Mountain bike página 61

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El mountain bike es hoy un deporte practicado por cientos de miles de personas. Incluso en España es conocido por todos y practicado por muchos fanáticos de las dos ruedas. Sin embargo, se trata de una práctica muy joven que nació hace menos de 4 décadas como respuesta a una necesidad.

A finales de los años 70 en San Francisco (California, EEUU), era habitual ver grupos de jóvenes que se juntaban para competir entre ellos realizando descensos en motocicleta. Fue durante un periódo corto, ya que su práctica fue prohibida al ser considerada peligrosa, además de contaminante y agresiva para el terreno. Pero la pasión ya existía, y de una u otra manera iban a seguir sintiendo la adrenalina de esos descensos. Todavía no lo sabían pero iban a crear un deporte olímpico: el mountain bike.  

En un principio se optó por utilizar las tradicionales bicicletas de paseo, pero pronto se observaron sus innumerables inconvenientes. Se rompían con mucha facilidad con el coste que ese conllevaba, y desde la amortiguación a la manejabilidad estaban lejos de ser las necesarias en terrenos tan escarpados. Para practicar el deporte había que crear la herramiente que lo posibilitase, la mountain bike o bicicleta de montaña. Gary Fisher, Joe Breezze y otros pioneros fueron perfeccionándola, añadiéndole cambios para posibilitar ascensos empinados o adaptando su cuadro hasta crear lo que hoy conocemos como mountain bike.

Ascenso meteórico del mountain bike

La popularización, ayudada por una incipiente globalización, superó las previsiones más optimistas. Desde que Mike Sinyard, fundador de Specialized, comercializara al precio de 750 dolares la primera mountain bike producida en masa, la Strumpjumper, hasta que estas bicicletas sumaban el 60% de las vendidas en todo el mundo, en 1985, transcurrieron menos de 5 años.  La doble suspensión o el cuadro de aluminio fueron perfeccionando un deporte que siempre ha avanzado a ritmo vertiginoso. Tanto que hoy se práctica en más de 200 países en sus diversas modalidades y en Atlanta 1996 (cómo no, los americanos) se convirtió en deporte olímpico. Bart Brentjens, Paola Pezzo, Jaroslav Kulhavý o Julie Bresset se han coronado en lo más alto del olimpo del ciclismo de montaña desde entonces, colgando de sus cuellos la más deseada medalla.

Pese a que muchos apuntan a que el mountain bike surgió simultaneamente en Francia, la mitología y el imaginario colectivo están inebitablemente ligados al país de las barras y estrellas y a unos jóvenes californianos que, buscando salvaguardar su pasión, la convirtieron en la de cientos de miles en todo el mundo. Gracias, y larga vida al mountain bike.