El ciclismo le cambió la vida de manera radical, ahora ella forma parte de la selección de su país
A veces encontramos historias de superación en las que el ciclismo ha sido decisivo para revertir situaciones vitales críticas, por ejemplo superar enfermedades graves o pérdidas de familiares. La historia que hoy os traemos nos parece muy especial por que se trata de una transición hacia una vida mucho más saludable pero sin ninguna épica, a Orla Walsh le comenzó a gustar el ciclismo y de manera gradual cambió su vida para siempre.
Orla Walsh pasó de una vida sedentaria a formar parte de la selección irlandesa de ciclismo

En 2014 y con 25 años Orla Walsh era una joven irlandesa que estudiaba y trabajaba en Dublín, y como la mayoría de jóvenes de su edad sus ratos de libres los consumía en bares y otros locales de ocio nocturno. Sin llegar a ningún extremo solía beber y fumar cuando salía a divertirse y su dieta estaba lejos de ser algo saludable. Como decimos y queremos resaltar este dato, la vida de Orla Walsh era como la de cualquier ciudadano sedentario estándar.

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Pero en 2015 le surgió un problema común a cualquier persona que viva en una ciudad, necesitaba ir a clase en algún medio de transporte barato. Tras analizar diferente medios públicos y privados se decantó por comprar una bicicleta con la que iba y venía a clase cada día, ya que el transporte público en Irlanda parece no ser muy cómodo y tener un vehículo le resultaba muy caro.
El trayecto a clase duraba 6 millas que pronto se le quedaron cortas y cada vez las podía hacer más rápido. La libertad para moverse que le ofrecía la bicicleta fue lo que terminó de cautivarle.

En 2016 se unió a un club local con el que cada semana aumentaba su kilometraje a la vez que sus hábitos cambiaban de manera natural, dejó de fumar, ya no bebía tanto alcohol y su dieta comenzó a adaptarse a su nueva vida. Las primeras carreras que disputó se le hicieron muy complicadas ya que el pelotón la descolgaba en cada subida y llegó a terminar alguna carrera en última posición.

Solo 6 meses después todo cambió por completo al decidir que quería hacer del ciclismo su vida y consiguió entrar en el equipo nacional irlandés de pista y carretera. Abandonó su trabajo de diseñadora, comenzó a entrenar 6 días a la semana y ahora reside entre Dublín y Mallorca.
Obviamente ahora todo gira en ser una mejor ciclista y por tanto sus ratos de ocio los consume haciendo yoga, recuperando o con distracciones más saludables como viendo películas, también le dedica una gran parte de sus tiempo a las redes sociales y es muy activa en su cuenta de intagram.
Si hace 4 años años le hubieran preguntado cuál es su comida favorita seguro que hubiera contestado cualquier plato de comida rápida, hoy asegura que es un gran tazon de avena con nueces y yogur.