"No era el plan, pero tenía unas piernas increíbles": ni siquiera Van der Poel tenía planeada su histórica cabalgada en Luxemburgo
Mathieu van der Poel necesitaba una buena señal antes del Mundial y la encontró de una forma bastante más contundente de lo esperado. Después de varios días sin terminar de encontrarse cómodo en el Tour de Luxemburgo, el neerlandés cerró la carrera con una victoria extraordinaria y, sobre todo, con las sensaciones que llevaba buscando durante toda la semana.
Van der Poel no salió pensando en atacar desde tan lejos
Su ataque de unos 175 kilómetros en solitario terminó convertido en una de las grandes exhibiciones de la temporada. Y lo curioso es que no había ninguna intención previa de afrontar la etapa de esa manera. "No era el plan antes de la salida", reconoció Van der Poel después de ganar.
El movimiento llegó muy pronto y la situación de carrera terminó colocándole solo por delante. En lugar de levantar el pie inmediatamente, decidió continuar a su ritmo y utilizar la jornada para hacer su propio esfuerzo.
"Simplemente me encontré solo al principio de la carrera y me limité a rodar a mi propio ritmo durante todo el día".
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En ese momento todavía quedaba prácticamente una etapa completa por delante. Lo razonable era pensar que la carrera volvería a reagruparse y el propio Van der Poel esperaba que los perseguidores terminaran alcanzándole.
Pero los kilómetros fueron pasando y ocurrió justo lo contrario. La ventaja volvió a crecer y aquello que había comenzado sin demasiadas pretensiones empezó a parecer una oportunidad real de victoria.
"Al principio pensé que los perseguidores iban a volver. Pero seguí rodando a mi potencia y entonces la diferencia empezó a aumentar otra vez. Fue en ese momento cuando decidí intentar llegar hasta meta".
A partir de ahí ya no hubo marcha atrás. Van der Poel convirtió una situación inesperada en una contrarreloj individual gigantesca y consiguió mantener por detrás a todos sus perseguidores hasta cruzar la meta en primera posición.

Esta sensación es justo la que buscaba antes del Mundial
La dimensión de la escapada explica por sí sola la victoria, pero para Van der Poel había otra lectura posiblemente más importante. El neerlandés afrontará el próximo domingo el Mundial de carretera de Montreal y Luxemburgo era su última prueba antes de viajar a la gran cita. Y durante los días anteriores no había encontrado precisamente las sensaciones que esperaba.
"Los últimos días no tenía realmente las piernas que quería. Venía de España y quizá había entrenado demasiado".
Peroeso cambió por completo en la última etapa. "Hoy tenía unas piernas increíbles".
Van der Poel también había ganado la primera jornada del Tour de Luxemburgo, pero esta última victoria parece tener un valor diferente por el momento en el que llega y, especialmente, por cómo se produjo.
El neerlandés completó prácticamente toda la etapa en solitario y pudo mantener un esfuerzo elevado durante más de cuatro horas. Más que una última victoria antes del Mundial, Luxemburgo le ha servido para comprobar que las piernas vuelven a responder después de unos días en los que él mismo reconocía no encontrarse como quería. "Por encima de todo, lo importante es la sensación de hoy".
A una semana del Mundial, esa probablemente sea la frase que mejor resume lo que Van der Poel se lleva de Luxemburgo.