"Iba a 650 vatios y no podía seguirle”: Van der Poel explica cómo le soltó Pogacar en Flandes
Mathieu van der Poel volvió a encontrarse con el mismo obstáculo en el Tour de Flandes 2026. El neerlandés firmó una actuación sólida, siempre presente en los momentos clave, pero terminó cediendo ante un Tadej Pogacar que volvió a marcar diferencias en el terreno decisivo. En Oudenaarde, el corredor de Alpecin-Premier Tech tuvo que conformarse con la segunda posición tras una carrera en la que, según él mismo reconoció, no hubo margen para mucho más.
Van der Poel asume la superioridad de Pogacar en Flandes, “tuve que aceptar la ley del más fuerte”
Nada más cruzar la meta, Van der Poel resumía la situación con una mezcla de resignación y admiración hacia su rival. “Tengo un problema, hay un fenómeno corriendo por ahí”, admitía, asumiendo que la diferencia no estuvo en la táctica sino en la capacidad física en el momento clave. El neerlandés insistía en que su rendimiento había sido el esperado. “Hice todo lo que tenía que hacer, pero había alguien más fuerte. No hay nada que hacer”.
El punto de inflexión llegó en el último paso por el Oude Kwaremont, donde Pogacar terminó de romper la carrera. Van der Poel explicó con detalle ese momento, uno de los más determinantes del día. “Iba a 650 vatios y no pude seguir su rueda. El ciclismo es simple. Tuve que aceptar la ley del más fuerte. Luego me quedé un poco cortado y en el tramo intermedio del Kwaremont me acerqué algo, pero él aún tenía otra marcha. Ahí fue cuando me rompí”.

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Hasta ese instante, ambos habían colaborado para mantener a raya a Remco Evenepoel, que trataba de volver a entrar en la lucha por la victoria desde atrás. Van der Poel reconoció que la referencia del belga nunca fue del todo clara durante la carrera. “No miré hacia atrás, solo vi después en la televisión lo cerca que estaba. Hice mis relevos, pero sin volverme loco. Tadej mantenía un ritmo muy alto en todo momento. Fue muy duro”.
El podio final, con Pogacar, Van der Poel y Evenepoel, dejó una de las imágenes más potentes de la primavera, aunque el neerlandés no escondía que el resultado le dejaba un sabor agridulce. “Habría sido el mejor podio si yo hubiera estado en lo más alto”, comentaba entre risas. “Pero era realista. Sabía que Tadej era el hombre a batir. Lo di todo y creo que alcancé el nivel que buscaba, pero él fue más fuerte”.
Con Flandes ya en el pasado, la mirada empieza a girar hacia el siguiente gran objetivo del calendario. París-Roubaix aparece como una nueva oportunidad para cambiar el guion reciente, aunque el propio Van der Poel evitaba adelantar conclusiones. “Esta oportunidad se ha ido, ya veremos la semana que viene. En Roubaix también influye la suerte. El año pasado él también estuvo fuerte y seguro que habrá más corredores en la pelea. Pero primero toca recuperarse, porque esta ha sido una carrera de las que se quedan marcadas”.
El Tour de Flandes dejó claro el estado de forma de los grandes nombres de las clásicas, pero también abrió un nuevo capítulo en su rivalidad. Y con Roubaix a la vuelta de la esquina, la sensación es que esta historia todavía está lejos de terminar.