Test de la Trek Air Rush tras varias semanas en el bolsillo del maillot: calidad, precisión y un precio muy competitivo
Hace años que el ciclismo busca la solución perfecta para el momento más odiado de cualquier ruta: el pinchazo. Hemos pasado de las bombas de mano (fiables pero agotadoras) a las bombonas de CO2 (rápidas pero de un solo uso) y de ellas a las eléctricas, que actualmente se están posicionando como la opción más extendidad. De estas últimas, Trek ha presentado su nueva Trek Air Rush, un minicompresor compacto, fiable y muy completo que acabamos de probar para ver si realmente vale lo que cuesta.
¿Bomba manual, CO2 o eléctrica? La Trek Air Rush pone orden al debate
Hasta hace poco, las bombas eléctricas portátiles eran, siendo sinceros, "trastos". Eran grandes, pesadas (parecían un powerbank de los antiguos) y apenas tenían fuerza para llegar a las presiones que exige una bicicleta de carretera. Sin embargo, la miniaturización de las baterías y los motores ha avanzado muchísimo.

Trek (bajo su paraguas de accesorios que antes firmaba Bontrager) ha lanzado la Air Rush, un dispositivo que cabe en la palma de la mano y que parece una alternativa real, en peso, autonomía y prestaciones, a las manuales o los cartuchos de CO2. ¿Es el gadget definitivo o un lujo innecesario? La hemos llevado en el bolsillo del maillot durante dos semanas de carretera y Gravel para comprobarlo.
Primer contacto: Calidad de construcción y peso real
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Lo primero que llama la atención al sacar la Trek Air Rush de la caja es su tamaño. Es pequeña, muy pequeña. Con unas dimensiones de 80 x 45 x 32 mm, es apenas más grande que el bloque que formarían dos cartuchos de CO2 de 25g juntos.
El acabado es en negro mate, sobrio y con ese tacto rugoso y sólido característico de los accesorios de gama alta de Trek. No se siente como un dispositivo barato de plástico hueco; se siente como una herramienta.
En nuestra báscula ha marcado 138 gramos. Aquí es donde el ciclista obsesionado con el peso arqueará la ceja. "¿138 gramos? Una bomba de carbono pesa 60g". Es cierto. Pero si sumamos una bomba manual decente y eficaz (unos 100g) o un cabezal de CO2 más dos bombonas de repuesto (unos 120-140g), el empate técnico es evidente. La diferencia es que aquí vamos a ser mucho más precisos y limpios sin nada de esfuerzo, además es infinitamente recargable.

El diseño es limpio, una pantalla digital OLED en el frontal, tres botones de goma bien sellados (encendido/ajuste), puerto de carga USB-C (¡gracias!) y el orificio para el latiguillo.
Un punto clave que valoramos muy positivamente antes de empezar a usarla es que además de una conexión directa de inflaro, también trae un latiguillo extensor flexible. Este accesorio puede que muchos lo pasen por alto, pero, mediante la conexión directa, si no sostienes bien la bomba cuando se está inflando se puede transmitir la vibración del motor al obús de la válvula pudiendo doblar la válvula, convirtiendo un simple pinchazo en una avería fatal.
Esta manguera corta de la Trek Air Rush absorbe esas vibraciones y protege la válvula. Además, la manguera tiene un alojamiento propio en el cuerpo de la bomba para que no vaya colgando. El cabezal es reversible (Presta y Schrader) mediante el sistema clásico de desenroscar y dar la vuelta a la goma interior. Sencillo y efectivo.
En marcha: La prueba de fuego (y de aire)
Hemos probado la Air Rush en dos escenarios muy distintos para ver su polivalencia.
Escenario 1: Carretera y alta presión
Este es el talón de Aquiles de la mayoría de bombas eléctricas. Prometen 100 PSI, pero a partir de 60 PSI el motor "muere" o se calienta tanto que se apaga. Simulamos un pinchazo en una cubierta de 700x28c tubelizada. Encendemos, seleccionamos 80 PSI en la pantalla y pulsamos el botón central.

- El ruido: No nos vamos a engañar, hace ruido. Es un zumbido agudo, similar a una maquinilla de afeitar potente o un compresor pequeño. En medio del campo no molesta, pero si la usas en el garaje de casa a las 6 de la mañana...
- La velocidad: No es el "disparo" instantáneo del CO2 que talona de golpe. Es un llenado progresivo. Tardó aproximadamente 50 segundos en llegar a los 80 PSI.
- El resultado: Lo mejor es la función Auto-Stop. La bomba se detuvo exactamente al llegar a la presión marcada. Esto es un lujo: puedes aprovechar ese minuto para guardar la cámara vieja, comer una barrita o revisar la cubierta, sin estar pendiente de tocar la rueda con el dedo para ver si está dura.
Un detalle importante es que el cuerpo de la bomba se calienta. Es física pura (compresión de gases). Sin embargo, Trek ha diseñado la carcasa para disipar bien ese calor. Se nota caliente al tacto tras un uso intenso, pero no quema como ocurre con el cartucho de CO2 congelado o con otras bombas de menor calidad.

Escenario 2: Gravel y volumen
Aquí lo que buscamos es mover mucho aire rápido. En una cubierta de 40mm, la Air Rush se siente muy cómoda. ¿Sirve para talonar? Depende. Hemos probado a talonar una cubierta nueva. Si la combinación llanta/cubierta es "amable", el flujo de aire continuo de la Air Rush consigue talonar. Pero si la cubierta es rebelde y necesita ese "golpe" de aire violento que da un compresor o un cartucho de CO2, la bomba eléctrica puede quedarse corta en caudal instantáneo.
Para todo lo demás (rellenar, inflar tras reparar con mecha o cambiar cámara), es infinitamente superior a dejarse el bíceps con una minibomba manual.
Autonomía real
Trek promete varias ruedas con una carga. En nuestra prueba real, con una sola carga completa (que tarda unos 40-50 min vía USB-C), conseguimos:
- Inflar 2 ruedas de carretera desde cero a 80 PSI.
- Inflar una rueda de gravel de 40mm a 35 PSI.
- Aún quedaba una raya de batería para un relleno de emergencia.
Es autonomía más que suficiente para salvarte a ti y a tu compañero de grupeta en una salida larga.
Nuestro veredicto sobre la Trek Air Rush
Tras probarla, nos queda claro que este producto es para la mayoría de ciclistas, por lo menos para todos los que valoran la comodidad.

La Trek Air Rush es uno de esos accesorios que, una vez pruebas, cuesta mucho dejar en casa. El precio de venta inicial es superior al de una bomba manual convencional, pero si lo comparamos con otros modelos eléctricos podemos decir que está en rango y por calidad y prestaciones podría ser una de las mejores opciones del mercado.
La tranquilidad de saber que, si pinchas, la solución es cuestión de pulsar un botón y esperar un minuto sin esfuerzo físico, no tiene precio. Es un producto redondo, bien ejecutado y con la calidad que se espera de una marca como Trek. Posiblemente, el regalo estrella para ciclistas de esta temporada.
Nos ha gustado
- Tamaño ultracompacto: Desaparece en el bolsillo del maillot o bolsa de sillín.
- Precisión: El manómetro digital y el Auto-Stop funcionan clavados.
- Latiguillo flexible: Imprescindible para no dañar válvulas.
- Adiós a los residuos: Ecológicamente superior a tirar cartuchos de CO2.
- Calidad de construcción
A mejorar
- Ruido: Inevitable, pero notable.
- Caudal para talonar: Le falta ese "punch" final para las cubiertas tubeless más difíciles de asentar. Pero eso es una pega que tienen todas las bombas de este tipo
Ficha Técnica y ojo al precio
- Producto: Trek Air Rush Mini Pump
- Peso: 133 g (verificado)
- Presión máxima: 120 PSI
- Batería: Recargable USB-C (cable incluido)
- Válvulas: Presta y Schrader
- Precio: El PVP es de 89,99€, muy bien dentro del sector premium de este tipo de dispositivo, pero basta navegar un poco por internet para encontrar ofertas que rebajan ese precio para que practicamente no se diferencia de una minibomba de gama media.
La Trek Air Rush no es solo una alternativa a la bomba manual o al CO2, sino una solución práctica que aporta precisión y comodidad en el momento más incómodo de cualquier salida. Su tamaño, facilidad de uso y fiabilidad hacen que, una vez entra en el bolsillo del maillot, cueste mucho volver a salir sin ella.