“Cada semana vale medio millón más”: el propio equipo de Seixas alucina con su crecimiento
Dentro del pelotón hay pocas historias que crezcan tan rápido como la de Paul Seixas. Y lo más llamativo no es solo lo que está haciendo en carrera, sino cómo se está viviendo desde dentro de su propio equipo.
El impacto Seixas explicado por sus compañeros
En una reciente entrevista, el belga Stan Dewulf deja claro que ni siquiera en el seno de Decathlon–CMA CGM han terminado de asimilar la dimensión del fenómeno.
El salto de Seixas no ha seguido una progresión lógica. A comienzos de temporada ya había interés, pero todavía se le miraba como un talento en construcción. Todo cambió en cuestión de semanas. Primero llegó su victoria en Algarve, después ese segundo puesto en la Strade Bianche solo por detrás de Tadej Pogacar, y a partir de ahí la escalada fue inmediata. Itzulia confirmó que no era un destello aislado y la Flecha Valona terminó de romper cualquier previsión, convirtiéndole en el ganador más joven de la historia.
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Ese contexto es el que explica el tono de sorpresa que todavía arrastra el propio Dewulf. Él ha sido uno de los hombres que más ha trabajado para Seixas durante toda la primavera y, aun así, reconoce que cuesta asumir lo que están viendo. “Sigue siendo una sorpresa”, admite. “Quizá menos que al principio del año, pero lo que ha hecho es difícil de comprender”. La frase no es retórica. Habla de alguien que ha ganado en Huy en su primera participación, después de haber reconocido la subida apenas un par de veces en su vida.
Dentro del equipo no hay un discurso de protección ni de crecimiento a medio plazo. La sensación, según explica el belga, es que desde el primer momento se ha corrido para ganar. “Se notaba que iba en serio. No era ir a por un top cinco. El plan era intentar ganar la carrera”. Ese cambio de mentalidad es, en realidad, uno de los indicadores más claros de hasta qué punto Seixas ha alterado la estructura del equipo en pocos meses.
Pero donde más se percibe la magnitud del fenómeno es fuera de la carretera. La exposición mediática ha crecido al mismo ritmo que sus resultados y, según Dewulf, la clave ha sido protegerle de ese entorno. “Hay tanta atención que intentamos que dentro del equipo todo sea más relajado”, explica. “Hacemos grupo, hablamos de otras cosas, quitamos presión”. Es una forma de compensar un ruido que, desde fuera, no ha dejado de aumentar.
Porque el mercado ya se ha activado. El interés de UAE Team Emirates es público desde hace semanas, con Mauro Gianetti llegando a reconocer que “tener a Seixas y Pogacar juntos sería más que un sueño”. Y en paralelo han aparecido incluso lecturas que van más allá del deporte, con la figura del presidente de Francia Emmanuel Macron sobrevolando el debate ante la posibilidad de que el talento francés abandone una estructura nacional.
Dewulf no entra en ese terreno, pero sí deja una frase que resume bien la situación actual. “Creo que en los últimos meses se ha vuelto medio millón más caro cada semana”. No es una cifra literal, pero sí una manera de explicar cómo cada resultado ha ido elevando su valor y su impacto.

Lo más llamativo es que, pese a todo eso, la imagen que describe de Seixas no encaja con la de una estrella mediática. “Es tranquilo, muy respetuoso”, cuenta. “A veces bloquea el móvil y se desconecta de todo. Prefiere salir a rodar o pasear antes que leer lo que se dice de él”. En un entorno donde cada actuación multiplica la atención, esa capacidad para aislarse se ha convertido en uno de sus mayores activos.
Por eso dentro del equipo hay una idea que se repite. No solo están ante un corredor excepcional, sino ante algo poco habitual incluso para estándares del WorldTour. Dewulf lo resume sin rodeos: “Es el tipo de ciclista que aparece una vez cada diez o veinte años”.
Y quizá ahí está la clave de todo. Seixas no solo está ganando carreras. Está obligando a su propio equipo, y a todo el pelotón, a reinterpretar lo que se puede esperar de un ciclista de 19 años.