Probamos la S-Works Roubaix SL8: más cómoda y rápida que nunca

Carretera 25/03/24 07:00 Julio S

La Specialized Roubaix SL8 es la última versión de la bici gran fondo más conocida por los aficionados al ciclismo y hemos tenido la oportunidad de probarla durante toda una temporada.

Cuando hablamos de Gran Fondo se nos vienen a la cabeza carreteras rugosas, adoquines, barro y épica. Pero una palabra destaca por encima de todo “Roubaix”, ya sea porque evoca a una de las carreras más míticas y conocidas mundialmente, o porque es el nombre de la bicicleta que inició una categoría específica hace dos décadas.

Specialized Roubaix SL8, comodidad enfocada al máximo rendimiento

Hoy en día son muchas marcas las que tienen en su catálogo una línea de carretera enfocada al endurance, o gran fondo, pero es un segmento que no suele acaparar la atención del gran público, más atraído hacia las espectaculares bicicletas aerodinámicas, o hacia los modelos escaladores ultraligeros, que además son grandes protagonistas en el pelotón profesional. Tanto es así que no es tan común encontrar uno de estos modelos con un montaje tope de gama como el de esta Specialized S-Works Roubaix SL8.

Hace ya dos décadas que Specialized presentó la primera versión de su ya mítico modelo Roubaix, y desde entonces no ha dejado de evolucionar hasta la versión aquí presente, donde encontramos un modelo que no renuncia a nada. Nunca antes habían conseguido combinar de mejor manera los parámetros de la comodidad, capacidad y puro rendimiento.

Specialized, con esta bici, demuestra la importancia que le da a este segmento, ofreciendo esta versión S-Works, con su mejor fibra de carbono, la tecnología más sofisticada y un montaje de lujo.

Empezando por el cuadro, vemos unas líneas que no renuncian a la aerodinámica. Encontramos zonas con perfil truncado tanto en el tubo de sillín como en el diagonal, y zonas aplanadas y perfiladas en la dirección. También los tirantes bajos persiguen el mismo cometido. De hecho, según Specialized es la Roubaix más aerodinámica fabricada jamás. En la horquilla también vemos un marcado perfil aero. 

El uso de la fibra de carbono Fact 12r y la tecnología de construcción heredada de la Aethos se traduce en un peso de tan solo 825 gramos, rebajando 50 gramos respecto a la versión anterior.

Pero lo más destacado del cuadro de la Specialized Roubaix lo encontramos en las soluciones aplicadas hacia la absorción de vibraciones y el confort. El camino elegido para este cometido se basa en suspender al ciclista y no tanto a la propia bici, consiguiendo así que la bici sea lo más rápida y eficiente posible.

En la parte trasera encontramos lo que Specialized llama tecnología Aftershock, que consiste en una abrazadera de la tija de sillín embutida en el cuadro y ubicada en la parte más baja posible para así dejar más tija expuesta para que pueda flexar libremente. Esta flexión está controlada, pues la tija de sillín Pavé está diseñada para este cometido.

Este sistema Aftershock, combinado con un triángulo trasero rígido, proporcionan la suavidad que se busca en este tipo de bici sin comprometer para nada la eficiencia.

Future Shock 3.0, el sistema se eleva a la excelencia

En Specialized no fueron los primeros en intentar que el manillar quedera suspendido respecto al resto de la bici, pero con el Future Shock consiguieron un sistema fiable, funcional y sin ser excesivamente aparatoso ni pesado.

Ahora en su versión 3.0 es más ajustable y duradero que nunca. Ofrece 20mm de recorrido configurables para que, sea cual sea el peso del ciclista y su posición sobre la bici, pueda beneficiarse del confort y seguridad que ofrece. 

Para ajustar el sistema a nuestras preferencias tenemos varias opciones. El muelle interno del sistema se puede cambiar muy fácilmente (hay tres durezas distintas), incluyendo además la posibilidad de montar espaciadores de precarga. Pero además, nuestra unidad de prueba montaba el Future Shock 3.3, que incluye un dial de ajuste con 6 posiciones de dureza que se pueden ajustar en marcha.

La idea es suspender al ciclista y no a la bici, para que la rueda se desplace rápidamente y sin flexiones que hagan disminuir la velocidad. Como dicen en Specialized “Smoother is Faster”.

En cuanto a la geometría no vemos cambios demasiado radicales respecto a una bici de puro rendimiento, como por ejemplo una Tarmac. Destacaríamos tan sólo unas vainas ligeramente más largas con sus 420mm y un ángulo de dirección también ligeramente más relajado con 72,3º.

El cambio más notable es la altura resultante del manillar, aunque en la tabla de medidas vemos una pipa de dirección de 122mm en talla 54, que es bastante corta. La razón es que deja espacio para albergar el Future Shock, que le da cierta altura a la potencia. Esto, unido a la forma del manillar, nos va a colocar en una posición erguida propia de una bici de gran fondo.

La S-Works Roubaix SL8 viene con todo

Specialized no ha escatimado lo más mínimo en el montaje de esta Roubaix tope de gama lo que se refleja en su elevado precio al igual que en el resto de los modelos S-Works de carretera.

Empezando por el grupo, encontramos la joya de la corona de Sram. El Sram Red eTAP AXS al completo. Un grupo que ya lleva unos años en el mercado pero no deja de asombrar por su total ausencia de cables, su impecable funcionamiento y su llamativa estética, con su acertada combinación del color negro con partes de aluminio pulido y el toque arcoíris de su cassette y cadena.

En la transmisión nos encontramos con una combinación de cassette con desarrollo 10-33 y unas bielas con platos de 46 y 33 dientes, algo más pequeños de lo habitual en carretera pero que, combinados con ese piñón pequeño de 10 dientes nos da un rango adecuado al uso previsto para esta bici.

Para la frenada se opta por ambos discos de 160mm que garantizan total fiabilidad.

Las ruedas que monta la Roubaix S-Works son las Roval Terra CLX II. Unas ruedas enfocadas al gravel pero, con su ligerísimo peso de 1250 gramos y su excelente rodar sobre rodamientos cerámicos, amplia sus capacidades y nos garantiza el mejor rendimiento ya sea en el mejor asfalto como en uso de gravel ligero, que entra dentro de las capacidades de la Roubaix.

Las llantas de carbono tienen un ancho interno de 25mm y permiten el uso de cubiertas desde 28 a 47c. Los bujes Roval LFD tiene las partes internas de los afamados DT Swiss 180 con sus rodamientos cerámicos. Los radios DT Swiss Aerolite completan el conjunto con un radiado muy específico, con configuración 2:1 (doble de radios en el lado de mayor tensión) y con variaciones también en el número de cruces. Los neumáticos elegidos son los S-Works Mondo 2BR con una anchura de 32c. Neumáticos tubeless específicos de gran fondo que garantizan la resistencia en todo tipo de asfalto e incluso pistas de tierra.

En el cockpit encontramos una potencia S-Works Future a la que podemos colocar un soporte adelantado de GPS integrado en la propia tapa. El manillar S-Works Carbon Hover combina sus medidas compact con una ligera elevación para colocarnos en una posición muy cómoda.

Detrás tenemos la tija de sillín S-Works Pave, de la que ya hemos hablado, combinada con un sillín S-Works Power.

Primeras impresiones con la S-Works Roubaix SL8

Al primer vistazo, la Roubaix puede parecer una bici discreta. Su color gris le da un aspecto sobrio y elegante. Es mirándola con más detalle cuando se aprecia su estudiado diseño. Formas aerodinámicas y una combinación de curvas redondeadas con aristas más o menos duras en todos sus tubos conforman unas líneas muy atractivas.

También es destacable su amplio paso de ruedas que permite montar hasta 40mm de ancho. Y podemos observar unos tornillos en el tubo superior para colocar bolsas de equipaje, así como una tercera ubicación para un portabidón bajo el tubo diagonal.

Además de esto, y de manera muy disimulada, podemos encontrar algunas roscas estratégicamente ubicadas para poder montar guardabarros.

Antes de ponerle los pedales, la subimos a la báscula, donde arrojó la cifra de 7,39kg. Un peso que nos parece espectacular tratándose del tipo de bici que es, y teniendo en cuenta que incluye el Future Shock y un juego de ruedas de Gravel con unos resistentes neumáticos de 32c.

Hicimos los ajustes pertinentes y pusimos los neumáticos a la presión adecuada.

En este tipo de llantas y neumáticos hay que olvidarse de los datos de presiones que muchos ciclistas llevamos grabados a fuego después de tantos años. La presión máxima que admiten estos neumáticos es de 80 psi (unos 5,5 bares). Así que pusimos 5 bares de presión para nuestros 75kg y nos pusimos en marcha.

En los primeros metros a los mandos de la S-Works Roubaix SL8 lo primero que notamos es que la posición no es tan agresiva como en una bici orientada puramente a la competición. La mayor altura del manillar, debido a su peculiar forma y al Future Shock, nos coloca ligeramente más erguidos, y vamos muy cómodos desde el primer momento.

La primera ruta que nos dispusimos a hacer fue una ruta habitual por carreteras en buen estado, y así comprobar hasta qué punto puede penalizar una bici como la Roubaix respecto a una purasangre de carreras.

En seguida estábamos rodando a nuestras velocidades habituales sin que notáramos lastre de ningún tipo. Lo único reseñable es que recurrimos durante más tiempo al agarre en la parte baja del manillar, ya que no íbamos nada forzados y es muy fácil ir acoplado en la Roubaix.

Incluso en estas carreteras en buen estado notamos claramente la filtración de vibraciones por parte del Future Shock y los neumáticos de 32, haciendo que el rodar sea exquisito.

Pedaleando de pie, la Roubaix nos transmite una rigidez sobresaliente y notamos una transmisión de energía sin pérdidas de ningún tipo, de hecho en los ascensos nos ha sorprendido muy gratamente, haciendo gala de una eficiencia que no esperábamos de una bici de gran fondo.

Buscando el aspecto donde pueda llegar a penalizar la Roubaix respecto a bicis más competitivas, tipo Tarmac, podríamos decir que en cambios de ritmo y arrancadas con el “cuchillo entre los dientes” no tiene la misma chispa, pero claro, en esta bici se buscan otras virtudes y el rendimiento en estos aspectos está tan cercano que nos cuesta trabajo buscar argumentos por los que un cicloturista, incluso de cierto nivel, no encontraría en la S-Works Roubaix SL8 su bici ideal.

La Roubaix está preparada para las peores condiciones

Como decíamos al principio, las peores carreteras, los adoquines e incluso el “sterrato” es donde se supone que la Roubaix va a mostrarnos sus mayores virtudes, así que allá fuimos a buscarle las cosquillas.

La filtración de irregularidades que ofrece es algo que, aunque era algo esperado, no deja de sorprendernos. Pero además, tenemos la sensación de que la Roubaix mantiene una velocidad en estos terrenos que no se ve mermada en absoluto por dicha filtración. La sensación es de rodar más rápido que con cualquier otra bici cuanto peor sea la carretera.

Tampoco se muestra ruidosa cuando pasamos zonas muy rugosas ni percibimos esa sensación de que algo se va a desmontar con tanta vibración.

Con la S-Works Roubaix SL8 también jugamos con mucha ventaja cuando la carretera se inclina hacia abajo. La confianza que nos ofrece esta bici es espectacular. Se junta una geometría muy equilibrada, el control y la frescura que, gracias al Future Shock, tenemos en manos y muñecas y esos neumáticos con gran balón. Los descensos los hemos disfrutado como nunca, trazando las curvas con total confianza y sintiendo un control y seguridad inigualable.

En las pequeñas incursiones que hemos hecho en pistas de tierra también se ha defendido con buena nota, pero hay que tener claro que no es una bici de Gravel. La principal limitación son los neumáticos que, aunque con un balón generoso para carretera, no tienen taco. Si bien nos podemos encontrar muy cómodos en pistas llanas o subidas leves, en bajadas por pista hay que extremar al máximo la precaución.

En cuanto al funcionamiento de los componentes no podemos más que recalcar el buen funcionamiento del Sram Red AXS, el cual hemos probado en varias ocasiones y siempre nos deja una impresión muy positiva. 

Nos encanta la sistemática de los cambios, con un solo pulsador en cada maneta (para cambio de plato se pulsan ambos a la vez), lo que elimina la posibilidad de pulsar el botón equivocado. Además, con la aplicación AXS, podemos personalizar automatismos, como la compensación con el cambio de una o dos coronas cada vez que cambiamos de plato, o incluso el modo automático, en el que el plato cambia solo cuando llega una determinada combinación.

En la frenada, los Sram Red, con ambos discos de 160mm han cumplido a la perfección, que no es poco teniendo en cuenta que con la Roubaix se puede bajar realmente rápido. El tacto y potencia de los frenos nos ha dado mucha seguridad.

Y del resto de periféricos destacar la ergonomía y comodidad que ofrece el manillar S-Works Hover y la comodidad de un sillín S-Works Power que por algo se ha acabado convirtiendo en una referencia en el mercado.

Conclusion acerca de la Specialized S-Works Roubaix SL8

En los tiempos en los que todos los parámetros se miden y se comparan, ya sea peso, o aerodinámica, con los estudios correspondientes que nos dicen los segundos que ahorramos a tal velocidad en tanto tiempo. La comodidad y ergonomía es difícil colocarla en la balanza. Y si además tenemos en cuenta que para los profesionales no es tan vital, ya sea por edad o por forma física, y no vemos este tipo de bicis en la mayoría de carreras, pues el foco del gran público se va hacia las bicis ultraligeras o puramente aerodinámicas.

Nuestra opinión, después de probar bicis de gran fondo en diversas ocasiones, y más aún después de subirnos a esta espectacular Roubaix, es que para una grandísima mayoría de aficionados es el tipo de bici ideal.

Hemos podido constatar que en nuestras rutas hemos ido igual de rápido que con bicis puramente competitivas y hemos terminado mucho menos fatigados en nuestro tren superior. Definitivamente, la Specialized Roubaix es una bici con la que apetece hacer rutas más largas y disfrutar al máximo en todo tipo de terrenos debido a su gran versatilidad.

La gama Roubaix SL8 abarca un gran abanico de niveles y precios. Por supuesto los 14.000€ que cuesta la S-Works que hemos probado está solo al alcance de unos pocos afortunados. El precio de entrada a la gama es de 2.800€ para una bici con un cuadro de carbono Fact 10r y un grupo Shimano Tiagra. A partir de ahí se completa la gama con hasta 7 modelos, y también tenemos la opción de adquirir el kit del cuadro S-Works por 5.500€.

S-Works Roubaix SL8: especificaciones, peso y precio

  • Cuadro: Fact 12r, Rider First Engineered (RFE)
  • Horquilla: Future Shock 3.3 w/ Smooth Boot, Fact Carbon 12x10mm
  • Sillín: Body Geometry S-Works Power
  • Manillar: S-Works Carbon Hover drop 125mm, reach 75mm
  • Potencia: S-Works Future Stem
  • Tija: S-Works Pave
  • Cadena: Sram Red 12s
  • Cassette: Sram XG 1290, 10-33T
  • Mandos: Sram Red eTAP AXS
  • Cambio: Sram Red eTAP AXS
  • Bielas: Sram Red AXS w/Power 46/33T
  • Desviador: Sram Red eTAP AXS
  • Frenos: Sram Red Hydraulic Disc
  • Ruedas: Roval Terra CLX II, 25 inner Width, 32mm depth, Oval LFD hub ceramic
  • Neumáticos: S-Works Mondo 2BR, 700x32c
  • Peso: 7,39kg
  • Precio: 14.000€

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