El sueño olímpico del ciclocross se retrasa, pero se interpreta como una señal positiva
El camino del ciclocross hacia los Juegos Olímpicos suma una nueva espera. El Comité Olímpico Internacional ha decidido aplazar su decisión definitiva sobre la posible inclusión del ciclocross en el programa de los Juegos Olímpicos de Invierno 2030, previstos en los Alpes franceses.
El COI retrasa la decisión sobre el ciclocross olímpico: el veredicto se hará esperar hasta el verano
Tal y como informa HLN, el retraso llega tras un “diálogo positivo y constructivo” mantenido recientemente entre el COI y la Unión Ciclista Internacional, aunque la resolución no se producirá, como se esperaba, durante los Juegos de Invierno de Milán-Cortina en febrero. El organismo olímpico prefiere tomarse más tiempo y trasladar la decisión a los meses de verano.
Desde el entorno del ciclismo, el mensaje se lee con cierto optimismo. El hecho de que el COI no haya cerrado la puerta de inmediato y quiera seguir evaluando el encaje del ciclocross refuerza la idea de que la candidatura sigue viva. El aplazamiento, lejos de interpretarse como un no, se asume como una señal de interés real por parte del COI.
Este movimiento encaja con lo que ya venimos contando en Brujulabike en los últimos meses: el ciclocross ha logrado algo clave, que es generar conversación real dentro de las estructuras olímpicas, algo impensable hace apenas unos años.
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Eso sí, el retraso también confirma que las dudas persisten. Como ya explicamos en nuestra información previa, varias federaciones de deportes de nieve y hielo han mostrado su oposición frontal a abrir el programa invernal a disciplinas que no se desarrollen exclusivamente sobre nieve o hielo. Para este bloque, el ciclocross sigue desdibujando la identidad “blanca” de los Juegos de Invierno.
Ese rechazo institucional fue, hasta ahora, el mayor obstáculo para una decisión rápida y parece haber pesado en la voluntad del COI de no precipitarse.
En el lado positivo, la candidatura francesa continúa siendo uno de los grandes puntos fuertes del proyecto. Propuestas como La Planche des Belles Filles o Besançon ofrecen un relato potente, tradición ciclista, sedes con experiencia organizativa y la posibilidad real de diseñar circuitos sobre nieve natural o artificial, un requisito clave de la Carta Olímpica.
Además, el respaldo político y deportivo dentro de Francia, así como el apoyo explícito de la UCI, mantienen viva una opción que hace solo unos años parecía ciencia ficción.
Con este nuevo calendario, el verano de 2026 se perfila como un momento clave. Será entonces cuando el COI deba aclarar si el ciclocross da el salto definitivo al olimpismo invernal.