De gran favorita al abandono: qué ha fallado para Pauline Ferrand-Prévot en el Tour 2026
Hace apenas un año estaba escribiendo una de las mayores historias del ciclismo moderno. Pauline Ferrand-Prévot regresó a la carretera después de una década centrada casi exclusivamente en el mountain bike y, contra todo pronóstico, ganó el Tour de France Femmes 2025. Doce meses después, la francesa ha abandonado la carrera antes de la octava etapa, muy lejos del nivel esperado y dejando una pregunta inevitable: ¿qué ha pasado con Pauline Ferrand-Prévot?
¿Qué le ha pasado a Pauline Ferrand-Prévot? Del regreso soñado a un Tour irreconocible que deja muchas preguntas
Ni la corredora ni el Visma Lease a Bike han explicado las causas, seguramente ni si quiera las hayan encontrado aún, de un bajón tan acusado. Lo que sí hay son hechos, declaraciones y algunas hipótesis fundamentadas que ayudan a entender por qué la vigente campeona nunca llegó a ser protagonista en esta edición.
Del dominio absoluto en MTB al regreso más inesperado de la carretera
En 2025, con 32 años, Ferrand-Prévot decidió cerrar definitivamente su etapa en el mountain bike. Lo hizo después de conquistar el oro olímpico en París y siendo vigente campeona del mundo de XCO, poniendo punto final a un palmarés prácticamente irrepetible en la disciplina.
Su siguiente objetivo era volver a la carretera, una modalidad en la que también había alcanzado la cima al proclamarse campeona del mundo en Ponferrada 2014. Sin embargo, el reto parecía casi imposible. Habían pasado más de diez años desde que había competido regularmente en el máximo nivel del ciclismo en ruta y el pelotón femenino había evolucionado enormemente durante ese tiempo.
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Pese a las dudas, Ferrand-Prévot fichó por Visma Lease a Bike dejando claro desde el primer día cuál era su objetivo: ganar el Tour de France Femmes. Una ambición que muchos consideraban irreal y que, sin embargo, acabó cumpliendo en su primera temporada de regreso, una historia que ya contamos cuando explicó cómo afrontó aquel cambio de disciplina y el inicio de una nueva etapa en su carrera.
En 2026 ya no era una sorpresa: era la gran favorita
Tras conquistar el Tour en 2025 ya nadie dudaba de ella. Visma renovó su contrato hasta, al menos, 2028 y la confirmó como una de las grandes líderes del proyecto, con la vista puesta también en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
Su preparación siguió un patrón muy parecido al que había utilizado durante sus años en el mountain bike: muy pocas competiciones y toda la planificación orientada hacia un único objetivo. Antes del Tour apenas había acumulado una decena de días de competición, una estrategia que ya le había funcionado anteriormente. Pero esta vez el resultado ha sido completamente distinto.

Las primeras señales llegaron mucho antes del abandono
Aunque la enfermedad obligó a Ferrand-Prévot a abandonar antes de la octava etapa, los problemas habían aparecido bastante antes. Desde las primeras jornadas fue perdiendo tiempo respecto a las principales favoritas y nunca transmitió la sensación de poder luchar por la clasificación general.
La contrarreloj de Dijon supuso el primer gran aviso. Además del tiempo cedido, llamó la atención la postura que utilizó sobre la bicicleta. Muchos analistas y aficionados señalaron que rodaba mucho más erguida de lo habitual para una disciplina en la que la aerodinámica resulta decisiva.
La propia francesa respondió después a esas críticas explicando que esa era la posición con la que conseguía ser más rápida y que respondía a sus propias sensaciones sobre la bicicleta. Sin embargo, la mejora nunca llegó.
En las etapas siguientes continuó perdiendo tiempo y, antes incluso de afrontar el Mont Ventoux, reconoció públicamente que ya daba este Tour por perdido y que sería necesario analizar junto al equipo qué había fallado en su preparación.
La etapa reina confirmó definitivamente que no estaba al nivel de las mejores. Ferrand-Prévot cedió muy pronto en las rampas del Ventoux, terminó a más de diez minutos de Kasia Niewiadoma y al día siguiente ya no tomó la salida por enfermedad.
¿Fue solo la enfermedad?
Ferrand-Prévot explicó después que enfermó el viernes por la noche y que esa fue la causa de su abandono antes de la etapa 8. También reconoció que "mi nivel durante la carrera no estuvo ni de lejos donde debía para luchar por delante", aunque insistió en que no se arrepiente de la preparación realizada y prometió volver más fuerte el próximo año.
Esas declaraciones dejan claro que la enfermedad explica el abandono, pero no necesariamente el bajo rendimiento mostrado durante toda la semana anterior, cuando ya había perdido contacto con las mejores escaladoras.
Una teoría apunta directamente a la preparación
Precisamente sobre esa cuestión ha hablado Paul Brousse, seleccionador francés femenino. Sin asegurar que conozca el trabajo interno de Visma, Brousse planteó una hipótesis interesante: Ferrand-Prévot parecía llegar físicamente muy preparada, pero daba la impresión de haber alcanzado el Tour sin la recuperación suficiente.
Según explicó a RMC, el equipo podría haber incrementado todavía más la carga de entrenamiento para responder al enorme salto de nivel que ha experimentado el pelotón femenino.
"Se la veía cansada, como si no hubiera recuperado lo suficiente. Quizá intentaron apretar un poco más que otros años y, cuando llegó el momento de reducir la carga antes del Tour, ese descanso ya no fue suficiente."
No deja de ser una hipótesis, pero cobra relevancia por venir de una de las personas que mejor conoce el ciclismo femenino francés y porque encaja con una realidad ampliamente aceptada en el alto rendimiento: entrenar más no siempre significa rendir mejor.
Ni Ferrand-Prévot ni el Visma han explicado todavía qué ocurrió exactamente durante la preparación. El propio director del equipo, Rutger Tijssen, confirmó tras el Tour que revisarán todo el trabajo realizado cuando la francesa se recupere completamente para entender qué se hizo bien y qué puede mejorarse de cara a 2027.