Cómo limpiar las pastillas de freno

Ignacio P. - 2018-03-09 17:00:00

Cuando los frenos de disco no frenan como siempre o hacen ruidos extraños, y estás convencido de que las pastillas de freno aún no están gastadas es el momento de pensar que podrían estar sucias. Vamos a ver cómo lipiarlas para darles una segunda vida

¿Por qué se ensucian las pastillas de freno?

La causa más común es que las pastillas de freno se ensucien con grasa o aceite provenientes del suelo, o al engrasar la transmisión. Al ser porosas este aceite impregna la pastilla y crea una película que reduce considerablemente la capacidad de frenado.

Esta suciedad también suele ser origen de molestos ruidos. Cuando esto ocurre lo primero es comprobar que a la pastilla aún le queda superficie de frenado y si es así desmontarlas de la pinza de freno.

Limpiar o cambiar

Con las pastillas de freno en la mano tenemos 2 opciones, cambiar las pastillas directamente por unas nuevas o intentar limpiar las que ya tenemos.

Si optamos por la segunda opción ,limpiar, lo primero que haremos tras desmontar la pinza y sacar las pastillas de freno es comprobar que nuestras manos están limpias. A veces el cambio de unas pastillas por otras con las manos sucias es el causante de que estas queden sucias para siempre.

Con las manos limpias -lo mejor es manipularlas con guantes- lo primero es limpiar la capa superficial de las pastillas de freno. Para eso utilizaremos un trapo impregnado en alcohol. Una vez hecho este paso comenzaremos la limpieza a fondo.

Con una lija de grano fino frotaremos la superficie de la pastila con cuidado de hacerlo de manera uniforme. Cuando veamos que hemos acabado con la capa que estaba sucia, le pasaremos de nuevo el trapo humedecido en alcohol para quitar el polvo ocasionado. 

Le toca el turno al secado. Con la pastilla impregnada en alcohol podemos acercarle una fuente de calor -mechero- para evaporar el excedente de alcohol y abrir los poros de la pastilla. Ya sólo tendremos que limpiar las pastillas con un desengrasante, enjuagarlas y secarlas.

Antes de volverlas a montar. es más que recomendable asegurarnos que tanto los discos de freno como las pinzas, también están libres de aceites y grasa. Para eso podemos ayudarnos de otro trapo limpio con alcohol.

Una vez que estemos seguros de que todos los componentes están limpios y secos podremos volver a montar las pastillas y las pinzas. Es momento de probar si nuestra operación ha sido exitosa.

Recién montadas nuestras pastillas de freno es recomendable realizar unas cuantas frenadas en seco -puede que al principio sigan chirriando- para que terminen de ajustarse.

Esperamos que estos consejos os sirvan para no tener que cambiar las pastillas cada vez que se os ensucien.