¿Se "espían" los equipos ciclistas? Lefevere cuenta lo que hicieron con la bici de Pogačar
En el ciclismo profesional siempre se ha dado por hecho que equipos y marcas se observan constantemente. Una bicicleta nueva que aparece en una carrera, una solución técnica diferente, una posición poco habitual o un componente todavía sin presentar oficialmente son examinados, fotografiados y comentados en cuanto llegan al paddock. La sensación es que todos intentan obtener toda la información posible de sus rivales, aunque pocas veces conocemos un caso concreto que confirme hasta dónde puede llegar esa curiosidad.
Patrick Lefevere acaba de contar uno bastante ilustrativo. Y tiene como protagonista a la bicicleta de Tadej Pogačar y a cuatro mecánicos del entonces Soudal Quick-Step.

Cuatro mecánicos de Quick-Step tuvieron durante unos minutos la bici de Pogačar para ellos solos
Lefevere ha recuperado la historia en su columna de Het Nieuwsblad. Ocurrió hace aproximadamente dos años durante una estancia invernal en el hotel Suitopia, en España, donde se encontraba alojado el equipo belga.
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Pogačar llegó hasta allí en bicicleta para visitar a su pareja, Urška Žigart, que también estaba en el hotel. En un momento dado, ambos decidieron ir a la sauna y el esloveno preguntó si podía guardar mientras tanto su bicicleta en la sala que utilizaba Quick-Step.
No parece que Pogačar le diera demasiada importancia al asunto. Para los mecánicos que se quedaron allí, en cambio, tener a su disposición y sin su propietario delante la bicicleta del mejor ciclista del mundo era una oportunidad difícil de dejar pasar.
Según cuenta Lefevere, en cuanto Pogačar desapareció de su vista cuatro mecánicos se fueron directamente hacia la bici. La pesaron, tomaron medidas y analizaron todo aquello que pudieron durante el tiempo que tuvieron disponible.
No desmontaron nada, aunque el propio Lefevere bromea con que, por lo que supo posteriormente, tampoco estuvieron demasiado lejos de hacerlo.
La escena confirma de una forma bastante gráfica algo que habitualmente se presupone dentro del ciclismo profesional. Los equipos quieren saber qué utilizan sus rivales, cómo lo utilizan y si existe alguna solución que pueda explicar una diferencia de rendimiento o que resulte interesante trasladar a su propio material.
Y pocas bicicletas podían despertar más interés que la de Pogačar.
¿Qué encontraron en la bici de Pogačar?
Quizá lo más curioso de la historia es que, pese a todo el interés de los mecánicos de Quick-Step, no apareció ningún gran secreto técnico.
Lefevere recuerda que Colnago había arrastrado anteriormente cierta fama de fabricar bicicletas algo más pesadas que las de algunos competidores, pero aquella impresión ya no se correspondía con lo que tenían delante.
Lo que realmente llamó la atención de los mecánicos fue la posición del esloveno sobre la bicicleta.
En concreto, se fijaron en el retroceso del sillín respecto al eje de pedalier. La conclusión de los mecánicos de Quick-Step fue que Pogačar utilizaba una posición bastante adelantada.
Era probablemente uno de los datos más interesantes que podían obtener sin comenzar a desmontar componentes. Las medidas de una bicicleta permiten conocer con bastante precisión cómo se coloca un corredor sobre ella y, en el caso de un ciclista con el rendimiento de Pogačar, cualquier particularidad resulta especialmente atractiva para técnicos y biomecánicos.

Lefevere termina esta parte de la historia recurriendo al humor. Ante las sospechas sobre motores que periódicamente han acompañado a los grandes dominadores del ciclismo, el belga señala que sus mecánicos pudieron comprobar que en aquella bicicleta no había ninguno.
Lefevere: fuera de las carreras Pogačar puede pasar completamente desapercibido
La anécdota también sirve a Lefevere para explicar la impresión que se ha llevado de Pogačar durante sus encuentros fuera de competición.
El antiguo responsable de Quick-Step admite que nunca ha mantenido una relación especialmente cercana con él, pero sí lo ha visto varias veces cuando no había carreras ni cámaras alrededor. Y asegura que su comportamiento en esas situaciones encaja con la imagen de normalidad que suele proyectar públicamente.

Durante aquellas estancias en el Suitopia, Pogačar y Žigart podían simplemente sentarse juntos en el vestíbulo del hotel sin generar demasiado revuelo. Lefevere señala que alguien que no siguiera el ciclismo difícilmente habría imaginado que aquel joven vestido de manera informal era el mejor ciclista del mundo.
Para el belga, esa naturalidad es también una de las razones por las que Pogačar continúa disfrutando de una enorme popularidad pese a ganar con tanta frecuencia. Lefevere considera que posee una ambición por la victoria que no veía desde Eddy Merckx, pero que esa voracidad competitiva no parece haber cambiado su forma de comportarse cuando baja de la bicicleta.