El Tour de Francia en agosto, Vuelta en septiembre y Giro en octubre

Carretera 14 abr. 2020 07:04 Germán M. Porcel

ACTUALIZACIÓN: La UCI acaba de anunciar las nuevas fechas y finalmente el Tour de Francia se celebrará en septiembre, Giro en octubre y Vuelta en noviembre.

 

Vemos día a día cómo la pandemia continúa y la vida tal y como la conocíamos aún queda lejos de restaurarse. La vuelta a la normalidad va más lenta de lo esperado, y tanto es así que el mayor evento ciclista del año tiene visos de no poder celebrarse. Sí, nos estamos refiriendo al Tour de Francia 2020, que todo apunta a que tendrá que ser aplazado como mínimo.

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El Tour de Francia 2020 no arrancará en junio

Es algo obvio. Decir que el Tour de Francia no arrancará en junio parece más que evidente a estas alturas. Esta afirmación, que hace unos meses sonaría grandilocuente, se puede deducir de las palabras que el presidente francés, Emmanuel Macron, pronunció ayer en su discurso a la nación.

las tres grandes vueltas han llegado a un acuerdo por el que el Tour se celebraría en Agosto, del 2 al 25, la Vuelta se mantendría en septiembre y el Giro pasaría a celebrarse en octubre

Entre todos sus mensajes, uno destacó por encima del resto: “los eventos con grandes audiencias no podrán celebrarse al menos hasta mediados de julio”, afirmó Macron justo antes de anunciar que el confinamiento y el bloqueo nacional se alargaban de manera oficial hasta el próximo 11 de mayo, prácticamente un mes más.

Vemos día a día cómo la pandemia continúa y la vida tal y como la conocíamos aún queda lejos de restaurarse. La vuelta a la normalidad va más lenta de lo esperado, y tanto es así que el mayor evento ciclista del año tiene visos de no poder celebrarse. Sí, nos estamos refiriendo al Tour de Francia 2020, que todo apunta a que tendrá que ser aplazado como mínimo.  Por qué el Tour de Francia 2020 no arrancará en junio Es algo obvio. Decir que el Tour de Francia no arrancará en junio parece más que evidente a estas alturas. Esta afirmación, que hace unos meses sonaría grandilocuente, se puede deducir de las palabras que el presidente francés, Emmanuel Macron, pronunció ayer en su discurso a la nación.  Entre todos sus mensajes, uno destacó por encima del resto: “los eventos con grandes audiencias no podrán celebrarse al menos hasta mediados de julio”, afirmó Macron justo antes de anunciar que el confinamiento y el bloqueo nacional se alargaban de manera oficial hasta el próximo 11 de mayo, prácticamente un mes más.  Eso destrozaba toda esperanza de que el Tour de Francia 2020 se vaya a celebrar en las fechas de costumbre, que este año iban desde el 27 de junio hasta el 19 de julio. Aún es pronto, pero con todas las cautelas podemos suponer que va a ser imposible llevarlo a cabo este verano. Y esto tiene grandes consecuencias para el ciclismo, en general, incluyendo la sostenibilidad de los equipos, los salarios de los profesionales ciclistas, el espectáculo audiovisual y la celebración de un evento histórico, el de mayor importancia en este deporte.  Y es que cualquier opción de cambiar el formato del Tour de Francia 2020 estaba totalmente descartada desde que el coronavirus hizo mella en Francia y los principales responsables de su organización se pronunciaron en contra de alterar cualquier detalle. Christian Prudhomme, Director de la ronda gala, afirmó hace unos días que el Tour de Francia 2020 no se llevaría a cabo a puerta cerrada bajo ningún concepto. Para Prudhomme, el fenómeno fan es fundamental y guarda la esencia del Tour de Francia, así que celebrarlo sin público no tendría ningún sentido. En un mensaje breve, también afirmó que lo más importante ahora era el país, y que todo lo demás quedaba en un segundo plano. Después de hacer oficial el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio a 2021, parece haber llegado el turno de las pruebas ciclistas veraniegas.  Y por qué un posible aplazamiento del Tour de Francia puede ser catastrófico para el ciclismo Pero más importante y determinante aún es la posición del organizador, de ASO, que a estas horas aún no se ha pronunciado en ningún sentido. Sin duda, con el objetivo de retrasar lo máximo posible su decisión albergando alguna esperanza de celebrar el Tour de Francia 2020 tal y como estaba planeado, ASO ha evitado hacer ninguna declaración. La suspensión del Tour de Francia 2020 supondría un tremendo fracaso para ellos, ya que es el principal evento que organizan.  Claro está que después de esa fecha, del 11 de mayo, cualquier vuelta a la normalidad va a ir lenta. Muy lenta. Por eso Macron aseveraba que las medidas restrictivas se prolongarán durante todo el verano como poco. Y ASO se teme lo peor.  Aunque desde la propia entidad no facilitan ningunas cifras en torno a su facturación y su procedencia, es evidente que el Tour de Francia es para ASO la joya de la corona, y su suspensión un auténtico fracaso. De momento, se habla de aplazamiento, lo que supondría trastocar los planes de ASO, pero no perder su mayor rédito, que es el Tour.  Se estima que el negocio que obtiene ASO en torno a la carrera podría ascender a unos 120 o 130 millones de euros en la actualidad. Insistimos: son solo estimaciones de autores y analistas, como Jean-François Mignot, que han estudiado sus posibles ingresos desde 1980. De esa enorme cantidad, entre el 40 y el 50% procede de patrocinadores; entre el 50 y 55% de los derechos televisivos; y la parte restante, no más de un 8-10%, de la administración.  En resumen, prácticamente el 90% de sus ingresos en el Tour de Francia proceden de patrocinadores y derechos televisivos de emisión. Y todo eso se iría al traste con su suspensión, lo que pondría en una posición muy complicada a una empresa como ASO, para la cual esa cantidad supone casi el 60% de la facturación total (el grupo Amaury facturó en 2018 algo más de 230 millones de euros).  Y esta es la realidad del mayor implicado en el Tour de Francia 2020. Porque si bajamos la escala, todo será un erial. Los equipos, ante la falta de patrocinios, no tendrán más remedio que buscar fórmulas salvavidas o abocarse a desaparecer. Los equipos profesionales podrían quedarse básicamente sin empleo, entendiendo por equipos no solo a los ciclistas, sino a todo el staff que los acompaña. Las marcas y los fabricantes se verían muy afectados, puesto que supone el más importante escaparate de venta. En resumen, cualquier incidencia grave en el Tour de Francia 2020 arrastraría una sucesión de hechos totalmente catastrófica. Marc Madiot, mánager del Groupama-FDJ hablaba en el mismo sentido la semana pasada. Mientras tanto, ciclistas como Alejandro Valverde tratan de mantener el ritmo de entrenamientos también durante el confinamiento.  Son, sin lugar a dudas, las consecuencias de multitud de factores. Factores, como por ejemplo, que se trate de un deporte denostado por las administraciones públicas; que el circuito internacional esté muy controlado por pocos organismos; que a pesar de los muchos eventos y pruebas ciclistas, el Tour siga siendo la más importante con mucha diferencia; que, de hecho, precisamente la mayor prueba ciclista de la temporada, que es el Tour de Francia 2020, esté controlada por una empresa privada, y no por una Federación u organismo.  Queda la esperanza de un aplazamiento a agosto, o de fórmulas más imaginativas, como la que proponía García Cortina de aunar las tres grandes. Esto, siempre y cuando la situación actual mejore notablemente durante las próximas semanas.

Eso destrozaba toda esperanza de que el Tour de Francia 2020 se vaya a celebrar en las fechas de costumbre, que este año iban desde el 27 de junio hasta el 19 de julio. Aún es pronto, pero con todas las cautelas podemos suponer que va a ser imposible llevarlo a cabo este verano. Y esto tiene grandes consecuencias para el ciclismo, en general, incluyendo la sostenibilidad de los equipos, los salarios de los profesionales ciclistas, el espectáculo audiovisual y la celebración de un evento histórico, el de mayor importancia en este deporte.

Y es que cualquier opción de cambiar el formato del Tour de Francia 2020 estaba totalmente descartada desde que el coronavirus hizo mella en Francia y los principales responsables de su organización se pronunciaron en contra de alterar cualquier detalle. Christian Prudhomme, Director de la ronda gala, afirmó hace unos días que el Tour de Francia 2020 no se llevaría a cabo a puerta cerrada bajo ningún concepto. Para Prudhomme, el fenómeno fan es fundamental y guarda la esencia del Tour de Francia, así que celebrarlo sin público no tendría ningún sentido. En un mensaje breve, también afirmó que lo más importante ahora era el país, y que todo lo demás quedaba en un segundo plano. Después de hacer oficial el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio a 2021, parece haber llegado el turno de las pruebas ciclistas veraniegas.

Las últimas noticias que llegan son desde el diario Marca, sin desvelar fuentes afirma que las tres grandes vueltas han llegado a un acuerdo por el que el Tour se celebraría en Agosto, del 2 al 25, la Vuelta se mantendría en septiembre y el Giro pasaría a celebrarse en octubre.

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Y por qué un posible aplazamiento del Tour de Francia puede ser catastrófico para el ciclismo

Pero más importante y determinante aún es la posición del organizador, de ASO, que a estas horas aún no se ha pronunciado en ningún sentido. Sin duda, con el objetivo de retrasar lo máximo posible su decisión albergando alguna esperanza de celebrar el Tour de Francia 2020 tal y como estaba planeado, ASO ha evitado hacer ninguna declaración. La suspensión del Tour de Francia 2020 supondría un tremendo fracaso para ellos, ya que es el principal evento que organizan.

Claro está que después de esa fecha, del 11 de mayo, cualquier vuelta a la normalidad va a ir lenta. Muy lenta. Por eso Macron aseveraba que las medidas restrictivas se prolongarán durante todo el verano como poco. Y ASO se teme lo peor.

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Aunque desde la propia entidad no facilitan ningunas cifras en torno a su facturación y su procedencia, es evidente que el Tour de Francia es para ASO la joya de la corona, y su suspensión un auténtico fracaso. De momento, se habla de aplazamiento, lo que supondría trastocar los planes de ASO, pero no perder su mayor rédito, que es el Tour.

Se estima que el negocio que obtiene ASO en torno a la carrera podría ascender a unos 120 o 130 millones de euros en la actualidad. Insistimos: son solo estimaciones de autores y analistas, como Jean-François Mignot, que han estudiado sus posibles ingresos desde 1980. De esa enorme cantidad, entre el 40 y el 50% procede de patrocinadores; entre el 50 y 55% de los derechos televisivos; y la parte restante, no más de un 8-10%, de la administración.

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En resumen, prácticamente el 90% de sus ingresos en el Tour de Francia proceden de patrocinadores y derechos televisivos de emisión. Y todo eso se iría al traste con su suspensión, lo que pondría en una posición muy complicada a una empresa como ASO, para la cual esa cantidad supone casi el 60% de la facturación total (el grupo Amaury facturó en 2018 algo más de 230 millones de euros).

Y esta es la realidad del mayor implicado en el Tour de Francia 2020. Porque si bajamos la escala, todo será un erial. Los equipos, ante la falta de patrocinios, no tendrán más remedio que buscar fórmulas salvavidas o abocarse a desaparecer. Los equipos profesionales podrían quedarse básicamente sin empleo, entendiendo por equipos no solo a los ciclistas, sino a todo el staff que los acompaña. Las marcas y los fabricantes se verían muy afectados, puesto que supone el más importante escaparate de venta. En resumen, cualquier incidencia grave en el Tour de Francia 2020 arrastraría una sucesión de hechos totalmente catastrófica. Marc Madiot, mánager del Groupama-FDJ hablaba en el mismo sentido la semana pasada. Mientras tanto, ciclistas como Alejandro Valverde tratan de mantener el ritmo de entrenamientos también durante el confinamiento.

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Son, sin lugar a dudas, las consecuencias de multitud de factores. Factores, como por ejemplo, que se trate de un deporte denostado por las administraciones públicas; que el circuito internacional esté muy controlado por pocos organismos; que a pesar de los muchos eventos y pruebas ciclistas, el Tour siga siendo la más importante con mucha diferencia; que, de hecho, precisamente la mayor prueba ciclista de la temporada, que es el Tour de Francia 2020, esté controlada por una empresa privada, y no por una Federación u organismo.

Queda la esperanza de un aplazamiento a agosto, o de fórmulas más imaginativas, como la que proponía García Cortina de aunar las tres grandes. Esto, siempre y cuando la situación actual mejore notablemente durante las próximas semanas.

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