Cómo cabrear a tu mecánico en menos de 10 segundos
La ignorancia, a veces, es muy valiente. Otras, es la desinhibición la que nos juega una mala pasada. Porque no hay nada más común que plantarse en el taller y soltarle al mecánico la primera ocurrencia que se nos pasa por la cabeza. Su mirada, mezcla de sorpresa e incredulidad, suele bastar para hacernos ver que no deberíamos haber abierto la boca.
El papel del mecánico en la vida de un ciclista
Los mecánicos también son humanos: sienten, padecen… y se enfadan. Si hay algo que les irrita especialmente es que llegues con un problema causado por tu propia imprudencia y, con toda la cara del mundo, le pidas que lo arregle. Y aún más, si sabe que eras perfectamente consciente de que estabas metiendo la pata.
Un buen mecánico es un tesoro. Lo decía un refrán italiano sobre los amigos, pero aplica igual: “quien encuentra un mecánico de confianza, encuentra un tesoro”. Los grandes equipos lo saben bien: sus mecánicos están entre los mejores del mundo, y se les paga lo que pidan porque su valor no está en apretar un tornillo, sino en saber exactamente cuál hay que apretar. Son puro conocimiento: cada pieza, cada ajuste, lo dominan a base de años de experiencia.
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Ahora bien, si no quieres recibir una buena regañina la próxima vez que cruces la puerta de tu taller, toma nota: estas son 7 cosas que jamás deberías decirle a tu mecánico.
7 cosas que jamás deberías decirle a tu mecánico
¿Me la puedes tener lista para mañana?
El clásico. Llegas un viernes a última hora, justo cuando están bajando la persiana, y pretendes que tu bici esté lista para salir el sábado. La prisa es el peor enemigo del buen trabajo. Respeta los tiempos del mecánico y planifica con antelación.
Es muy caro, lo he visto más barato en Internet
Pocas frases son tan demoledoras. El mecánico no solo te cobra por la pieza, sino por su conocimiento, su tiempo, su experiencia y por mantener vivo un pequeño comercio local. Sacar el móvil de 1000 euros para enseñarle que en tal web vale cinco euros menos es directamente una falta de respeto.
Pero si era apretar un tornillo
No se trata del tornillo, sino de saber cuál y cómo apretarlo. Esa precisión es lo que diferencia a un aficionado de un profesional. El valor no está en la herramienta, está en el bagaje.
Dime cómo lo hago por WhatsApp
No. Explicar una reparación compleja por mensaje y con dos fotos borrosas es imposible. Este oficio no es teletrabajable: acércate al taller y habla cara a cara.
Hazme un descuento, ¿no?
Otra puñalada, aunque menos cruel que la de Internet. No pides rebaja en la caja del supermercado, ni en una tienda de ropa. ¿Por qué hacerlo con un mecánico que vive de su oficio y su trato personal?
Préstame esa llave, te la traigo enseguida
Las herramientas de un mecánico no son simples objetos: son parte de su trabajo diario y necesitan tenerlas siempre a mano y localizadas. Pedirlas prestadas es como si en tu oficina alguien quisiera llevarse el ratón de tu ordenador “un momento”.
No sé, salí a dar una vuelta y noté el ruido
Esta, al menos, provoca una sonrisa. Porque ambos sabéis que no es cierto. No pasa nada: el mecánico no es juez ni fiscal, cuéntale lo que de verdad ocurrió. Cuanta más información tenga, más fácil será la reparación.
En resumen: un mecánico no solo arregla bicis, también salva tus salidas, tu seguridad y, muchas veces, tu orgullo. Respétalo, confía en él y evita estas frases si quieres que te siga mirando como cliente y no como sospechoso.