Este estudio respalda el secreto de INEOS para combatir el calor en el Tour
La imagen llamó la atención durante la contrarreloj por equipos que abrió el Tour de Francia 2026. Mientras la mayoría de corredores ultimaba su calentamiento sobre el rodillo, los ciclistas de INEOS introducían sus manos y antebrazos en recipientes con agua helada antes de tomar la salida. No era una improvisación ni una excentricidad del equipo británico: detrás de esa estrategia existe una base científica que respalda sus beneficios para competir en condiciones de calor.
El curioso método de INEOS para combatir el calor en el Tour tiene respaldo científico: un estudio demuestra sus beneficios
Uno de los trabajos más completos sobre esta técnica fue publicado en 2023 en la revista Frontiers in Physiology por un grupo de investigadores de la Universidad de Hiroshima. El estudio analizó si enfriar únicamente las manos y los antebrazos durante un breve periodo de descanso era suficiente para mejorar el rendimiento posterior en ambientes calurosos.

Enfriar el cuerpo sin perder el calentamiento de las piernas
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Uno de los grandes dilemas antes de una contrarreloj consiste en llegar a la salida con las piernas perfectamente activadas, pero evitando que la temperatura corporal aumente demasiado. Enfriar todo el cuerpo puede perjudicar la preparación muscular, mientras que no hacerlo incrementa el estrés térmico y acelera la fatiga.
La solución propuesta por los investigadores consiste en enfriar únicamente las manos y los antebrazos, una zona con una elevada capacidad para intercambiar calor gracias a la presencia de numerosas anastomosis arteriovenosas (AVA), pequeños vasos sanguíneos que permiten que la sangre enfriada regrese rápidamente al núcleo del organismo.
El estudio: 15 minutos bastaron para mejorar el rendimiento
Para comprobar su eficacia, los investigadores reclutaron a once futbolistas universitarios que realizaron un protocolo de ejercicio intermitente en condiciones de calor. Durante un descanso de 15 minutos, los participantes introdujeron las manos y los antebrazos en agua a una temperatura de entre 15 y 17 °C, mientras que en otra sesión no recibieron ningún tipo de enfriamiento.
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Los resultados fueron claros. La inmersión redujo la temperatura corporal y la temperatura de la piel, disminuyó la frecuencia cardíaca y el flujo sanguíneo cutáneo, además de mejorar la sensación térmica de los deportistas. Lo más importante fue que esos cambios se tradujeron en un mejor rendimiento durante la segunda parte del ejercicio, evitando la caída de potencia que suele producirse cuando el calor empieza a pasar factura.
Los autores también destacan que la temperatura corporal descendió alrededor de 0,54 °C, una reducción superior a la obtenida en otros trabajos que combinaron diferentes métodos de enfriamiento. (Frontiers)
Una técnica sencilla y mucho más práctica
El estudio subraya que otra ventaja importante es su facilidad de aplicación. Frente a los baños de hielo de cuerpo completo o a otras estrategias mucho más complejas, basta con un recipiente con agua fría y unos minutos de inmersión para conseguir una reducción significativa del estrés térmico.

Precisamente esa sencillez explica que equipos como Netcompay INEOS hayan comenzado a incorporar esta técnica en competiciones disputadas bajo altas temperaturas, como el Tour de Francia. Además, este año adquirió todavía más protagonismo después de que la UCI prohibiera el uso de los populares ice socks durante la contrarreloj inaugural, obligando a los equipos a buscar nuevas formas de mantener baja la temperatura corporal sin comprometer el calentamiento previo.