Doce bicicletas de competición, cerca de 200.000 euros en material robado y menos de dos días para encontrarlas. El robo sufrido por el Unibet Rose Rockets cuando viajaba hacia España ha terminado bien gracias a un pequeño AirTag que uno de sus mecánicos había escondido dentro de su caja de herramientas.
Un AirTag conduce hasta 12 bicicletas robadas al Unibet Rose Rockets
Anúnciate aquí
Los robos de bicicletas a equipos profesionales se han convertido en un problema recurrente en el ciclismo y el Unibet Rose Rockets acaba de protagonizar uno de los casos más llamativos. No tanto por el robo en sí, sino por su final.
El equipo viajaba hacia España para disputar la Ordiziako Klasikoa y la Clásica Castilla y León cuando hizo noche en la zona de Poitiers, Francia. En la mañana del 23 de julio, después de una noche aparentemente normal, miembros del staff descubrieron que les habían entrado primero en uno de sus vehículos y después en el camión donde transportaban las bicicletas.
Los ladrones se habían llevado 12 bicicletas de competición, además de ruedas, cascos, herramientas y otro material del equipo. Una operación cuyo valor total se situaba alrededor de los 200.000 euros y que dejaba al conjunto sin el equipamiento necesario para competir en España.
El robo obligó a activar inmediatamente un plan de emergencia. Los corredores fueron avisados para que trajeran sus bicicletas de entrenamiento y desde Países Bajos comenzó a viajar personal del equipo con bicicletas de repuesto. El objetivo era conseguir que los ciclistas pudieran tomar la salida de las dos pruebas españolas aunque fuera con material preparado a contrarreloj.
Anúnciate aquí
Pero el mecánico Wade Schultz había hecho algo que terminaría cambiándolo todo.
Dentro de su caja de herramientas llevaba escondido un Apple AirTag. Y los ladrones también se habían llevado la caja.
Poco después, el dispositivo comenzó a transmitir su posición cerca de un campo de golf de Poitiers, muy próximo al lugar donde había dormido el equipo.
La policía francesa siguió esa pista y localizó inicialmente un vehículo en el que había diferente material, entre él ruedas y cascos. Era una primera confirmación de que el AirTag estaba siguiendo el rastro correcto, aunque las bicicletas todavía no aparecían.
Anúnciate aquí
La investigación continuó hasta un edificio de Poitiers. Las 12 bicicletas estaban dentro de un apartamento situado en la planta número 12 y apenas habían sufrido daños y nunca habían llegado a abandonar la ciudad. La policía realizó además detenciones relacionadas con el caso.
“De repente vimos que empezaba a moverse. Entonces tuvimos un rastro. Esa fue nuestra salvación. Sin ese AirTag nunca habríamos recuperado el material”, explicó posteriormente Bas Tietema al medio holandés AD.
Un detalle hace pensar que no fue un robo al azar
La recuperación dejó además otra pista especialmente llamativa. Entre el material localizado apareció una caja de herramientas perteneciente al Soudal Quick-Step.
Para Tietema, este detalle plantea la posibilidad de que detrás del robo hubiera personas que ya habían atacado anteriormente a otros equipos profesionales.
Anúnciate aquí
“Lo que me pregunto es si se trata de crimen organizado. Evidentemente esto no fue un golpe de suerte. También encontraron allí una caja de herramientas del Soudal Quick-Step, así que eso indica que no era algo aleatorio”, explicó a AD.
Hay otro elemento que alimenta esa sospecha. Robar 12 bicicletas profesionales de un camión no resulta precisamente sencillo. Hay que localizar el vehículo, acceder a él, liberar las bicicletas de sus sistemas de sujeción y disponer de suficiente capacidad para transportarlas sin llamar la atención.
Tietema se pregunta precisamente cómo pudieron saber los ladrones dónde se encontraba el camión del equipo: “¿Cómo saben dónde está aparcado un vehículo así? ¿Están vigilando en las autopistas? ¿Buscan alrededor de los hoteles?”.
Además, vender este tipo de bicicletas tampoco es fácil. Son modelos muy reconocibles, con decoraciones específicas del equipo y números de identificación, por lo que colocarlas directamente en plataformas de segunda mano podría permitir localizarlas rápidamente.
El caso cobra todavía más relevancia por los numerosos robos de material que ha sufrido el ciclismo profesional en los últimos años. Los equipos intentan proteger sus camiones bloqueando físicamente las puertas, buscando aparcamientos seguros e instalando alarmas, pero los ladrones han demostrado en varias ocasiones ser capaces de superar estas medidas.
El propio Tietema reconoce que resulta prácticamente imposible eliminar completamente el riesgo. Un equipo puede reforzar sus vehículos, pero desplazar seguridad privada a todas las carreras resulta complicado, especialmente cuando una estructura compite simultáneamente en varios lugares.
Suscríbete a nuestro newsletter y recibe todas nuestras noticias. Mountain bike, consejos sobre entrenamiento y mantenimiento de tu bike, mecánica, entrevistas...