“No voy a negar que peso más de lo normal”: Tadej Pogacar explica su cambio
Tadej Pogacar ganó el Tour de Romandía la semana pasada después de una temporada de clásicas brillante en la que se ha impuesto en tres de los cuatro monumentos disputados hasta ahora —Milán-San Remo, Tour de Flandes y Lieja-Bastoña-Lieja— y ha sido segundo en París-Roubaix. Un rendimiento extraordinario para un corredor que, en teoría, pertenece al perfil de vueltómano y que ha conseguido ampliar su dominio gracias, en parte, a un cambio muy medido en su composición corporal a lo largo del año.
Pogacar admite que pesa más y explica por qué ahora es más completo que nunca
Ese ajuste no es una teoría, lo ha confirmado el propio Pogacar tras una de sus exhibiciones en Romandía, donde tras ganar cuatro de las seis etapas dejó una de las claves más interesantes de su temporada: “No voy a negar que peso más de lo normal. Pero me siento bien sobre la bici. Eso es lo más importante para mí, no tener problemas y disfrutar”.
“Quizás también me pasé un poco con el gimnasio. Me gustó mucho y me metí de lleno. Así que ahora quizá toca bajar un poco”.

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20 minutos, una mancuerna y más vatios: el entrenamiento que todo ciclista debería hacer
El esloveno reconoce así abiertamente algo que hasta hace relativamente poco era casi tabú en el ciclismo de grandes vueltas: competir con más peso del habitual. No se trata de grasa, sino de masa muscular ganada durante el invierno, un cambio orientado claramente a rendir en clásicas donde la explosividad, la resistencia a esfuerzos máximos repetidos y la capacidad de generar potencia en terrenos como el pavé marcan la diferencia.
Más músculo, misma eficiencia: la explicación desde dentro
Esa idea la desarrolló su nutricionista, Gorka Prieto, en declaraciones a L’Equipe, donde explicó cómo se gestiona ese equilibrio sin comprometer el rendimiento en vueltas de tres semanas. Prieto dejó claro que el foco no está en un número concreto en la báscula:
“Ha mejorado significativamente respecto al año pasado. El peso aumenta de forma natural con el entrenamiento de fuerza, pero no nos fijamos una cifra específica; nos centramos en la relación potencia-peso”.
“Necesita estar delgado, con un porcentaje de grasa bajo, pero también lo suficientemente fuerte como para mantenerse sano y recuperarse bien”.

Aquí está el matiz clave. Pogacar no busca ser más pesado, sino más eficiente en términos de potencia útil. Ese músculo extra le permite generar más vatios en esfuerzos cortos y violentos —clave en Flandes o Roubaix— sin perder la capacidad de escalar cuando el calendario vira hacia las vueltas por etapas.
Lo realmente relevante no es el dato puntual de que pese uno o dos kilos más en primavera, sino la estrategia completa. Pogacar no mantiene una forma física estática durante toda la temporada y modifica su cuerpo en función del bloque de competición.
Primero construye músculo para las clásicas, acepta ese ligero aumento de peso y lo utiliza como ventaja en esfuerzos explosivos. Después, ajusta carga de gimnasio y nutrición para afinar su rendimiento de cara a carreras por etapas, donde cada gramo cuenta en la alta montaña.