¿Estamos ante una nueva versión de Tom Pidcock?: potencia, lectura de carrera y ambición de general
La última etapa de la Vuelta a Andalucía 2026 dejó algo más que una victoria parcial para Tom Pidcock. El británico cerró la carrera con una exhibición en el Alto de la Primera Cruz y transmitió una sensación propia de un corredor que ha dado un paso adelante en su evolución como hombre de generales.
El nuevo Pidcock se confirma: “Ahora que ya tengo una victoria, la presión baja”
A 5,8 kilómetros de meta, en una ascensión corta pero rapidísima, el líder del Q36.5 Pro Cycling Team lanzó un ataque seco, sostenido y sin titubeos. Nadie pudo seguirle con solvencia. Coronó en solitario y resistió la persecución hasta la línea de llegada, firmando su primer triunfo de la temporada y remontando hasta la tercera plaza final en la general.
Pidcock explicó después que la clave estuvo en interpretar correctamente un puerto en el que era fácil dudar. “Sabía que hoy iba a ser complicado porque la subida era muy rápida. Íbamos a más de 30 km/h de media en esa subida. Pensé que podía coronar en solitario. En el punto más duro me dije: voy a atacar. Creo que Christen me siguió un poco, pero conseguí abrir hueco y, sí, aguanté hasta la meta. Solo tenía que seguir hasta el final”.
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La victoria también tuvo una carga emocional evidente. La general se había escapado días antes tras un error estratégico en la segunda etapa que permitió a Iván Romeo y Andreas Leknessund ganar el margen que acabaría siendo decisivo. Y Pidcock no ocultó que aquello le había afectado.

“Se siente genial, porque ayer estaba realmente frustrado. Hemos entrenado tan duro este invierno… Nos comprometimos al máximo, fuimos a entrenar en altura en Chile y hemos trabajado muchísimo. Y aquí perdimos oportunidades”.
El británico reconoció que hubo un fallo en la lectura del recorrido: “Cometimos un error al juzgar el recorrido. No era perfecto para nosotros. Perdimos la general un día y me frustraba haber desperdiciado oportunidades”.
Sin embargo, el desenlace compensó en parte esa sensación: “Pero hoy aprovechamos la nuestra. El equipo estuvo fantástico y yo lo rematé. Eso hace que todo merezca la pena. Ahora que ya tengo una victoria, la presión baja un poco. Es una sensación muy agradable”.

A sus 26 años, Pidcock llega con el respaldo de haber realizado su mejor temporada en carretera, coronada con el tercer puesto en la Vuelta a España el pasado año. Ese resultado cambió su estatus dentro del pelotón. De cazador de etapas pasó a aspirante real a la clasificación general en grandes vueltas.
La exhibición en Andalucía, aun en febrero, refuerza esa percepción. No fue solo la potencia desplegada, sino la forma de leer la carrera, determinación en el momento clave y capacidad para sostener un esfuerzo máximo hasta meta.
El calendario inmediato apunta a clásicas como la Omloop Nieuwsblad y, sobre todo, a un nuevo duelo con Tadej Pogacar en la Strade Bianche. Más adelante, el objetivo volverá a ser el Tour de Francia, esta vez con ambición de general.
Ganar en febrero no garantiza nada en julio, pero sí marca una dirección. En Andalucía, Pidcock no solo sumó una etapa si no que mostró la seguridad de quien siente que ha alcanzado un nuevo nivel competitivo justo cuando la temporada empieza a tomar forma.