De 120 a 140 gramos por hora ¿Hasta dónde puede llegar la alimentación en ciclismo?
La nutrición se ha convertido en uno de los campos en los que más está evolucionando el ciclismo profesional. Si hace dos décadas era habitual consumir alrededor de 60 gramos de carbohidratos por hora, actualmente las estrategias de alimentación de los equipos pueden alcanzar los 120 gramos. Pero ¿es realmente ese el límite del organismo? Lotto-Intermarché quiere comprobarlo y ha puesto en marcha una investigación para determinar si sus corredores pueden aprovechar cantidades todavía mayores.
Lotto-Intermarché investiga si los ciclistas pueden superar los 120 gramos de carbohidratos por hora y pone a prueba una ingesta de 140 g/h
El equipo belga ha presentado, a través de un comunicado oficial, un nuevo proyecto desarrollado junto a la Universidad de Gante (UGent), con la que mantiene una colaboración científica desde hace tres años. El objetivo no es simplemente conseguir que los ciclistas coman más durante las carreras, sino averiguar cuántos de esos carbohidratos son capaces de utilizar realmente como fuente de energía.
Tres horas de esfuerzo y 140 gramos de carbohidratos por hora
Para estudiar los límites de la alimentación durante el ejercicio, los investigadores están realizando pruebas de laboratorio sobre la bicicleta de aproximadamente tres horas de duración.
Durante cada sesión, el ciclista consume una bebida que aporta unos 140 gramos de carbohidratos por hora, una cantidad superior a la referencia actual de 120 g/h.
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La particularidad del experimento está en el método empleado para medir el aprovechamiento energético. Los carbohidratos de la bebida contienen isótopos de carbono que permiten seguir su recorrido metabólico. Analizando las muestras de aire espirado por los deportistas, los científicos pueden estimar qué proporción de los carbohidratos ingeridos termina siendo utilizada por el organismo.
Este procedimiento permite ir más allá de comprobar si un corredor tolera una determinada cantidad de alimento. Lo verdaderamente importante es conocer cuánto combustible adicional puede aprovechar durante el esfuerzo.
Kobe Vermeire, investigador posdoctoral de la Universidad de Gante y entrenador del Lotto-Intermarché, considera que los profesionales representan un grupo especialmente interesante, ya que llevan años acostumbrando su sistema digestivo a ingerir grandes cantidades de carbohidratos durante los entrenamientos.
"Sospechamos que algunos pueden superar los 120 gramos por hora", explica Vermeire.
El investigador también confirma que los primeros resultados están mostrando diferencias entre corredores, por lo que no todos tendrían necesariamente el mismo límite.
La ventaja podría aparecer en la última hora de carrera
La posible aplicación deportiva de estos resultados resulta especialmente interesante en competiciones de larga duración.
Cuando las reservas de glucógeno disminuyen, el organismo depende en mayor medida de otras fuentes de energía, como las grasas. Aunque esta capacidad es fundamental en los deportes de resistencia, puede dificultar el mantenimiento de esfuerzos de alta intensidad.

Si un ciclista consigue utilizar una mayor cantidad de carbohidratos durante varias horas, podría conservar mejor su capacidad para responder a los ataques, mantener una potencia elevada o afrontar las subidas decisivas en la parte final de una carrera.
El profesor Jan Boone, especialista en fisiología del ejercicio y nutrición deportiva de la Universidad de Gante, considera que aumentar la cantidad de carbohidratos que un corredor puede absorber y utilizar permitiría mantener su rendimiento durante más tiempo.
"También podría influir en la recuperación para el día siguiente", añade Boone al referirse a las vueltas por etapas.
Este último aspecto resulta especialmente relevante en las grandes vueltas, donde la recuperación entre jornadas puede acabar siendo tan determinante como la alimentación durante la propia etapa.
No todos los ciclistas necesitan comer más
La investigación también pretende evitar uno de los riesgos de esta tendencia: asumir que una ingesta mayor siempre se traduce en mejores prestaciones.
Consumir más carbohidratos de los que el sistema digestivo es capaz de procesar puede provocar molestias gastrointestinales y comprometer el rendimiento. Por eso, los investigadores quieren identificar las cantidades que cada corredor puede tolerar y utilizar de manera efectiva.
No se trata de establecer una nueva cifra universal de 140 gramos por hora, sino de personalizar las estrategias nutricionales. Los ciclistas que demuestren una mayor capacidad de aprovechamiento podrán aumentar progresivamente su ingesta durante los entrenamientos antes de trasladarla a la competición. Para otros, una cantidad inferior podría resultar más adecuada.
Esta línea de trabajo ya formaba parte de la planificación nutricional del equipo. Britt Lambrecht, responsable de nutrición del Lotto-Intermarché, había explicado anteriormente en una entrevista concedida a Virtuoos que el equipo trabajaba con referencias de 120 g/h y seguía con atención la evolución del triatlón, donde algunos deportistas estaban avanzando hacia ingestas de 150 g/h.
La nueva investigación pretende comprobar hasta qué punto esa evolución puede trasladarse al ciclismo profesional y, especialmente, a qué corredores les resultaría beneficiosa.
Los científicos también están comenzando a estudiar el posible papel del microbioma intestinal en las diferencias individuales, aunque esta parte del proyecto todavía se encuentra en una fase exploratoria.
Por el momento, Lotto-Intermarché no ha publicado unos resultados definitivos que permitan establecer un nuevo límite de ingesta. Lo que sí deja claro esta investigación es que los 120 gramos por hora no tienen por qué representar el máximo para todos los profesionales y que la próxima evolución de la nutrición ciclista podría depender menos de cuánto se come y más de cuánto es capaz de aprovechar cada organismo.