"Las reformas introducidas por Warner y la UCI han empeorado gravemente esta situación": hablamos con Daniel Berhe, el hombre que lleva casi 20 años formando estrellas del MTB
Daniel Berhe es una de las figuras más influyentes del mountain bike XCO mundial, aunque su nombre no aparezca habitualmente entre los protagonistas de las carreras. Su trabajo se desarrolla lejos de los focos, identificando talentos, formando corredores y ayudándoles a dar el salto a la élite internacional. Por sus manos han pasado nombres como Martín Vidaurre, Luca Schwarzbauer, Maximilian Brandl, David List o Julian Schelb, todos ellos ejemplos del éxito de un modelo que antepone la formación de deportistas a los resultados inmediatos.
Nacido en Eritrea en 1979 y criado en Alemania, Berhe fundó en 2008, junto a Steffen Rust, el Lexware Mountainbike Team. Desde entonces ha convertido una estructura nacida en la región de Friburgo en una de las grandes referencias internacionales del XCO de formación. Lo ha conseguido con el respaldo de Lexware, una empresa alemana de software empresarial que ha mantenido su patrocinio desde el primer día, y con una filosofía que va mucho más allá del rendimiento deportivo.
En 2025, el equipo tomó una decisión que resume bien esa filosofía. Fue la de renunciar a mantener una estructura élite para concentrar sus recursos en los corredores Sub23. Una apuesta que ha encontrado una respuesta contundente en 2026, con Paul Schehl dominando la categoría, sumando nueve victorias en la Copa del Mundo y conquistando las generales de XCO y XCC.
Berhe conoce como pocos el camino que separa a un joven prometedor de un profesional del máximo nivel. Hablamos con él sobre cómo se construye un campeón, el futuro de la cantera, las dificultades económicas del MTB profesional y los desafíos que afronta una Copa del Mundo cada vez más exigente.
Daniel Berhe analiza el presente y el futuro del XCO profesional
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Fundaste el Lexware Mountainbike Team en 2008 junto a Steffen Rust y desde entonces habéis mantenido el mismo patrocinador principal, con un acuerdo que ya se extiende hasta 2029. Es algo casi excepcional en el MTB profesional. ¿Cuál es el secreto de una relación tan duradera? Además, Lexware se ha convertido este año en patrocinador principal del SC Freiburg de la Bundesliga, un club con el que has comparado vuestro modelo de cantera. ¿Existe alguna conexión entre ambos proyectos?
¿El secreto de nuestra colaboración con Lexware? Dedicamos nuestra energía a desarrollar nuestros propios jóvenes talentos en lugar de comprar éxitos a corto plazo. Cuando Steffen Rust y yo fundamos el equipo en 2008, no queríamos fichar a estrellas consolidadas. Desde el principio, nuestro objetivo fue crear una auténtica cantera de talentos para las categorías sub-19, sub-23 y las inferiores.

Lexware y el Grupo Haufe comparten plenamente esta visión a largo plazo. Y como nadie en nuestro equipo tiene que subir inmediatamente al podio en categoría élite, a lo largo de los años se ha generado una enorme confianza. Esa estabilidad es precisamente lo que nos ha dado la tranquilidad necesaria para ampliar nuestro contrato hasta 2029, ofreciendo a los jóvenes un entorno seguro en el que crecer sin una presión desmesurada.
Siempre hemos considerado la Escuela de Fútbol de Friburgo, la famosa cantera del club, como el modelo perfecto para nuestro proyecto de mountain bike.
Y la conexión con el SC Freiburg no es ninguna casualidad. Siempre hemos considerado la Escuela de Fútbol de Friburgo, la famosa cantera del club, como el modelo perfecto para nuestro proyecto de mountain bike.
- La cantera de talentos: El SC Freiburg no compra estrellas a precios desorbitados; forma a sus propios jugadores de la Bundesliga. Eso es exactamente lo que hacemos nosotros en Cross-Country (XCO). Recibimos a los niños en nuestra escuela local de ciclismo, donde entrenan unos 250 jóvenes, y los acompañamos en su progresión hasta la Copa del Mundo sub-23.
- Un profundo arraigo regional: Ambos proyectos están profundamente vinculados a Friburgo, aunque también apoyamos a talentos de otros países. Lexware tiene su sede aquí mismo y valora enormemente esta red local. El hecho de que hayan pasado de apoyar el mountain bike juvenil local a convertirse en patrocinador principal del SC Freiburg y de su cantera encaja perfectamente. Refleja su filosofía: apoyar a quienes empiezan desde abajo, creen en sí mismos y siguen adelante pese a las dificultades.
En una entrevista comentaste que un manager estadounidense había resumido vuestra filosofía con una frase: «Lexware no compra talentos, los forma». Cuando un corredor de 16 o 17 años llega a vosotros, ¿qué buscas para saber si puede convertirse en un ciclista de Copa del Mundo? ¿Pesa más el rendimiento físico, la técnica o la personalidad?
Ante todo, nos fijamos en sus habilidades técnicas sobre la bicicleta. Esa es la base de todo lo demás. Además, su entorno familiar y escolar es muy importante para nosotros. Y, por último, pero no menos importante, independientemente del rendimiento deportivo, tanto los padres como el corredor deben encajar muy bien a nivel personal en nuestro equipo.
Antes de dedicarte al ciclismo estudiaste Trabajo Social y trabajaste varios años en el ámbito de la psiquiatría infantojuvenil. ¿Cuánto influye aquella experiencia en tu manera de dirigir el equipo? En una época en la que los jóvenes están sometidos a una presión cada vez mayor por conseguir resultados, ¿crees que el XCO está acelerando demasiado las etapas de formación?
Mi etapa en el trabajo social y la psiquiatría infantil influye en mi manera de trabajar como director de equipo todos los días. En ese ámbito aprendes rápidamente a mirar más allá de la superficie, a escuchar de verdad y a comprender lo que realmente necesitan los jóvenes cuando se enfrentan a una presión intensa. Un entorno de apoyo y la estabilidad mental suelen ser mucho más importantes en el deporte que los simples datos de potencia sobre el papel.
Un entorno de apoyo y la estabilidad mental suelen ser mucho más importantes en el deporte que los simples datos de potencia sobre el papel.
En cuanto a las carreras de XCO, sí, la dinámica ha cambiado enormemente. El circuito de la Copa del Mundo se ha vuelto extremadamente caro y la presión por conseguir resultados afecta a los corredores a edades cada vez más tempranas. Hoy en día, algunos equipos aceleran las etapas de desarrollo de sus talentos porque persiguen éxitos rápidos en la categoría élite. Precisamente por eso, en Lexware hemos decidido conscientemente seguir el camino contrario.

Es importante señalar que, incluso antes de incorporarse a nuestro equipo, nuestros talentos ya se encuentran entre los mejores de sus respectivos países. Llegan con una calidad enorme. Nuestro objetivo está muy claro: queremos que estos deportistas se conviertan en los mejores del mundo mientras están con nosotros.
Sin embargo, si te quemas demasiado pronto, nunca llegarás a lo más alto. Por eso, a pesar de nuestras grandes ambiciones, les damos el tiempo que necesitan, porque un crecimiento sostenible siempre es mejor que un resultado rápido.
Por el Lexware han pasado algunos de los mejores corredores del XCO actual, pero hay uno especialmente conocido entre nuestros lectores: Martín Vidaurre. Llegó desde Chile siendo muy joven y acabó convirtiéndose en campeón del mundo Sub23 y ganador de varias pruebas de la Copa del Mundo Elite. ¿Cómo surgió la oportunidad de incorporarlo al equipo y qué viste en él? ¿Qué recuerdas especialmente de aquellos años y qué relación mantenéis actualmente?
Seguimos manteniendo una gran relación con todos nuestros antiguos corredores. Conocí a Martín y a su familia cuando todavía competía en la categoría sub-17. Su madre es alemana y, de hecho, fue ella quien se puso en contacto con nosotros.
Durante nuestras primeras conversaciones quedó inmediatamente claro que Martín tenía una determinación increíblemente fuerte y que sus habilidades técnicas sobre la bicicleta ya estaban excepcionalmente desarrolladas para su edad.

Decidimos confiar en él y le ofrecimos un contrato de un año como corredor invitado. Mirando atrás, se puede decir sin ninguna duda que Martín aprovechó plenamente aquella pequeña oportunidad y sacó de ella el máximo partido.
Tanto nosotros como Martín guardamos recuerdos maravillosos de nuestros años juntos, pero lo que realmente permanece en la memoria son todas las experiencias increíbles que compartimos fuera de los circuitos.
Pero acabamos de firmar un contrato a largo plazo con otro gran talento de Chile: Martín Ramos.
Luca Schwarzbauer, David List, Max Brandl, Julian Schelb, Martín Vidaurre… Habéis formado corredores capaces de competir al máximo nivel, pero muchos han terminado marchándose a equipos de fábrica. Para cualquier estructura deportiva perder a sus mejores corredores puede parecer un fracaso, mientras que para vosotros es precisamente el objetivo. ¿Cómo se vive esa situación desde dentro? ¿Hay algún corredor al que te hubiera gustado mantener más tiempo?
Por supuesto, siempre es un momento agridulce cuando un gran corredor nos deja, pero al final es un orgullo absoluto, al cien por cien.
También tenemos que ser completamente sinceros: nunca hemos tenido presupuesto para competir económicamente con los grandes equipos oficiales. Precisamente por eso decidimos definirnos conscientemente como un equipo de desarrollo sub-23. Nuestro objetivo está muy claro: llevar a los corredores hasta lo más alto del mundo dentro de esta categoría de edad.
Gestionarlos supone un enorme desafío económico, porque no existe ningún «descuento por juventud» cuando hablamos de costes fijos. Nuestros gastos de material y desplazamientos son exactamente los mismos que los de un gran equipo oficial.
No conseguimos vuelos más baratos para las Copas del Mundo en Estados Unidos ni en ningún otro lugar. Pagamos el mismo precio de los alojamientos y los coches de alquiler, y los jóvenes deportistas tienen que comer igual que todos los demás. Además, afrontamos exactamente los mismos gastos en material para seguir siendo competitivos.
Cuando corredores como Luca, Max o Martín dan el salto a un gran equipo oficial en estas circunstancias, no lo consideramos un fracaso, sino la confirmación definitiva de nuestro trabajo. Somos la plataforma de lanzamiento.

Por eso, realmente no hay ningún corredor al que me hubiera gustado retener más tiempo. Cuando llega el momento adecuado, los deportistas necesitan dar ese siguiente paso.
Cada salida duele a nivel personal porque funcionamos como una familia, pero desde el punto de vista deportivo, verlos luchar en las primeras posiciones de la Copa del Mundo es la mayor recompensa. Además, deja libre una plaza para el siguiente joven talento que busca exactamente esa misma oportunidad.
En 2025 decidisteis dejar de competir con una estructura élite para centraros en los Sub23. Llegaste a explicar que financiar a dos o tres corredores élite habría supuesto desmantelar toda vuestra cantera. ¿Tan desequilibrada está la economía del XCO profesional? Con los cambios introducidos en la Copa del Mundo por Warner Bros. Discovery y el aumento de los costes, ¿crees que el sistema actual favorece demasiado a los grandes equipos de fábrica y dificulta la supervivencia de proyectos como el vuestro?
Sí, la economía del XCO profesional está extremadamente desequilibrada y la distancia entre los grandes equipos oficiales y los proyectos de formación aumenta cada año.
Las reformas introducidas por Warner Bros. Discovery y la UCI han empeorado gravemente esta situación
Mantener a un único corredor élite de primer nivel, incluyendo salario, personal de apoyo y costes logísticos, suele requerir un presupuesto equivalente al de toda una estructura de desarrollo sub-23.
Como nuestros recursos económicos no son infinitos, en 2025 nos encontramos ante una encrucijada muy clara: invertirlo todo en unos pocos corredores élite para conseguir visibilidad a corto plazo o mantenernos fieles a nuestro ADN y asegurar el futuro de toda nuestra cantera de talentos. Para nosotros no hubo ninguna duda sobre esa decisión.
Las reformas introducidas por Warner Bros. Discovery y la UCI han empeorado gravemente esta situación. Los costes del contenido multimedia, las infraestructuras obligatorias en el paddock y el espectacular aumento de los gastos de desplazamiento debido a un calendario de competición más global favorecen enormemente a los grandes equipos oficiales.
Para proyectos independientes como el nuestro, sobrevivir se ha convertido en una lucha cuesta arriba constante.
Por desgracia, el sistema actual está diseñado para que brillen las grandes marcas corporativas, mientras que a menudo se olvida que las estrellas del mañana se forman precisamente aquí, en equipos como el nuestro. Si asfixias la base del deporte, a largo plazo terminas perjudicando a todo el deporte.
Has sido especialmente crítico con el compromiso de la industria con la formación de nuevos corredores. ¿Por qué crees que las empresas están dispuestas a pagar por un campeón consolidado, pero no por formar al próximo? ¿Qué tendría que cambiar para que el XCO tuviera un sistema de desarrollo más sostenible?
En marketing, la industria suele buscar resultados rápidos y garantizados, y un campeón consolidado aporta visibilidad inmediata, alcance en redes sociales y garantías de podios.
Desarrollar a un joven talento, en cambio, es una inversión de alto riesgo: requiere años, una paciencia inmensa y nunca existe la garantía de que el deportista llegue a lo más alto o permanezca fiel al equipo.
Muchas empresas evitan ese riesgo y prefieren comprar el éxito ya conseguido. Es una visión increíblemente cortoplacista, porque sin una base sólida todo el sistema terminará derrumbándose desde abajo.
Para crear un sistema de desarrollo de corredores más sostenible en el XCO tendrían que cambiar varias cosas fundamentales:
- Incentivos económicos de la UCI/Warner: Tiene que existir un sistema que recompense a los equipos de formación. Podría incluir tasas de registro e inscripción significativamente reducidas para los equipos dedicados exclusivamente al desarrollo de jóvenes, o un sistema de bonificaciones cuando los corredores sub-23 formados en casa dan el salto a la élite mundial.
- Un cambio de mentalidad entre los patrocinadores: Las empresas tienen que darse cuenta de que patrocinar un equipo de formación ofrece una historia increíblemente cercana y auténtica. Estás apoyando un camino y celebrando un crecimiento real, algo que a menudo tiene un valor emocional mucho mayor que simplemente comprar una estrella.
- Protección y compensación para los equipos de formación: Al igual que sucede en el fútbol, deberían existir mecanismos para que los equipos de desarrollo se beneficien económicamente cuando sus deportistas fichan por grandes equipos oficiales. Si asumimos todo el trabajo duro y el riesgo económico, debería existir una manera de recuperar esa inversión para financiar al siguiente joven talento.
Paul Schehl ha completado una temporada 2026 extraordinaria, con nueve victorias en la Copa del Mundo, los títulos generales Sub23 de XCO y XCC, el Campeonato de Europa y la plata mundialista de Short Track. ¿Esperabas una evolución tan espectacular respecto a 2025? Este ha sido su último año en Sub23 y ahora llega el momento de dar el salto a élite. ¿Está decidido su futuro para 2027? ¿Podría seguir con vosotros o lo lógico sería verlo en un equipo de fábrica?
Siempre supimos que Paul tenía un talento inmenso, pero arrasar con nueve victorias en la Copa del Mundo y los títulos de la general fue realmente excepcional.
En 2026 demostró que está preparado mental y físicamente para competir en lo más alto del mundo. Este enorme paso adelante es la recompensa definitiva a su duro trabajo y a la increíble regularidad que mantuvo durante todo el año.

En cuanto a su futuro en 2027, como en 2025 decidimos conscientemente redefinirnos como un equipo exclusivamente de desarrollo sub-23, quedarse con nosotros para su primera temporada élite no es una opción.
Aquí es precisamente donde nuestra filosofía completa el círculo: Paul encontró aquí la plataforma de lanzamiento perfecta, maduró hasta convertirse en un deportista de nivel mundial y dar el salto a un gran equipo oficial es el siguiente paso lógico.
Su futuro para 2027 ya está decidido. Aunque no queremos adelantarnos a los anuncios oficiales de su nuevo equipo, estamos increíblemente felices por él. Seguiremos con enorme orgullo su trayectoria cuando compita en la categoría élite.
Elina Benoit también ha sido una de las grandes protagonistas del equipo, aunque su temporada ha estado marcada por momentos muy difíciles. Empezó con excelentes resultados en Corea, sufrió una fractura de tres costillas en Nové Město y, después de recuperarse y conquistar dos medallas europeas, volvió a sufrir una fuerte caída en el Mundial de Val di Sole. ¿Cómo gestionáis situaciones así con una corredora tan joven, tanto desde el punto de vista físico como psicológico? ¿Cuál es su situación de cara a 2027?
Es precisamente en momentos como estos cuando nuestro sistema de apoyo demuestra realmente su importancia, y aquí es donde mi experiencia en trabajo social y psiquiatría resulta increíblemente valiosa.
Cuando una joven deportista como Elina sufre lesiones graves justo después de alcanzar grandes éxitos, ya no se trata de registros de entrenamiento, sino de la persona.
Psicológicamente, es una auténtica montaña rusa: la euforia de los grandes resultados, el dolor de la lesión, la difícil recuperación para volver y ganar medallas europeas y, justo después, recibir otro duro golpe en el Campeonato del Mundo.

En fases como esta, les proporcionamos apoyo emocional, eliminamos toda la presión por el rendimiento y nos aseguramos de que comprendan que su salud y su valor como personas no dependen del resultado de su próxima carrera.
Nuestra fisioterapeuta, Theresa Sixt, desempeñó un papel enorme en la recuperación de Elina y contribuyó muchísimo a su proceso de curación.
También tomamos una decisión muy consciente: no enviar a Elina a casa después de su lesión. En su lugar, permaneció con nosotros durante todo el bloque de la Copa del Mundo, recibiendo sesiones intensivas de fisioterapia varias veces al día y manteniéndose plenamente integrada en el equipo.
Físicamente, le damos todo el tiempo que necesita para recuperarse al cien por cien. Nunca tomamos atajos.
En cuanto a 2027, como Elina también pasará a la categoría élite la próxima temporada, competirá con un maillot diferente en 2027.
Esto encaja perfectamente con nuestra misión como equipo de desarrollo sub-23. A pesar de todos los contratiempos, ha demostrado de manera impresionante que tiene potencial para competir en lo más alto del mundo.
Recordamos nuestra etapa juntos con enorme orgullo y estamos seguros de que conseguirá abrirse camino en la categoría élite una vez que se haya recuperado completamente.
En 2026 habéis tenido una de las plantillas más internacionales de vuestra historia, con corredores de Alemania, Suiza, Dinamarca y Estados Unidos. ¿Por qué habéis decidido abrir todavía más el proyecto al talento extranjero y cómo conseguís mantener vuestra identidad como equipo de formación? Después de casi veinte años al frente del Lexware, ¿cuál es tu siguiente gran objetivo? ¿Te gustaría volver algún día a competir con una estructura élite completa o tu verdadera ambición es seguir formando a los campeones del futuro?
Nuestra decisión de reforzar la plantilla con talentos internacionales como Elina Benoit y Khalid Sidahmed, de Suiza; Mikkel Lose, de Dinamarca; y Nicholas Konecny, de Estados Unidos, responde a una realidad muy sencilla: el máximo nivel de la competición sub-23 es hoy más global que nunca.
Para ofrecer a nuestros corredores, incluidos talentos alemanes como Paul Schehl, el mejor entorno posible, necesitamos esta dinámica internacional dentro del equipo.
No estamos perdiendo nuestra identidad en absoluto: nuestras raíces, nuestras estructuras de apoyo y nuestra base siguen siendo las mismas.
Tenemos nuestra sede en Friburgo y todas las concentraciones de entrenamiento del equipo se celebran en Davos, nuestro destino de entrenamiento asociado a largo plazo.
Los valores de cohesión familiar y meticulosidad profesional son universales: funcionan igual de bien en inglés que en alemán.
Un factor extremadamente importante que facilitó enormemente esta expansión internacional fue que casi todos los corredores extranjeros que incorporamos ya utilizaban bicicletas Scott.
Scott ha sido un socio fiel que ha acompañado nuestro proyecto desde el primer día. Como estos talentos extranjeros ya conocían perfectamente el material y les encantaba, como la Scott Spark RC, su adaptación fue muy sencilla.

No tuvieron que acostumbrarse primero a un comportamiento diferente de la bicicleta; en su lugar, pudieron rendir al máximo nivel desde el primer día.
Un factor extremadamente importante en todo esto es tener muy claro nuestro propósito.
Después de casi veinte años con Lexware, nuestra verdadera ambición sigue siendo la misma: queremos continuar formando a los campeones del futuro.
No necesitamos una estructura élite completa para sentir que tenemos éxito. Para nosotros, la mayor recompensa es ver crecer a un joven talento, superar los contratiempos y, finalmente, dar el salto a los escenarios más importantes del mundo.
Ese es nuestro ADN y es exactamente en lo que seguiremos centrados hasta 2029 y más allá.
Después de casi dos décadas, el Lexware Mountainbike Team sigue demostrando que el éxito de una estructura deportiva no tiene por qué medirse únicamente por las victorias de sus corredores, sino también por lo que estos consiguen una vez que abandonan el equipo.
Sin embargo, las palabras de Daniel Berhe también dejan una advertencia sobre el futuro del XCO. Mientras los presupuestos y las exigencias de la Copa del Mundo siguen creciendo, los proyectos que forman a las próximas generaciones de corredores se enfrentan a dificultades cada vez mayores. Lexware ha conseguido asegurar su continuidad hasta 2029, pero el debate que plantea su director va mucho más allá de su propio equipo: quién forma a los campeones del futuro y qué apoyo reciben quienes asumen esa responsabilidad.