¿Por qué Jonas Vingegaard besa su manillar?
Las imágenes de Jonas Vingegaard cruzando la meta con los brazos en alto se han convertido en una de las estampas más repetidas del Giro de Italia 2026. Pero también ha llamado especialmente la atención que el danés besaba el manillar de su bicicleta. Lo hizo en Blockhaus, volvió a repetirlo en sus otras cuatro victorias del Giro.
El secreto detrás del gesto de Vingegaard cada vez que gana
La explicación es mucho más personal que deportiva. En la potencia de su bicicleta, Vingegaard lleva pegada una pequeña fotografía de su familia en la que aparecen su esposa, Trine Marie Hansen, y sus hijos, Frida y Hugo. Cada vez que besa el manillar, en realidad está besando esa imagen que le acompaña durante las carreras.
La imagen de Jonas besando su manillar se ha repetido varias veces en el Giro, pero a comienzos de año, durante la París-Niza, ya se pudo ver al líder de Visma Lease a Bike competir con una pegatina idéntica colocada en el cockpit de su bicicleta.
La importancia que tiene la familia en la vida de Vingegaard ha sido destacada en numerosas ocasiones por las personas que mejor le conocen. Su antiguo entrenador, Tim Heemskerk, explicaba el año pasado que el mayor cambio que había experimentado el danés no había llegado con sus triunfos deportivos, sino con la paternidad. “Lo único que realmente le ha cambiado es convertirse en padre y hombre de familia”, aseguró entonces.
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El gesto adquirió todavía más simbolismo durante un Giro de Italia que terminó convirtiéndose en una auténtica exhibición del corredor danés. Vingegaard conquistó la clasificación general final con más de cinco minutos de ventaja sobre Felix Gall y sumó cinco victorias de etapa, imponiéndose en Blockhaus, Corno alle Scale, Pila, Carì y Piancavallo.
Además, el triunfo en Italia le permitió completar una de las metas más importantes de su carrera: ganar las tres grandes vueltas. Tras conquistar previamente el Tour de Francia y la Vuelta a España, el Giro era el único gran título que faltaba en su palmarés. Por eso, cada beso al manillar durante estas tres semanas tuvo también un significado especial, una forma de compartir los momentos más importantes de su carrera con las personas que le acompañan incluso cuando están a miles de kilómetros de distancia.
Detrás de una imagen que podría parecer una simple celebración se esconde una de las señas de identidad del campeón danés. Mientras suma victorias y agranda su leyenda en el ciclismo, Vingegaard sigue recordando en cada meta cuál es el apoyo que considera más importante.