El ciclismo de carretera ya no es lo que era

Berto Gallego - 2018-08-19 12:00:00 - Carretera

El ciclismo ha cambiado mucho en las últimas décadas. Como a todos los deportes de masas, el marketing y el negocio han llegado como una marabunta para convertirse en el objetivo principal, por encima de cualquier otro. Cada vez vemos menos ataques, un ciclismo más controlador, pero, ¿a qué se debe?

Ciclismo de carretera

Un negocio: los equipos quieren resultados, no espectáculo

Mantener un equipo en el World Tour, incluso los más modestos, requiere una gran inversión de dinero. Una que se cuenta por millones de euros. Encontrar un patrocinador dispuesto a cubrir esos gastos es una tarea cada vez más complicada. Es por eso que los resultados son una obsesión para los equipos, para sus directores. 

Ganar la clasificación por equipos del Tour de Francia y llevar a cabo tácticas destinadas a ello, pese a que para el espectador sea algo inexplicable, es un premio fantástico que ofrece una gran visibilidad a cualquier equipo ciclista. 

Conservar un puesto en el podio y no "inmolarse" con un ataque a cien kilómetros de meta que busque poner en jaque al líder de la carrera, es seguramente el camino más seguro, el que tomarán la inmesa mayoría de los ciclistas bajo la recomendación de sus directores. 

Estamos viendo como el Quick Step, uno de los equipos más potentes y exitosos del ciclismo internacional, está sufriendo para encontrar un patrocinador principal de cara a la temporada 2020. ¿Qué será de los que, al contrario que ellos, no encuentran los triunfos? 

El ciclismo profesional a día de hoy es un negocio con mucho dinero e intereses en juego. Uno en el que el espectáculo y el disfrute del espectador es la última preocupación de la mayoría. 

Ciclismo de carretera

Los echaremos de menos...

Los que amamos el ciclismo de carretera hemos crecido viendo todo tipo de gestas. Sean las de Ocaña, las de Pedro Delgado o las de Marco Pantani, en todas ellas había un punto común: el componente heróico, el de buscar la victoria hasta el límite de las fuerzas y considerarla lo único que, de verdad, colmaba las aspiraciones del ciclista. 

De leyenda eran las batallas que libraban Coppi y Bartali, así como las inconscientes y espectaculares demostraciones de Bahamontes en la montaña. 

El último representante de esta estirpe no es otro que Alberto Contador. Un hombre que a ganado 7 grandes vueltas, pero que nunca ha subido a otro escalón del podio: siempre prefirió buscar el primer puesto y acabar quinto que conservar el tercero. 

A todos ellos los echaremos de menos, porque cada vez es más difícil vivir así el ciclismo. Pero, seguro, más pronto que tarde llegará otro que recoja su testigo. 

Ciclismo de carretera

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