Van Rysel presenta su bici más futurista hasta la fecha
Con el representativo nombre de FTP2, con el que se buscan plasmar conceptos que sirvan para elevar al cuadrado el rendimiento del ciclista, Van Rysel ha presentado en el conocido salón VeloFollies su proyecto más atrevido, una especie de tormenta de ideas en la que demostrar el poderío tecnológico de la marca y, a su vez, plasmar conceptos que, quién sabe, igual en un futuro no tan lejano llegan a la producción.

Decathlon exhibe músculo tecnológico con su proyecto conceptual Van Rysel FTP2
¿Podrán las bicis de futuro multiplicar el rendimiento del ciclista hasta límites nunca imaginados? Partiendo de esta pregunta, Van Rysel, firma que produce las bicicletas de carretera de alta gama dentro de la enorme oferta ciclista de Decathlon ha presentado en el salón VeloFollies que se celebra estos días en Kortrijk, ciudad belga de Flandes, fronteriza con Francia y ubicada a muy pocos kilómetros de la sede central de Decathlon que se sitúa en la también fronteriza ciudad de Lille, un proyecto conceptual con el que ha tratado de dar forma a las bicis del futuro además de lo que es capaz de hacer a nivel tecnológico.
La denominación de este proyecto, FTP2 deja bien claro el objetivo de maximizar el rendimiento del ciclista a través de la bicicleta y los accesorios asociados a ella de forma que hasta un ciclista aficionado pueda ser capaz de disfrutar de la velocidad y las capacidades de un ciclista profesional. Un proyecto conceptual con el que se busca llevar más lejos los límites de la velocidad, la aerodinámica y la integración.
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En el camino para lograr esta multiplicación del rendimiento, el proyecto Van Rysel FTP2, ha buscado no sólo desarrollar una bicicleta totalmente futurista sino también complementarla con la integración de distintos elementos que redundan en la búsqueda de ese rendimiento como la ropa, pedales o el casco aerodinámico.
El núcleo central del proyecto FTP2 es una bicicleta de contrarreloj/triatlón con unos perfiles de tubos absolutamente radicales. Un cuadro con estructura de Y en el que se prescinde del tubo de sillín como ya se ha visto en algún modelo de triatlón, y al que se le dota de una horquilla de patas ensanchadas muy al estilo de las bicis de pista o, más recientemente del último modelo aerodinámico lanzado por Factor.

No contentos con obtener rendimiento vía aerodinámica, pensando en el cómo serán las bicis del futuro y en el objetivo de lograr que un amateur tenga el rendimiento de un profesional, resultaba innegable la evidencia de que cada vez hay más bicis eléctricas en el mercado, por lo cual han decidido dotar a FTP2 de un motor Mahle central con unos mapeados específicos para su uso en carretera.
Por último, se redondea el conjunto con un cockpit totalmente futurista que más bien parece un volante de Formula 1 que un manillar al uso.
Más que una bicicleta
Aunque la bicicleta sea lo más llamativo el proyecto FTP2 de Van Rysel, hemos hablado de que la integración también era un pilar fundamental en esta idea conceptual.
Una integración en la que llama tremendamente la atención el concepto de pedales que, literalmente, fusionan al ciclista con la bicicleta. Ya no hay unas zapatillas y unos pedales sino que es un conjunto aerodinámico en el que se integra el eje que se fija a las bielas y el ciclista introduce el pie. Lo que serían los pedales/zapatillas cuentan con un sistema electrónico de apriete, alimentado por una batería tipo SRAM AXS, que el ciclista puede controlar desde el manillar.

Continuando con el equipamiento del ciclista, un mono aerodinámico desarrollado en una doble capa promete aunar protección y aerodinámica. La capa interna está realizada en un material antiabrasivo sobre el que se colocan diversa zonas acolchadas que aumentarían la protección en caso de impacto. Unos acolchados que, además, cumplirían una doble función al crear volúmenes con fin de mejorar la aerodinámica. Una lucha contra el viento de la que se encargaría la ceñida capa externa realizada en tejido aerodinámico de máxima calidad como el que actualmente se emplea en la confección de monos de contrarreloj.
Casi el elemento más convencional quizás sea el casco para el que Van Rysel ha planteado el concepto Click Concept con distintas carcasas aerodinámicas que se fijan sobre una estructura base permitiendo optimizar el casco para el uso concreto que se pretenda, convirtiendo un casco convencional de carretera en un auténtico modelo de contrarreloj en el que, además, no se desdeña la seguridad activa al dotar la cola del mismo de una luz trasera led de generosas dimensiones.

Una mirada al futuro la que nos trae Van Rysel y que además permite a la marca seguir posicionándose en su camino a ser considerada una marca top, desquitándose de ese sambenito que arrastran históricamente las marcas de Decathlon de ser poco más que bicis de supermercado. De momento es sólo una visión de futuro pero, quién sabe lo que nos depararán las bicis dentro de 10 o 15 años. En Van Rysel se han atrevido a imaginarlo y ahora nos enseñan su visión.