Ejercicio compulsivo ¿cómo detectarlo y parar a tiempo?

Entrenamiento 16/02/24 07:00 Sergio P.

Seguro que habréis oído hablar en alguna ocasión de la vigorexia, esa adición al deporte que llega a niveles patológicos creando dependencia, afectando a otros ámbitos de la vida y convirtiéndose en una fuente de estrés. Algo que normalmente se relaciona con el ambiente de los gimnasios y de lo que, sin embargo, tampoco estamos exentos de sufrir los ciclistas.

Cuando el deporte se convierte enfermedad

Practicar deporte de forma compulsiva puede llegar a convertirse en un problema de salud. Ya no por el desgaste que tal nivel de actividad nos pueda suponer de cara al resto de actividades diarias sino a nivel mental, llegando a presentarse patrones comunes con otras adiciones como una clara dependencia y una visión distorsionada de uno mismo, que llega a sentir que no está lo suficientemente fino o lo suficientemente entrenado.

Una obsesión por seguir entrenando que lleva incluso a hacerlo estando lesionado o a no respetar los necesarios descansos que permiten asimilar los entrenamientos para conseguir una mejora, lo que provoca que se entre en una espiral en la que, pese a entrenar más, el rendimiento no es el deseado por lo que se tiene la sensación de que no se entrena lo suficiente, entrando en una espiral que no hace sino agravar el problema.

Hay varias señales que nos pueden indicar que estamos cayendo en una adicción al deporte, comenzando por una obsesión por meter más kilómetros y más intensidad o el sentirnos mal por descansar o cuando, por razones ajenas a la bici nos tenemos que saltar un entrenamiento.

Como todas las adicciones, también tiene su repercusión en nuestra vida fuera de la bici, resintiéndose las relaciones sociales y e incluso nuestra vida laboral. De hecho, quién no conoce algún caso de parejas que se han acabado divorciando por la obsesión de uno de sus miembros por la bici. Más de una y más de dos.

Otra señal evidente de una adicción a la actividad física es la ansiedad que se produce ante la inactividad. Eso obliga a quién la sufre a estar constantemente haciendo cosas, incluso cuando ya se ha realizado el entrenamiento del día se tienen que seguir moviendo, yendo de acá para allá o simplemente realizando constantes labores domésticas sin parar, todo menos estar sentados en el sofá que se convierte en malestar.

La identificación temprana del problema es clave para ponerle solución, para ello es clave detectar los factores esenciales de toda adición. Nos debemos preocupar si se presentan 3 o más de estos factores que son la tolerancia, abstinencia, efectos deseados, pérdida de control, tiempo, conflicto y continuidad.

Un remedio que, como en todo trastorno obsesivo-compulsivo pasa por ponerse en manos de profesionales de las salud mental quienes darán adecuado tratamiento a la adicción al deporte.

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