Pendientes imposibles y leyendas del ciclismo: los 10 puertos más duros del planeta
Los grandes puertos siguen siendo el escenario donde se escribe la historia del ciclismo. Desde las cumbres míticas del Tour de Francia y el Giro de Italia hasta carreteras remotas que apenas conocen los aficionados más aventureros, estas ascensiones representan el desafío definitivo para cualquier ciclista. Algunas destacan por su longitud, otras por sus porcentajes imposibles y otras por la altitud o la leyenda que las rodea. Hemos reunido diez de los puertos más duros y espectaculares del planeta, una selección que combina historia, belleza y una exigencia física capaz de poner al límite incluso a los mejores corredores del mundo.
Los 10 puertos ciclistas más duros del mundo
Si alguna vez has pensado que el puerto de tu zona era duro, quizá cambies de opinión después de conocer esta lista. Desde carreteras alpinas que superan los 2.700 metros de altitud hasta rampas que rozan el 40%, estas diez ascensiones figuran entre los mayores retos que puede afrontar un ciclista en cualquier lugar del mundo.
Angliru

Comenzamos en territorio nacional. En pleno corazón de Asturias está uno de los puertos más duros del mundo. El Angliru, con una distancia de más de 12 kilómetros en los que salvamos más de 1200 metros de desnivel con una pendiente media de más del 10%. Suelo en muy buenas condiciones y muy poquito tráfico para un puerto que ya es mítico. Conocer la subida y elegir la cadencia adecuada será básico para afrontarlo con éxito.
Scanuppia-Malga Palazzo
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Muchos lo consideran el puerto más duro del mundo, no sólo por sus cifras sino también por sus condiciones. Cerca de Trento, en Italia, es un puerto algo corto, con 7,5 kilómetros, pero con pendientes que incluso en algunas rampas tocan el 45% de desnivel. No es normal esta pendiente, y vas a tener que virar y virar para hacerla más suave. Subes 1315 metros de acumulado y tiene una media del 17%. No apto para los mortales.
Mortirolo

Pura historia, también conocido como Puerto de la Foppa, el Mortirolo nos recuerda a Pantani casi al instante. En un valle alpino nace esta carretera que suma 1307 metros de acumulado y una media del 10,71% de desnivel. Más de 12 kilómetros en los que la parte media bota del 20% en algunas rampas. Desde 1994, como decimos, recuerda a El Pirata, aunque son muchos los que han hecho historia coronándolo en solitario en el Giro de Italia.
Alpe D´huez

Otro mítico entre los míticos este en el Tour de Francia. La primera vez que entró en etapa fue en 1952 y fue Fausto Coppi quien ganó aquella ascensión. Desde Bourg-d´Oisans tienes por delante las ya famosas 21 curvas de herradura que apenas son difíciles, porque lo curioso de Alpe D´huez es que las rampas más infernales las tiene a la salida de esos virajes. Por delante, un desnivel de 1073 metros y una media de 8,19% de pendiente para sus 13 kilómetros.
Monte Zoncolan

De esos recientes o semidesconocidos, Zocolan tiene tela que cortar. En Udine, Italia, se puede subir desde dos caras bastante parejas: por Ovaro o por Sutrio. Pero el de Ovaro es sin duda el más duro para los ciclistas, con 1210 metros de acumulado en solamente 10,5 kilómetros de ascensión, que da una pendiente media de 11,5% y máxima en algunos puntos de más del 20%. Lo bueno, es que es progresivo, va de menos a más y te deja oxígeno en los últimos 3 kilómetros para estirar los brazos al coronar.
Stelvio

El Passo dello Stelvio es posiblemente el puerto ciclista más bonito del mundo. Su trazado, su foto desde arriba es vertiginosa. El valle que guarda bajo de sí es espectacular. Pero por supuesto, no es un paseo, ni mucho menos. Está a una altitud importantísima, muy por encima del resto: 2757 metros, así que gran parte del recorrido lo haces por encima de los 2000 metros de altitud, con el menor oxígeno que eso conlleva. Situado en Italia, en los Alpes orientales, es la carretera a mayor altitud pavimentada y sólo le supera en la cordillera el Col de I´lseran. Es larguísimo, 24 kilómetros con una media del 7,6% y 1560 metros de acumulado. Las vistas merecen la pena. Categoría especial, por supuesto.
Monte Crostis

En 2011 el Giro canceló su subida con tal de proteger la carrera. Este temible puerto es ciertamente peligroso y su asfalto no es el mejor. Esa etapa 14, de la que muchos ciclistas ya habían advertido la temeridad, supuso un sello que le da incluso más interés al Monte Crostis. En el extremo este alpino, culmina a 2251 metros tras 15,5 kilómetros de ascensión con una media del 9%. Esto supone prácticamente 1400 metros de acumulado.
Hardknott Pass

Este paso está en Inglaterra, lo que es una sorpresa porque a menudo pensamos que no hay puertos más allá de Alpes o Pirineos. La carretera que va desde los lagos hasta West Cumbria es quizá el tramo más duro del mundo. Corto, pero sobresaliente. Su pendiente máxima es del 33%, pero subes solamente 400 metros de desnivel. Que sea corto no significa que no sea duro.
Paso Internacional Los Libertadores

Es una de las fotos más reconocibles sobre los puertos ciclistas del mundo. El Túnel del Cristo Redentor, como también se le conoce, da ganas de orar y tener fe. En los Andes, entre Argentina y Chile, este puerto ha ganado fama por su cara chilena, en la que las decenas de herraduras de 180 grados lo hacen inconfundible. Lo más increíble: ese túnel final, de más de 3 kilómetros de longitud a más de 3170 metros sobre el nivel del mar.
Mont Ventoux

Algo olvidado, el Mont Ventoux sigue siendo un auténtico desafío. Un puerto ciclista de más de 21 kilómetros, con un acumulado de casi 1600 metros y una media de 7,5% no admite debates. Vas a exprimir tu cuerpo. En la región de Provenza francesa, el Ventoux no engaña, es ventoso, lo que añade complicaciones a su ascensión. Una ascensión, por otra parte, icónica, con esa torre en su cúspide y esa ladera serpenteante en su búsqueda. Si sopla viento, que puede hacerlo hasta a 320 kilómetros por hora, será mejor que sea a favor.
Desde las rampas extremas del Angliru, Scanuppia o Zoncolan hasta las interminables curvas del Stelvio y Los Libertadores, cada uno de estos puertos ofrece una experiencia única sobre la bicicleta. Son lugares que cualquier aficionado sueña con coronar al menos una vez en la vida y que continúan marcando diferencias tanto en las grandes vueltas profesionales como en los retos personales de miles de ciclistas cada temporada.