Trek: la marca que nació en un granero y con el Made in USA por bandera

Trek: la marca que nació en un granero y con el Made in USA por bandera

Carretera 2 mar. 2022 13:08 Ivan F.

Cuando Dick Burke y Bevil Hogg se conocieron y empezaron a hablar de bicis, estaban haciendo historia... solo que no lo sabían. Aquella conversación fue el germen de lo que, andando el tiempo, sería Trek, la marca que nació en un granero con el Made in USA por bandera, y que ahora está entre los mayores fabricantes del mundo. Su fascinante historia comienza en un lugar de Wisconsin, en los años 70, y transita por algunos de los grandes acontecimientos que ha vivido el ciclismo durante los últimos 50 años. ¿Quieres conocerla? Vamos allá.

El 'granero rojo' donde nació Trek

Los inicios de Trek: del fracaso al éxito

Según lo recuerda hoy en día John Burke, presidente de la compañía, todo empezó un día de 1974, cuando él tenía 12 años, y su padre le dijo que iban a ir a comprar dos bicicletas para hacer una excursión. Lo harían en la tienda de un tal Bevil Hogg, un sudafricano al que había conocido hacía poco. Pero aquellos dos hombres compartían algo más que la pasión por las dos ruedas. También tenían en común un sueño. Que, entonces, aun no era construir bicis, sino venderlas. Querían crear la primera cadena de venta de bicis a escala nacional en Estados Unidos. Y lo intentaron. Llegaron a tener dos.

Pero aquel primer negocio fracasó al poco tiempo. No obstante, los dos amigos no cejaron; de aquella aventura fallida sacaron una gran intuición: no había fabricantes de alta gama norteamericanos. Todas las bicicletas de este tipo que vendían venían de Europa (en especial, de Italia), y ellos no veían ninguna razón para que aquello tuviera que ser así.

Trek bicicleta antigua

De modo que encontraron un espacio modesto no lejos de sus casas, en el pueblecito de Waterloo, en Wisconsin, que por entonces apenas tenía 2.000 habitantes. Era un granero rojo al lado de un paso a nivel, que antes había servido de almacén de alfombras. Y que, por cierto, hoy sigue usándose para fabricar los moldes de los actuales tubos de carbono de Trek.

En su primer año, 1976, contaban con solo 5 empleados, y produjeron exactamente 904 cuadros (de acero y de tipo 'touring', se vendían por unos 300 dólares cada uno), a los que añadieron cuatro letras: Trek. Aunque estuvo a punto de llamarse de otra manera: Kestrel, es decir, 'cernícalo', que era el nombre que Hogg prefería. Sin embargo, se impuso Burke, que oía en aquella corta palabra de origen afrikáans (como el propio Hogg, por cierto) ecos de viajes, aventuras y libertad. No en vano, 'trek' significa excursión o caminata larga y ardua en inglés... y la serie 'Star Trek', que se había emitido unos pocos años antes, la había puesto de moda.

Trek bicicleta de carretera antigua

Y, esta vez sí, tuvieron tanto éxito con sus cuadros de alta calidad que pronto el granero se les quedó pequeño. En 1979, de hecho, ya facturaban más de 2 millones de dólares y tenían 12 modelos distintos. Pero, como Trek nunca ha querido renunciar a sus raíces, se trasladaron a apenas un par de kilómetros de allí, al lugar donde aun hoy tienen su sede mundial. Con la nueva planta en marcha, en 1980, llegaron sus primeros modelos de carretera, los 750 Pro y 950 Pro.

Y tampoco tardaron mucho en entrar en el floreciente negocio de las mountain bikes, que ya triunfaba en California, pero no tanto en Wisconsin. Fue en 1983 cuando el diseñador de Trek en aquellos primeros momentos, Tim Isaac, mandó un prototipo que había creado a su representante de ventas en la Costa Oeste, para que la probara. Aquel, ni corto ni perezoso, se dirigió al mítico Whiskeytown Downhill de Redding, y se puso a competir contra las mayores figuras del deporte de la época. Para su sorpresa, la nueva bici aguantó el tipo. Y así nació la 850, que se convirtió en un auténtico icono hasta bien entrados los 90, casi siempre con su vinilo de 'USA'.

Cuadros Trek

La Trek pionera de la fibra de carbono

Aquellos fueron años de enorme crecimiento (sus cifras de ventas se doblaban casi cada 12 meses) y de intensa innovación, aunque eso mismo les hizo estar a punto de quebrar: en 1985 se estrenó el primer cuadro de aluminio, un metal que todavía no manejaban, y que prácticamente paralizó sus fábricas. "Sabíamos cómo hacer la primera unidad, pero no la segunda", diría años más tarde John Burke, el hijo del fundador, que por aquellos años tuvo que involucrarse más en la marcha de la compañía.

El caso es que salieron de aquel atolladero apostando por la calidad, pero sin olvidar del todo la innovación. En aquella época había un término muy de moda, pero que nadie sabía bien dónde iría a parar: fibra de carbono. Ellos empezaron a experimentar, y en 1986 apareció su modelo 2500, que ya utilizaba componentes de este material, y que debió de estar entre los primeros de la industria en hacerlo.

Trek OCLV

En 1989, lanzaron su primer cuadro totalmente de carbono, un monocasco llamado 5000 de apenas 1,5 kg de peso que, como había pasado con el aluminio, les dio más quebraderos de cabeza que alegrías. Diseñado por Trek pero fabricado externamente, dio tantos problemas que, solo un año después, tuvo que retirarse de la venta.

Pero fue un paso decisivo para lo que más tarde vendría. Se decidieron a incluir la fibra de carbono en su propio proceso de producción, y eso les llevó hasta uno de sus grandes logros: el OCLV (Optimum Compaction, Low Void). Un proceso desarrollado por ellos que está incluso por encima de los estándares de calidad de la aviación. El resultado de todo esto fue el cuadro más ligero del mundo hasta la época: el de la 5500, que pesaba solo 1,10 kg. Un año después, en 1993, fue el turno de las primeras mountain bikes de OCLV, las 9800 y 9900. De este modo, empezaba el romance de Trek con el carbono.

Trek Mountain bikes

De las tiendas propias a Lance Armstrong

Para 1990, el 80% de las bicis que vendía Trek ya eran mountain bikes. Lo hacía a través de casi 1.000 tiendas de terceros, pero entonces volvieron a sus orígenes: crearon su propia tienda, en Madison (Wisconsin). Es el germen de lo que hoy es un una amplia cadena de puntos de venta controlados por la compañía en todo Estados Unidos. Por aquella época también debutó su línea de ropa ciclista, Trek Wear, y empezaron a dirigir su mirada a Europa, un mercado en el que aún no eran un gran jugador. 

Ya para 1996, eran el mayor fabricante de bicis vendidas a través de tiendas especializadas de todo el mundo, y aproximadamente un tercio de sus 350 millones de dólares de ingresos venían de fuera de Estados Unidos. Además de que el 80% de sus ventas eran de mountain bikes. Pero todo eso comenzó a cambiar en 1999, cuando apareció una figura dominante en el Tour de Francia: Lance Armstrong.

Trek Lance Armstrong

No solo era el primer estadounidense en ganar con una bici norteamericana (Greg LeMond lo había hecho con marcas italianas y francesas), sino que proyectó a la carrera gala hacia el futuro, porque se trató de la primera bici de cuadro de carbono (una 5500 OCLV, desde luego) que lo lograba. Y el Tour ya nunca volvería a caer hacia el lado del acero ni el aluminio.

Desde luego, la época de Armstrong cambió la cara del ciclismo mundial, y especialmente de una marca tan ligada a él como Trek, que le acompañó en sus 7 Tours. Aunque hoy sepamos que los consiguió de manera fraudulenta (la marca se desligó de él en 2012, cuando se descubrió el escándalo), hay que pensar que eso no le quita nada a la innovación que introdujeron sus bicicletas.

Trek récord de la hora de Jens Voigt

Los últimos años: consolidación y proyectos solidarios

Aunque los últimos años quizá han sido más tranquilos que los 80, los 90 y el principio del siglo XXI, lo cierto es que Trek no ha dejado de buscar nuevas aventuras, como su nombre sugiere. Desde 2009, entró en la escena del MTB con el Trek World Racing primero y el Trek Factory Racing ahora, tanto en XC como en downhill y enduro. También cuenta con dos equipos de ciclocross (TFR CX y Baloise-Trek) y, desde el 2014, es el patrocinador principal del Trek-Segafredo de carretera, que ha contado en sus filas con nombres como Fabian Cancellara, Alberto Contador o, más recientemente, Vincenzo Nibali.

Además, se ha involucrado en muchos y muy diversos proyectos solidarios, como la National Interscholastic Cycling Association (NICA) de Estados Unidos, para promover el uso de la bici entre los niños; o como World Bicycle Relief, con la que ha colaborado desde sus inicios. También tiene la Trek Foundation, creada el año pasado para "desarrollar pistas e infraestructura de ciclismo para uso público", protegiendo esos lugares naturales del desarrollo urbanístico e industrial. Y, por último, cuenta con un compromiso contra la desigualdad racial llamado All In, según el cual creará 1.000 empleos para personas negras en los próximos años.

Pero claro, su enfoque sigue estando en realizar bicis rápidas, fiables y de gran calidad para todas las disciplinas ciclistas. Sus Supercaliber y Procaliber, por ejemplo, están entre las mejores bicis de la Copa del Mundo de MTB, mientras que la Madone no se queda atrás dentro del pelotón de carretera. E incluso han creado pequeñas obras de arte como la que permitió a Jens Voigt batir el Récord de la Hora en 2014, basada en la Speed Concept 9 Series. Ya estamos esperando el próximo movimiento de esta empresa que ha pasado de un granero a ser una de las mayores multinacionales del ciclismo, y de 5 empleados a casi 2.000.

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