"Cuando tu compañero tiene el FTP de un tractor, sabes que puedes volver": la odisea de Gaze y Schwarzbauer para ganar en la Cape Epic
La victoria de Luca Schwarzbauer y Sam Gaze en la etapa 4 de la Absa Cape Epic 2026 no fue una más. Fue una de esas jornadas que explican por qué esta carrera es única. Porque la pareja Canyon no solo ganó. Sobrevivió.
Tres pinchazos, una remontada y victoria: la increíble etapa de Canyon en la Cape Epic
Lo que desde fuera parecía una nueva exhibición de velocidad en el sprint final escondía una historia mucho más compleja que en algunas ocasiones se pudo ver y en otras no. Sam Gaze lo resumía tras cruzar meta, explicando que la carrera empezó a torcerse mucho antes de lo que se vio en televisión.
“Ha sido un día muy movido. A unos 50 km de meta empecé a perder mucho aire en la rueda trasera y estuve rodando así casi dos horas, intentando gestionarlo”, relataba.
En una etapa dominada por los senderos, donde perder posiciones puede significar quedarse fuera de carrera, la decisión de no parar inmediatamente fue clave. “Estaba esperando el momento adecuado para parar rápido con el CO2 porque en los senderos puedes perder muchísimas posiciones y luego es muy difícil volver.”
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Pero la situación acabó explotando. “Al final golpeé una roca y pinché del todo. Tuvimos que parar tres veces para arreglarlo. Los dos primeros intentos con mechas no funcionaron, pero a la tercera lo conseguimos.”

Lejos de entrar en pánico, la pareja de Canyon apostó por la gestión. En una Cape Epic donde los errores se pagan caro, decidieron no precipitarse y confiar en sus opciones. “Tuvimos que ser pacientes para volver al grupo delantero”, explicaba Gaze.
Esa remontada no fue inmediata. Llegó poco a poco, aprovechando momentos de transición en carrera y, sobre todo, una subida final donde no se desató una batalla directa. “En la última subida no se iba especialmente rápido, era más cuestión de medir el esfuerzo, no perder demasiado tiempo y confiar.”
Y ahí entra uno de los momentos más reveladores de la jornada y que Gaze resume de manera muy divertida aludiendo al potencia de su compañero, el alemán Schwarzbauer: “Cuando tienes a un compañero con el FTP de un tractor, sabes que puedes volver.”

Schwarzbauer completó el relato desde dentro, describiendo una etapa que fue, en sus palabras, “una montaña rusa de emociones”. “Tenía buenas piernas desde el principio, pero en una carrera de más de tres horas nunca sabes cómo vas a responder.”
Y los problemas mecánicos se repitieron incluso cuando parecía que la situación estaba controlada. “Pensábamos que tendríamos tiempo para parar, pero al final no lo hubo y Sam volvió a pinchar. Hubo un momento en el que pensé que no podía más. Estamos ya en el quinto día y se nota.”
Aun así, Canyon encontró la forma de volver a la carrera con uno de los esfuerzos más duros de la semana en un tramo de pista que conducía a la gran subida final: “Creo que hicimos uno de los mayores esfuerzos de toda la carrera, rodando a fondo en el falso llano, cerca de 500 vatios durante bastante tiempo.”
Pero cuando parecía que lo habían conseguido, llegó otro contratiempo. “Tuvimos que parar de nuevo y otra vez me vine abajo, pero hoy éramos realmente fuertes.”
La etapa terminó de girar en el descenso final, cuando la caída de Buff-BH abrió la puerta a un nuevo escenario en cabeza. Canyon aprovechó ese momento para completar la remontada y meterse de lleno en la lucha por la victoria junto a Wilier-Vittoria.
A partir de ahí, la carrera entró en una fase más táctica. Colaboración para abrir hueco, control de diferencias y un desenlace que se jugaría en los últimos kilómetros. “Después de tres pinchazos vas con mucho miedo todo el rato”, reconocía Schwarzbauer, especialmente en zonas técnicas donde cualquier error podía arruinar el día.

El sprint final confirmó lo que ya venían demostrando durante toda la etapa: Schwarzbauer y Gaze tenían piernas para ganar incluso después de todo lo que había pasado. “En el final fuimos agresivos e hicimos todo perfecto. Teníamos un plan y salió bien.” “Estoy muy contento, probablemente es una de las carreras de las que me siento más orgulloso.”
No es para menos. Porque en una Cape Epic donde cada día suma desgaste, averías y tensión, lo que hizo Canyon en esta etapa 4 no fue solo una victoria. Fue una demostración de resistencia, cabeza y capacidad de sufrimiento.