Probamos la Amflow PX Carbon Pro: una e-MTB de alta gama que ofrece más de lo que cuesta
Pocas veces se ha visto que una compañía como Amflow, que apenas lleva un año y medio en el mercado, hubiera provocado tanto revuelo en la industria ciclista. Y es que la marca asiática ha dado un golpe sobre la mesa con atributos y características que superan lo que se ofrecía hasta ahora en el mercado.
Junto a la segunda generación de motores Avinox, que ofrecen hasta 1500 W de potencia y 150 Nm de par máximo, Amflow ha presentado su nueva joya de la corona. La Amflow PX Carbon Pro es la eBike más potente, pero también la más refinada y capaz de la marca hasta la fecha. La hemos probado a fondo durante una buena temporada y aquí te contamos todos los detalles.
Amflow PX Carbon Pro: reputación por derecho propio
Lleva muy poco tiempo en el mercado y todo el mundo conoce y ubica perfectamente a la compañía Amflow. En principio, saltó a la fama por ser la primera en montar motores Avinox, dos proyectos que, de hecho, nacieron de la mano. Ahora que hay muchas marcas que montan Avinox en sus bicis, se podría pensar que Amflow perdería protagonismo, pero nada más lejos de la realidad. Este año ha ampliado su catálogo con modelos muy interesantes, que ofrecen características y prestaciones sobresalientes a precios muy competitivos.

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Y la bici más especial de la gama es esta PX Carbon Pro. Incorpora el nuevo motor Avinox M2S y una batería de 700 Wh con una densidad energética altísima, lo que permite diseñar un cuadro realmente estilizado. Todo ello acompañado de un montaje de máxima categoría.

La Amflow PX Carbon Pro es una bici orientada al Trail o Enduro ligero, con 160 mm de recorrido en su suspensión delantera y 150 mm en la trasera, configuración mullet de serie (rueda delantera de 29” y trasera de 27,5”), aunque admite sustituir esta última por una de 29”. Además, cuenta con un montaje que ofrece más capacidad que en modelos anteriores, por ejemplo, con unos neumáticos de carcasa reforzada. Su geometría progresiva es totalmente personalizable, como veremos más adelante, lo que permite adaptar el comportamiento de la bici a nuestras preferencias.

Centrándonos en el cuadro, lo que más llama la atención es lo estilizado que resulta para tratarse de una eBike. Su tubo diagonal podría pasar perfectamente por el de una bici sin asistencia y eso, unido a las reducidas dimensiones del motor Avinox, hace que la silueta de la Amflow sea la de una bici de trail con una estética moderna y sin elementos que distorsionen la armonía visual.

Fijándonos con detalle, podemos ver que los acabados del cuadro son realmente buenos, con predominio de formas redondeadas y suaves, sin aristas duras en ninguna parte de la bici. Un ejemplo lo encontramos en los tirantes y en su unión de refuerzo superior, con unas formas muy orgánicas y limpias que llaman la atención.
Donde sí apreciamos un diseño más robusto es en la principal y en la extensión del amortiguador, aunque también se ha trabajado en eliminar material donde no es necesario para reducir el peso en la medida de lo posible.

En la parte delantera podemos observar que no se ha optado por la integración del cableado, renunciando a esa posible ganancia estética, pero simplificando mucho los ajustes y el mantenimiento. En el tubo superior se integra perfectamente la pantalla de control de Avinox.

En cuanto a los elementos de protección, se ha optado por la sutileza. En la parte baja del tubo diagonal, al margen de la carcasa de protección del propio motor, encontramos un pequeño protector de goma, no muy grueso, pero que parece suficiente para proteger frente a las piedras que pudieran saltar a la zona.
El protector de la vaina también es correcto, con un leve estriado para reducir los ruidos de los impactos de la cadena.

También encontramos un faldón de goma en la unión de las vainas y el triángulo delantero, para evitar la entrada de suciedad en la zona.
El puerto de carga está en la parte izquierda del tubo vertical y cuenta con una tapa sencilla y efectiva, cuyo cierre incorpora un muelle e imanes para mantenerla cerrada.

El sistema de suspensión trasero ofrece 150 mm de recorrido mediante una configuración 4-Bar, con un punto de giro en la parte trasera de las vainas.
En este punto de giro encontramos uno de los flip chips con los que cuenta la Amflow PX, pero lo sorprendente es que no solo tenemos la posibilidad de girarlo para variar la longitud de las vainas, sino que en la caja de la bici encontramos otros chips con medidas intermedias. De este modo, disponemos de cuatro posibles longitudes de vainas. La bici viene montada con la opción más corta pero, si optamos por alargarlas, admite el montaje de una rueda trasera de 29”.

Otro punto donde podemos alterar la geometría está en la unión entre la y el extensor del amortiguador. Aquí tenemos la posibilidad de variar la altura del pedalier girando este chip. De serie viene en la posición alta, de modo que tiene sentido modificarlo en caso de montar una rueda de 29”, para compensar la altura.

El tercer punto donde la bici permite ajustes geométricos es el tubo de dirección. De serie monta cazoletas de dirección neutras, que dejan el ángulo en 64,2º. Pero encontramos en la caja otros dos juegos con diferentes excentricidades, y cada uno se puede montar en ambos sentidos, de modo que tenemos cinco posibles ángulos de dirección.
Con todos estos ajustes, la bici se puede configurar hasta en 40 posiciones diferentes, aunque daremos los datos que ofrece tal como viene montada de fábrica.
Como hemos dicho, en la dirección tenemos un ángulo de 64,2º, suficientemente lanzado como para ofrecer estabilidad y confianza en las bajadas más difíciles. El ángulo del tubo vertical es de 78º, como viene siendo tendencia en este tipo de bicis, ya que favorece una posición óptima de pedaleo en las subidas y, como veremos más adelante, en esta bici es crucial.
El reach en talla M es de 455 mm, no demasiado largo, lo que cobra importancia sabiendo que esta Amflow no se fabrica en talla S.
La longitud de vainas es de 438 mm en su posición más corta (puede llegar hasta 451 mm), y la longitud total en talla M es de 1231,3 mm.
Con estas medidas, la Amflow PX deja claro que está preparada para afrontar cualquier terreno, pero mantiene abierta la posibilidad de modificar sustancialmente su comportamiento. Esto nos permitirá dotarla de mayor agilidad y nervio si buscamos una bici más juguetona, o incluso montarle una rueda trasera de 29” y hacerla más rutera.
Montaje top para una bici sin limitaciones
Estamos ante el tope de gama de Amflow. Aunque su precio, de 9.999 €, es realmente competitivo comparado con las bicis más caras de la competencia, esto no supone ninguna merma en la elección de sus componentes. Al contrario, nos encontramos con un montaje que maximiza las prestaciones de la Amflow PX.

Para empezar, en las suspensiones contamos con lo mejor de Fox. Una horquilla Fox 36 Factory, con cartucho Grip X2, que nos ofrece 160 mm de recorrido delantero. El amortiguador es un Fox Float Factory con tarado personalizado.

La transmisión se confía al grupo SRAM X0 Transmission, que garantiza precisión y fiabilidad, aunque las bielas las firma Avinox y miden 155 mm hasta la talla L y 160 mm a partir de la XL. La frenada corre a cargo de los potentísimos Magura Gustav Pro, con discos de 203 mm.

Las ruedas también las firma Amflow, pero no por ello estamos ante un componente de menor categoría. Cuentan con unas llantas de carbono asimétricas, con un acabado espectacular y 30 mm de anchura interna. Unos bujes de buena factura y radios Sapim completan un conjunto que denota calidad.

La elección de los neumáticos es otro elemento que deja claro que la PX no renuncia a nada. Hablamos de un neumático delantero Schwalbe Magic Mary, con carcasa radial Gravity Pro y compuesto Ultra Soft, en medida 29 x 2,5”. El trasero es un Schwalbe Albert, con la misma carcasa y compuesto Addix Soft, en medida 27,5 x 2,5”.
El resto de componentes los firma Amflow y presentan muy buenos acabados, destacando su manillar de carbono y una tija que ofrece 190 mm de recorrido hasta la talla L y 210 mm a partir de la XL (recorridos ajustables mediante un espaciador que permite reducirlos hasta 20 mm).

El colofón final lo pone una luz delantera que viene montada de serie y conectada a la batería de la bici, de modo que siempre tenemos la opción de ir iluminados sin preocuparnos de otra batería.
La Amflow PX Carbon Pro lleva lo mejor de Avinox
Hace unos meses se presentó la segunda generación de motores Avinox, que despertó una grandísima expectación. Y la bici estrella de Amflow no podía dejar de montar lo más exclusivo de la marca.
Se trata del motor Avinox M2S, que ofrece 150 Nm de par máximo y hasta 1500 W de potencia máxima, todo ello con una unidad de propulsión de peso contenido, de 2,59 kg.
Pero la Amflow PX no solo monta el motor más avanzado, sino que también incorpora la batería más exclusiva de Avinox. Se trata de una batería integrada con una densidad energética tan elevada que permite ofrecer 700 Wh en un formato compacto y ligero, de tan solo 3,18 kg.
Por supuesto, contamos con el display integrado en el tubo superior, con pantalla táctil y múltiples opciones que nos permiten ajustar los parámetros del motor sin necesidad de recurrir a la aplicación móvil (aunque esta facilita las operaciones). También podremos personalizar las pantallas a nuestro gusto e incluso alimentar cualquier dispositivo externo gracias a su puerto USB-C.

Con esta bici se incluye además el cargador rápido de 12 amperios, que consigue una velocidad de carga sorprendente, pasando del 0 al 80% en 1 hora y 16 minutos.
Así se comporta la Amflow PX Carbon Pro sobre el terreno
Cuando tenemos la Amflow PX delante, es inevitable sorprenderse por lo estilizadas que son las formas de su cuadro, especialmente en la zona del tubo diagonal y las inmediaciones del motor, donde estamos acostumbrados a dimensiones generosas para poder albergar baterías de gran capacidad y motores potentes. Pero en Amflow han cambiado las reglas en este sentido.
Observando el cuadro, vemos un diseño muy trabajado, con buenos acabados allá donde se mire, dejando claro que estamos ante un producto de máxima calidad.

Antes de ponerle los pedales la pesamos, con el portabidón y la luz montados, y marcó 21,22 kg en nuestra báscula. Un peso realmente contenido tratándose de una bici que cuenta con un motor increíblemente potente y un montaje con la robustez y fiabilidad necesarias para afrontar cualquier terreno.
Tras los ajustes pertinentes comenzamos nuestras pruebas. En los primeros kilómetros pudimos comprobar que la posición sobre la bici nos coloca bastante encima de los pedales, favoreciendo la eficiencia en las subidas. Sin embargo, para nuestro gusto, íbamos demasiado erguidos con la configuración original del manillar, que venía montado con muchos espaciadores y tenía una elevación bastante pronunciada.

Así que el primer ajuste que hicimos fue quitar algunos espaciadores bajo la potencia, de manera que pudiéramos transmitir algo más de peso a la rueda delantera, algo vital cuando afrontamos rampas muy inclinadas con bastante asistencia en un motor tan potente como este.
A partir de aquí hemos podido comprobar que la Amflow PX se defiende a la perfección en múltiples escenarios. En rutas donde predomina el pedaleo en terreno variado, tenemos una grandísima capacidad para afrontar cualquier subida, al tiempo que mantenemos una posición realmente cómoda y de máximo control cuando pasamos por zonas más técnicas.

Centrándonos en el comportamiento del motor, estamos probablemente ante el sistema que ofrece la mayor potencia y posibilidades de personalización.
Antes de modificar ningún parámetro, tenemos un modo ECO que se siente moderado, pero que compensa sobradamente el lastre de llevar una eBike. A partir de ahí notamos contundencia en cualquiera de los siguientes modos.
Tanto el modo AUTO como el TRAIL son dinámicos y abarcan un rango de porcentajes de asistencia en función de lo que aportemos nosotros. El modo TURBO lo entrega todo, o casi todo, ya que por encima tenemos el BOOST, que nos da los 1500 W que puede llegar a aportar este motor durante un periodo de tiempo determinado, configurable hasta 60 segundos.

En nuestras pruebas, el BOOST solo lo hemos utilizado para comprobar hasta dónde puede llegar este motor, pero es tan potente que no lo vemos necesario en un uso real. Incluso el TURBO ofrece tanta potencia que requiere mucha prudencia y concentración, ya que, según el terreno en el que estemos, la bici puede volverse difícil de gobernar.
No es la primera vez que probamos este motor y nuestra conclusión siempre es que unas asistencias tan elevadas no nos parecen especialmente útiles en un escenario de uso real. Pero lo cierto es que tampoco restan y nunca está de más saber que tenemos esa opción en caso de querer recurrir a ella.
Lo interesante en este aspecto es que el sistema Avinox nos permite no solo modificar cualquiera de estos modos y establecer el nivel de asistencia que queramos, sino también crear otros nuevos totalmente a nuestro gusto.

Aparte de esto, hay otros parámetros que podemos modificar y que tienen mucha incidencia en el comportamiento de la bici, como la rapidez con la que se inicia la asistencia en cada modo, la velocidad con la que se adapta a los cambios en nuestra potencia o la sobreaceleración cuando dejamos de pedalear.
Todo esto nos permite hacer que la bici sea dócil y controlable en cada modo o buscar un comportamiento radical y exigente. Al margen de esto, hay muchísimas más opciones, hasta el punto de que la bici incluye una tarjeta SIM que podemos utilizar para funciones de conectividad y localización.
Pero la función que más nos ha llamado la atención es la del control inteligente de la frecuencia cardiaca. Consiste en vincular un monitor de frecuencia cardiaca, ya sea una banda o un reloj, y marcar el rango objetivo. A partir de ahí, la asistencia se adaptará a las exigencias del terreno para que nos mantengamos todo el tiempo dentro de ese rango de pulsaciones.

Durante el uso de esta función, los modos solo limitan la potencia máxima de cada uno de ellos. Es decir, que en TURBO apenas habrá limitación y, por muy inclinadas que sean las subidas, el motor se adaptará para evitar que superemos el rango de pulsaciones establecido.
En cuanto a la autonomía, en esta bici puede llegar a ser más relativa si cabe que en cualquier otra, ya que depende muchísimo del uso que hagamos de la asistencia. Amflow habla de hasta 144 km de autonomía, y puede ser cierto en determinado tipo de uso y economizando mucho, pero está claro que, si abusamos de la potencia que ofrece este motor, la autonomía se resentirá.

De todas formas, como referencia, nosotros, con 75 kilos, hemos hecho rutas muy endureras, sin economizar nada, y hemos superado sobradamente los 1200-1300 metros de desnivel y los 35-40 km sin haber agotado la batería.
Potencia para subir y una agilidad sorprendente para bajar
En este modelo, la marca ha optado por ampliar el rango de usos, y esta bici está preparada para afrontar cualquier ruta e incluso adentrarse con total solvencia en terrenos endureros.
Nosotros, claro está, quisimos comprobar hasta dónde podíamos llegar con la Amflow sin sentir que sobrepasábamos sus capacidades.
En subidas técnicas ya teníamos claro que, por potencia, no íbamos a tener ninguna limitación, pero en estos terrenos entra en juego la manera en la que el motor entrega esa potencia.
En cuanto a la tracción, el comportamiento está realmente conseguido y, gracias a sus sensores y software, es difícil que nos derrape la rueda trasera y perdamos el control por ello en las subidas. Sin embargo, es cierto que en modos altos el motor puede resultar algo brusco y, en subidas reviradas donde el equilibrio está comprometido, la bici puede volverse difícil de controlar.

Pero, como hemos dicho antes, el sistema es totalmente personalizable y, jugando con los parámetros del motor, podemos conseguir aunar potencia y control. En nuestro caso, hemos llegado a dejarlo completamente a nuestro gusto y hemos acabado subiendo por las trialeras más comprometidas sintiendo un gran dominio de la bici.
Y ahora llega la parte más divertida. Si tuviéramos que definir de alguna manera a la Amflow en los senderos de bajada, sería sin duda con una palabra: diversión.

Contamos con una bici muy capaz en cuanto a suspensiones, neumáticos y geometría, y a eso hay que sumar un peso realmente contenido que nos permite manejarla con mucha facilidad. Esto convierte a la Amflow en una bici con la que se disfruta cada sendero de bajada al 100%.
La bici ofrece un equilibrio perfecto entre manejabilidad y aplomo. En zonas de curvas reviradas es fácil de conducir y podemos colocarla con precisión en cada trazada, mientras que cuando se trata de dejarla correr también transmite mucha confianza y seguridad.

En terrenos muy rotos y abruptos contamos con la ventaja de unas suspensiones que funcionan realmente bien y aprovechan al máximo el recorrido disponible. Pero es cierto que no tenemos un cuadro tan reforzado como el de una enduro pura, ni tampoco una horquilla con barras de 38 mm. Aunque para llegar a echar en falta estas características tenemos que adentrarnos en terrenos bastante radicales.
En cuanto al funcionamiento de los componentes, ya hemos comentado que las suspensiones son del máximo nivel y, además, nos ofrecen amplias posibilidades de ajuste.

La transmisión X0 T-Type ofrece la fiabilidad y precisión sobresalientes a las que ya estamos acostumbrados con esta generación de SRAM.
Las ruedas han confirmado en nuestras pruebas que son un producto de mucha calidad, otorgándonos precisión en las trazadas y contribuyendo a la agilidad de la bici gracias a su ligereza. Además, el sonido de su buje trasero se hace notar, y ya sabemos que para mucha gente este es un detalle agradable.
Los neumáticos, como ya hemos comentado, nos parecen uno de los puntos fuertes de esta bici. Además de contar con una carcasa resistente que evita posibles problemas en terrenos agresivos, tienen un taqueado que nos ha ofrecido mucha seguridad.

Mención especial merecen los frenos. Los Magura ofrecen una mordiente brutal, pero en todo momento nos permiten dosificar esa increíble potencia, siendo uno de los componentes que más nos han gustado.

El resto de componentes firmados por Amflow cumplen sobradamente con su cometido. Por poner una pega, diríamos que la tija no funciona a la velocidad que nos hubiera gustado. No es ningún drama, pero en las situaciones más apremiantes nos roba algo de tiempo (hablamos de décimas), tanto al bajarla como al subirla, antes de poder centrarnos al máximo en la conducción.

¿Merece la pena la nueva Amflow PX Carbon Pro?
Hemos estado utilizando la Amflow durante bastante tiempo y la verdad es que podemos llegar a entender cómo una marca recién aterrizada en el mercado se ha hecho tan conocida.
Podemos decir que es una de las bicis que más expectación levanta allá por donde vamos. Está claro que tiene mucho que ver que fueran los primeros en montar la unidad Avinox, pero, al margen de esto, estamos ante un producto realmente bien diseñado, que ofrece un rendimiento y una capacidad a la altura de las mejores bicis en un amplio abanico de usos y escenarios.

La Amflow PX es una bici de Trail, pero con la que podemos practicar un Enduro bastante agresivo sin notar demasiadas limitaciones. Si optamos por un uso más rutero y versátil, tenemos una bici ligera y fácil de mover, en la que no necesitamos abusar de la asistencia para disfrutar de un feeling de verdadero MTB.
Además, cuenta con tantos ajustes geométricos que nos permite encontrar el comportamiento que queramos. Y todo ello con una estética realmente atractiva.

La Amflow PX se ofrece en dos versiones. El tope de gama es la Carbon Pro que hemos probado, disponible únicamente en este acabado Gris Moonstone y con un precio de 9.999 €.
La otra opción es la PX Carbon, que incorpora suspensiones Fox Performance, transmisión SRAM S1000 AXS y llantas y manillar de aluminio. Se ofrece en acabado negro y sale al mercado por 6.999 €.

Amflow PX Carbon Pro: especificaciones, peso y precio
- Cuadro: Amflow PX Carbon Pro, Gris Moonstone
- Horquilla: Fox 36 Factory, 160 mm, Grip X2
- Amortiguador: Fox Float X Factory, 210 x 55 mm
- Motor: Avinox M2S
- Batería: Avinox integrada, 700 Wh
- Cambio: SRAM X0 Eagle Transmission
- Bielas: Avinox SL (M/L 155 mm, XL/XXL 160 mm)
- Plato: SRAM Eagle Transmission, 38T
- Pulsador: SRAM Pod Rocker
- Cassette: SRAM XS-1295 Eagle Transmission, 10-52
- Cadena: SRAM X0 Eagle Transmission
- Frenos: Magura Gustav Pro, discos de 203 mm
- Ruedas: Amflow XMC-30, versión mullet
- Neumático delantero: Schwalbe Magic Mary Radial, 29 x 2,5”, Gravity Pro, Ultra Soft
- Neumático trasero: Schwalbe Albert Radial, 27,5 x 2,5”, Gravity Pro, Addix Soft
- Manillar: Amflow Carbon, 40 mm rise, 800 mm
- Potencia: Amflow, 35 mm, 35 mm de diámetro
- Sillín: Amflow, raíles de titanio
- Tija: Amflow ajustable (M/L 190 mm, XL/XXL 210 mm)
- Peso: 21,22 kg
- Precio: 9.999 €