"Hacía falta un milagro y hoy ha sucedido": McNulty y el Mundial que parecía imposible
Brandon McNulty todavía no parecía comprender lo que acababa de conseguir cuando atendió a los medios después de cruzar la meta de Montréal. El estadounidense se había convertido en campeón del mundo después de 33 kilómetros en solitario y de una última vuelta en la que llegó completamente al límite. Tanto, que antes de la carrera había bromeado con su mujer sobre sus posibilidades y le dijo qur para ganar necesitaba prácticamente un milagro.
Brandon McNulty: "Hacía falta un milagro y hoy ha sucedido"
Brandon McNulty acaba de protagonizar una de las grandes sorpresas del Mundial de Montréal. El estadounidense atacó a 33 kilómetros de meta y aprovechó a la perfección una situación táctica en la que Estados Unidos contaba también con Matteo Jorgenson y Quinn Simmons entre los hombres fuertes.
La ventaja llegó a superar el minuto, pero el desenlace estuvo lejos de ser cómodo. En la última vuelta, los ataques de los perseguidores redujeron rápidamente la diferencia y McNulty comenzó a pagar el esfuerzo.
Al terminar todavía estaba intentando asimilarlo. "No sé qué me pasa por la cabeza. Estoy completamente perdido. Hasta los últimos 100 o 200 metros ni siquiera me lo creía. Estaba totalmente vacío".
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Especialmente duro fue el último paso por Mont-Royal. El estadounidense reconoció que apenas podía mantener la intensidad después de más de seis horas de carrera.

"En la última subida de Mont-Royal me estaba muriendo. Iba prácticamente en zona 2, pero seguí empujando". Fue suficiente.
Detrás, Tom Pidcock consiguió reducir considerablemente la diferencia y durante unos instantes la persecución volvió a amenazar seriamente su victoria. Pero la falta de entendimiento regresó al grupo y McNulty consiguió estabilizar su ventaja para llegar solo a meta, 13 segundos por delante de Michael Matthews y Mathieu van der Poel.
"Llevábamos semanas diciendo que teníamos un equipo muy fuerte"
McNulty quiso repartir buena parte del mérito entre sus compañeros de selección. Estados Unidos planteó una carrera especialmente agresiva y llegó al momento decisivo con varias opciones abiertas.
Quinn Simmons había estado delante durante buena parte de la final y terminó cuarto. Matteo Jorgenson, octavo, pudo controlar movimientos dentro de la persecución mientras McNulty avanzaba en solitario.
"Llevábamos semanas diciendo que teníamos un equipo muy fuerte y hoy hemos corrido increíblemente bien. Estábamos en todos los movimientos, siempre teníamos corredores delante y detrás podíamos controlar. No tengo palabras".
La situación fue especialmente favorable cuando McNulty decidió marcharse. Jorgenson estaba entre sus perseguidores y también Isaac Del Toro, compañero del estadounidense en UAE Team Emirates-XRG, por lo que no todos los integrantes del grupo tenían el mismo interés en organizar inmediatamente la persecución.
McNulty no esperó a descubrir qué ocurriría detrás. Convirtió los últimos 33 kilómetros en una contrarreloj individual y resistió hasta el final.
"Bromeaba sobre ello con mi mujer"
Quizá lo más llamativo es que ni siquiera McNulty se veía realmente como futuro campeón del mundo antes de tomar la salida.
Tenía razones para confiar en Montréal. Había ganado el GP de Montréal en 2025, fue tercero en la edición disputada unas semanas antes de este Mundial y llegaba de terminar cuarto en la contrarreloj mundialista. Pero incluso con esos antecedentes consideraba que necesitaba algo extraordinario para vestirse de arcoíris.

"Habíamos hablado sobre ello y yo hacía bromas con mi mujer. Sabía que podía pasar algo, pero para ganar hacía falta un milagro. Supongo que hoy ha sucedido ese milagro".
Y sucedió precisamente en uno de los escenarios que mejor conoce. Un ataque que inicialmente nadie quiso seguir, una selección estadounidense perfectamente colocada detrás y 33 kilómetros al límite terminaron convirtiendo a Brandon McNulty en campeón del mundo.

El estadounidense sucede además a su compañero Tadej Pogačar como propietario del maillot arcoíris y devuelve a Estados Unidos el título mundial Élite masculino 33 años después de su anterior victoria, lograda en 1993 por Lance Armstrong.