Gravaa se declara en quiebra: el sistema de inflado automático que ganó en Roubaix y el Mundial de Gravel no logra consolidarse
La empresa neerlandesa Gravaa ha sido declarada en quiebra esta semana por un tribunal de los Países Bajos. La noticia pone en pausa, al menos de forma temporal, el desarrollo y la comercialización del sistema KAPS (Kinetic Air Pressure System), una de las innovaciones técnicas más llamativas vistas en el ciclismo de élite en los últimos años: la posibilidad de ajustar la presión de los neumáticos mientras se pedalea.
Del triunfo deportivo a la quiebra: Gravaa no logra consolidar su sistema de ajuste de presión en ruta y gravel
Gravaa llevaba varios años trabajando en este sistema, que utiliza la energía de giro del buje para accionar un compresor interno capaz de inflar o desinflar el neumático sobre la marcha. El control se realiza desde el manillar y el aire se gestiona a través de un conducto conectado directamente a la válvula. Una solución pensada para pruebas en las que conviven superficies muy diferentes, como el asfalto y los adoquines o los tramos de gravel.

A nivel deportivo, el KAPS sí demostró su potencial. Pauline Ferrand-Prévot lo utilizó para ganar en su debut la París Roubaix en 2025, mientras que Marianne Vos se proclamó campeona del mundo de Gravel en 2024 empleando ruedas equipadas con este sistema. En ambos casos, la posibilidad de modificar la presión en función del terreno ofrecía una ventaja clara en términos de agarre, absorción y resistencia a la rodadura.
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Además, el sistema fue probado y desarrollado en colaboración con el entonces Jumbo-Visma y posteriormente con Team Visma-Lease a Bike, llegando incluso a verse en concentraciones de pretemporada y entrenamientos específicos para las clásicas del norte con corredores como Wout van Aert o Dylan van Baarle.

Sin embargo, ese interés no se tradujo en el volumen de pedidos necesario para sostener el proyecto. Según ha explicado la propia Gravaa en un comunicado, la empresa había iniciado la producción en serie en los Países Bajos y el producto también estaba disponible para el mercado consumidor a través de su tienda online y distribuidores.
El sistema KAPS obligaba a montar bujes específicos integrados en ruedas completas, desarrolladas en colaboración con marcas como DT Swiss y Reserve. El precio de partida de un juego de ruedas con Gravaa rondaba los 3.000 euros, pudiendo superar los 4.400 euros según la configuración, una inversión elevada incluso para un producto de alto nivel.
A ello se sumaban algunas limitaciones técnicas todavía en desarrollo, como la compatibilidad plena con sistemas tubeless, lo que restringía su uso a cámaras o tubulares, y la necesidad de un disco de freno específico de cinco tornillos, fabricado por Galfer e incluido con el sistema.
La quiebra no implica necesariamente la desaparición definitiva del proyecto. La propia empresa ha confirmado que existen partes de la industria interesadas en adquirir los activos y relanzar Gravaa. Mientras tanto, la app y la infraestructura digital seguirán operativas, y hay stock disponible, por lo que equipos y corredores individuales podrán seguir utilizando el sistema en competición a corto plazo.