Van der Poel busca su cuarto Tour de Flandes con una estrategia que ya le funcionó
Mathieu van der Poel llega al Tour de Flandes 2026 en un momento de madurez competitiva que va más allá de su estado de forma. El neerlandés no solo aspira a una cuarta victoria en De Ronde, sino que lo hace respaldado por una estructura de equipo y una lectura de carrera que ya ha demostrado ser eficaz en los grandes Monumentos de la temporada.
Van der Poel y el plan que ya le hizo ganar Flandes y amenaza con repetir
Su aproximación a la clásica flamenca no se entiende sin el contexto de las semanas previas. Van der Poel ha repetido un patrón que ya le dio resultado en el pasado, combinando exigencia y control en las clásicas de preparación. “E3 Saxo Classic y Gent-Wevelgem fueron dos pruebas muy buenas. En Harelbeke tuve que vaciarme para ganar. Fue ajustado, pero lo conseguí. En Wevelgem me sentí menos fresco por ese esfuerzo, así que como equipo decidimos apostar por Jasper Philipsen en el final. Y también funcionó”. Esa falta de frescura puntual no le preocupa. “El fin de semana fue muy parecido al de 2024. Entonces también gané E3 y dos días después no tenía la frescura suficiente en Wevelgem. Pero una semana más tarde gané el Tour de Flandes”.
Ese equilibrio entre rendimiento y recuperación ha sido el eje de su preparación reciente en España. “En la última semana he tratado de encontrar el punto justo entre ganar esos últimos porcentajes y mantener una buena sensación de frescura”. Una fórmula que también ha aplicado en otras citas clave del calendario, como Milán-San Remo, donde el control absoluto de la carrera resulta prácticamente imposible y obliga a confiar en la colocación y las sensaciones.

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El propio Van der Poel lo resume con claridad al analizar La Primavera, un escenario que guarda paralelismos con el desenlace imprevisible de Flandes. “Es una carrera especial y eso es precisamente lo que la hace tan difícil de controlar. En una carrera así, lo importante es estar bien colocado en la Cipressa y el Poggio, y luego son las piernas las que deciden. No entra tanta táctica en juego”. Esa lectura, basada en la selección natural de los más fuertes en los momentos decisivos, es la misma que traslada a los muros flamencos.
El cambio en la forma de correr de los grandes equipos también ha modificado los guiones tradicionales. “Desde que UAE y Tadej Pogacar empezaron a correr de esta manera, la dinámica ha cambiado. Si se va un grupo pequeño, probablemente estarán los más fuertes. El viento también puede jugar un papel importante si los ataques llegan pronto”. Un análisis que encaja con un Tour de Flandes cada vez más explosivo y menos previsible.

Dentro de ese contexto, el papel del equipo vuelve a ser determinante. La estructura de Alpecin-Deceuninck ha demostrado en los últimos Monumentos una capacidad notable para colocar a su líder en el momento exacto. “En Tirreno también vi que el equipo está listo para posicionarme perfectamente para el momento en el que tengo que hacerlo por mí mismo. Es algo que hemos hecho muy bien en los últimos años y no espero nada diferente ahora”. A su lado volverá a contar con un bloque experimentado en el que destaca la continuidad de hombres clave. “Silvan estará conmigo por sexta vez consecutiva en el Tour de Flandes. Michael, Oscar, Edward y Florian aportan mucha experiencia, mientras que Jonas Geens ha progresado muchísimo en los últimos meses. Confío plenamente en todos ellos”.
La profundidad del equipo también permite jugar con más de una carta, como ya ha ocurrido esta temporada con Jasper Philipsen. El belga asume ese rol complementario con naturalidad. “Mathieu es nuestro líder absoluto y uno de los pocos corredores capaces de seguir y responder a alguien como Pogacar. Para mí se trata de tener paciencia. Si aparece una oportunidad en el final, intentaré aprovecharla”. Esa dualidad refuerza la capacidad del equipo para adaptarse a distintos escenarios de carrera.
En cuanto a los rivales, Van der Poel no esquiva el aumento del nivel competitivo. Sitúa a Pogacar como referencia, pero también reconoce la progresión de Van Aert y Pedersen en las últimas semanas. A ellos se suma la incógnita de Remco Evenepoel en su debut. “Es un corredor de primer nivel y tiene un equipo muy fuerte. No debemos subestimarlo. Me alegra que esté en la salida porque cuantos más corredores fuertes haya, antes se rompe la carrera, y eso no me perjudica”.
A pesar de todo ese contexto, su planteamiento no cambia. “Forma parte del juego y ya no me pone nervioso. Cuando estás bien, te consideran favorito automáticamente. Lo tomo como un cumplido y no cambia mi forma de correr”. Esa naturalidad también se traslada al objetivo histórico que tiene delante. “Soy consciente de lo que supondría y sería algo muy especial. Pero afronto la carrera como siempre, intentando ganar. Hubo un tiempo en el que ganar una sola vez parecía un sueño lejano. Ser el único con cuatro victorias sería el máximo logro, pero todavía no hemos llegado ahí”.