Aldridge y Luca Martin repasan a fondo el XCO actual: bicis, circuitos, entrenamiento o el Pidcock vs Van der Poel
El cross country ya no se explica solo con vatios, peso mínimo y sufrimiento en las subidas. La nueva generación está empujando la disciplina hacia un terreno más técnico, más agresivo y más cercano a la cultura gravity. Charlie Aldridge y Luca Martin (Cannondale Factory Racing), ambos campeones del mundo sub-23 y ganadores en Copa del Mundo, lo explicaron en el podcast Moving the Needle, donde dejaron la idea clara de que el XCO moderno necesita corredores más completos, bicis más capaces y circuitos mejor pensados.
Charlie Aldridge y Luca Martin hablan sobre el XCO actual: bicis, críticas a los circuitos, el salto a élite, nutrición, entrenamiento o el Pidcock vs Van der Poel
El punto de partida de la conversación fue precisamente la transformación que vive la disciplina. Aldridge reconoció que creció viendo vídeos de freeride, saltos y descenso, pero que al mismo tiempo era competitivo en cross country. “Siempre intentaba divertirme con la bici. Me encantan los senderos, los saltos, montar, explorar. Y el mountain bike es una forma buenísima de hacer eso”, explicó.

Para el británico, la evolución del XCO ha ido acercándose a su manera natural de montar. “Ahora es muy bonito ver cómo el deporte evoluciona más hacia mi estilo de pilotaje. Creo que en cierto modo he tenido suerte”, señaló, antes de resumir el cambio con una frase muy clara: “Al principio todo el mundo iba con ruedas de 26 pulgadas bajando asustado, y ahora se baja a fondo”.
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Luca Martin también llega a este XCO desde una formación muy técnica. El francés explicó que ha montado con corredores como Loris Vergier, Loïc Bruni o Thibaut Dapréla, y que ese contacto con el descenso y el motocross ha marcado su manera de pilotar. “Creo que es un buen desarrollo para un corredor joven”, afirmó.
Bicis de XC con espíritu de enduro
Uno de los puntos más interesantes de la charla fue el material. Aldridge y Martin dejaron claro que ya no todo gira alrededor del peso. La prioridad es tener una bici que permita bajar más rápido, pero también gastar menos energía.
“Llevo frenos de enduro, manillar de 750 mm, amortiguador de enduro. La bici ahora es mucho más capaz que nunca”, explicó Aldridge. Martin confirmó que ambos utilizan un amortiguador más orientado al rendimiento bajando, aunque eso implique asumir más peso. “Son 400 gramos más, pero funciona tan bien. Da mucho agarre y bajando es muy estable. Podemos ir a fondo y la bici funciona”.

Aldridge resumió la filosofía actual del equipo con una frase que explica muy bien hacia dónde va el XCO: “Buscamos más eficiencia y recuperación en las bajadas en lugar de centrarnos solo en el peso”. Para él, no se trata únicamente de ganar segundos bajando, sino de llegar a la siguiente subida con menos fatiga. “Si puedes relajarte en las bajadas con una bici capaz, llegas más recuperado para volver a subir en la siguiente vuelta”.
En la misma línea, ambos hablaron con naturalidad de tijas telescópicas, frenos más potentes, suspensión electrónica y recorridos que hace unos años habrían parecido impensables en una bici de XC. “Llevamos 120 mm delante y detrás. Hace unos años eso era una trail bike”, recordó Aldridge.
Críticas a algunos elementos de los circuitos actuales
La parte más directa llegó cuando hablaron de los circuitos. Aldridge pidió más ambición en el diseño de los saltos, pero no desde una idea de peligro, sino de seguridad y fluidez. “Pueden poner algunos saltos más grandes (largos) en las próximas carreras de XC”, dijo.
El británico explicó que muchos saltos actuales son demasiado cortos y empinados, algo que funciona entrenando, pero no tanto en carrera. “Muchos de los saltos que tenemos ahora son bastante cortos y empinados. Está bien cuando entrenas, pero luego llegas en carrera y, especialmente en Brasil, vuelas por encima de esos saltos y los absorbes como un corredor de BMX”.
Para Aldridge, el problema no es que los saltos sean grandes, sino que estén mal planteados para la velocidad real de carrera. “Los saltos se pueden construir de forma muy segura. Puedes tener una recepción, y si no son tan empinados puedes entrar a velocidad”, explicó.

Martin coincidió en que algunos elementos artificiales no siempre mejoran el circuito. Aldridge fue incluso más gráfico con las rock gardens artificiales: “Hacen rock gardens enormes que no son realmente difíciles de montar, pero mucha gente las ve y piensa que son terroríficas”. Su preferencia va hacia zonas naturales como Mont-Sainte-Anne o trazados completos como Val di Sole.
“Val di Sole es un muy buen ejemplo. Tiene de todo: subidas, llano, técnica, zonas suaves, peraltes, un par de rock gardens”, explicó Aldridge. Y fue más allá con una propuesta muy visual para el futuro: “Creo que necesitamos un salto de meta como en motocross. Sería increíble”.
El short track, caos, táctica y espectáculo
La conversación también dejó una lectura interesante sobre el XCC. Aldridge lo definió como una de las pruebas más exigentes del fin de semana. “El short track es caos. Es la carrera más nerviosa del fin de semana porque son 20 minutos y desde el disparo sales y estás al pulso máximo casi en un minuto”.
Más allá del esfuerzo, ambos destacaron su componente táctico. Aldridge admitió que a veces el trabajo de equipo puede ser determinante. “A veces puedes bloquear un poco a los de detrás y ayudar a tu compañero. Se enfadan bastante”, comentó.
Martin, por su parte, lo ve como el momento que activa toda la Copa del Mundo. “El short track abre la semana de Copa del Mundo. Cuando llegas a la salida sientes que todos están listos. El espectáculo, la gente… Pienso: ‘Vamos a machacar los pedales’”.

El nivel élite ya no perdona nada
Otro de los temas centrales fue la densidad actual del XCO masculino. Aldridge explicó que antes había menos candidatos claros a ganar, mientras que ahora el grupo de favoritos es mucho más amplio. “Antes había cuatro o cinco corredores peleando cada semana. Ahora hay 15 o 20 delante capaces de ganar, especialmente en short track”.
Martin fue muy claro al describir el salto desde sub-23 a élite. “En sub-23, si se te escapa el pedal en la salida o cometías un error, perdías un puesto. En élite pierdes 20”. El francés recordó una carrera en Brasil en la que un problema mecánico le mandó hasta el fondo de la clasificación. “Pensé: ‘Este año va a ser muy, muy, muy duro’”.
Esa igualdad también convierte el material en una parte decisiva. “La elección de neumáticos importa mucho. Si no eliges bien, tienes poco agarre o demasiado”, explicó Martin, convencido de que ya no basta con estar fuerte físicamente. “Si te olvidas de eso o solo piensas en el rendimiento físico, creo que no ganas”.
Entrenar también significa comer, recuperar y conocer el cuerpo
La charla dejó otro mensaje importante: el entrenamiento no es solo hacer series o acumular horas. Aldridge insistió en la importancia de la nutrición, la recuperación y la gestión del cuerpo. “Entrenar no es solo ir rápido en bici. Ir rápido en bici es una parte pequeña. El resto es recuperación, comida, estiramientos, gimnasio, todo. Preparar el cuerpo para la carrera”.
En carrera, Aldridge explicó que en XCO no se ingiere tanto como en carretera, pero las cifras siguen siendo altas. “En mountain bike haces más la carga antes de la carrera y durante solo vas rellenando, porque vas tan fuerte que solo puedes digerir cierta cantidad. Pero seguimos tomando bastante, quizá 80 o 100 gramos por hora”.
También hablaron de intolerancias y errores de rutina. Martin explicó que es celíaco y que tardó en entender cómo le afectaba. “Cuando como gluten no absorbo bien los nutrientes. Si no lo sabes, te estás matando”. Aldridge, por su parte, contó que incluso un simple plátano antes de una carrera le provocó problemas de estómago. “Vas tan al límite que el estómago tiene que funcionar perfecto”.
E-bikes, gimnasio y variedad para mantener la motivación
Lejos de rechazar las e-bikes, ambos reconocieron que las usan mucho. Aldridge fue tajante: “Me encanta mi e-bike”. Para ellos no son solo una herramienta de recuperación, sino una forma de hacer más bajadas, entrenar técnica y mantener la diversión.
Martin admitió que sus días con e-bike no siempre son suaves. “Cuando cojo la e-bike, mi pulso siempre está muy alto porque la uso como una trail bike para subir por los senderos”.
La variedad también aparece como una parte importante de su preparación. Gimnasio, trail, esquí, pedales planos, construcción de senderos o e-bike sirven para romper la monotonía y mejorar como corredores. “Necesitamos ser fuertes en todas las habilidades”, explicó Martin. Aldridge lo enfocó también desde la salud mental: “En invierno esquío, construyo senderos, monto e-bike, hago un poco de todo para mantener la mente sana”.

Pidcock, Van der Poel y el aviso de que el XCO no permite improvisar
La presencia de corredores procedentes de carretera también salió en la conversación. Aldridge mostró mucho respeto por Tom Pidcock. “Pidcock es excepcional. Entra y corre, pero trabaja y sabe lo que hace falta”.
Sobre Mathieu van der Poel, la lectura fue distinta. Aldridge cree que su experiencia demuestra la dificultad específica del XCO. “Van der Poel llega a las Copas del Mundo, esprinta hacia delante y luego revienta porque no está suficientemente preparado. Eso demuestra que no puedes simplemente entrar y arrasar como en otras disciplinas”.
Martin, en cambio, ve positivo que esas figuras se acerquen al mountain bike. “Trae más atención al deporte. También se aprende porque su técnica es diferente”, explicó.
La conversación con Aldridge y Martin dibuja muy bien hacia dónde se mueve el cross country. Las bicis son más capaces, los corredores entrenan más habilidades, el short track ha añadido táctica y espectáculo, y los circuitos están obligados a evolucionar para estar a la altura de la velocidad actual.