SRAM le gana la batalla judicial a la UCI y el límite a los desarrollos se queda sin futuro
La batalla legal entre la UCI y SRAM acaba de vivir un nuevo capítulo decisivo y, probablemente, definitivo. La justicia belga ha rechazado el recurso presentado por la UCI contra la decisión cautelar que ya había paralizado en 2025 el polémico test para limitar los desarrollos máximos en el pelotón profesional. Una resolución que no solo supone una nueva victoria para la marca estadounidense, sino que además cuestiona de fondo la capacidad de la UCI para imponer regulaciones técnicas sin consenso ni procesos suficientemente transparentes.
La justicia belga vuelve a dar la razón a SRAM y deja a la UCI sin margen para imponer su polémico límite de desarrollos
El Tribunal de Mercado de Bruselas ha respaldado la postura de la Autoridad Belga de Competencia (BCA), el organismo que el pasado octubre ya suspendió cautelarmente el denominado “Maximum Gear Ratio Protocol”, el proyecto impulsado por la UCI para limitar los desarrollos utilizados por los ciclistas profesionales.
Aquella propuesta pretendía estrenarse durante el Tour de Guangxi 2025 y establecía una relación máxima equivalente a un plato de 54 dientes combinado con un piñón de 11. El problema era evidente para SRAM. Su grupo tope de gama RED AXS utiliza un cassette con piñón mínimo de 10 dientes, por lo que el sistema quedaba automáticamente penalizado por la normativa.

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Desde el primer momento, SRAM defendió que aquello suponía una discriminación técnica y comercial directa contra sus grupos, además de transmitir indirectamente la idea de que sus productos podían considerarse inseguros. La marca decidió entonces acudir a la autoridad belga de competencia, que terminó bloqueando el test apenas seis días antes de su entrada en vigor.
Aquella decisión ya supuso un precedente enorme dentro del deporte profesional. La BCA reconocía entonces el derecho de la UCI a trabajar por la seguridad de los corredores, pero cuestionaba el modo en el que se había diseñado y aprobado la norma. El organismo belga consideró que el procedimiento no garantizaba principios básicos como proporcionalidad, objetividad, transparencia o ausencia de discriminación entre fabricantes.
La UCI reaccionó rápidamente anunciando un recurso formal y defendiendo la legalidad de su iniciativa. Durante los últimos meses ambas partes han intercambiado documentación jurídica en un proceso que, según Cyclingnews, incluyó incluso un documento de apelación de unas 70 páginas presentado por el organismo internacional.
Sin embargo, la nueva resolución del Tribunal de Mercado vuelve a alinearse con la autoridad belga y deja prácticamente sin recorrido legal a la UCI para recuperar el proyecto en su formato actual.

El impacto de esta derrota va mucho más allá del simple debate sobre platos, piñones o relaciones de transmisión. La decisión obliga ahora a la UCI a replantear cómo introduce futuras regulaciones técnicas dentro del ciclismo profesional y podría abrir la puerta a procesos mucho más participativos junto a equipos, fabricantes y organismos de la industria.
Con esta nueva derrota judicial, el proyecto de limitación de desarrollos queda prácticamente enterrado tal y como fue concebido originalmente. Pero sobre todo, el caso deja un precedente que podría transformar la manera en la que la UCI regula el material técnico dentro del ciclismo profesional en los próximos años.