Ponemos a prueba la Wilier Urta SLR, una XCO con estilo propio

Mountain Bike 4 ago. 2022 16:08 Redacción

Cuando una marca italiana con la enorme historia de Wilier Triestina en el ciclismo de carretera diseña una MTB orientada al Cross Country y Maratón del más alto nivel, no podemos más que frotarnos las manos con la seguridad de que no será simplemente una más.

La Wilier Urta SLR rebosa personalidad, donde la innovación y el origen se dan la mano. Nosotros la hemos disfrutado y aquí te contamos nuestra experiencia.

Wilier Urta SLR: elegancia y diseño para la competición

En el diseño de su buque insignia para XC, Wilier ha desplegado toda la personalidad que da tener más de 100 años de historia. Pero sigue un camino propio y solo se deja influir por las tendencias actuales en ciertos aspectos, y se desmarca en otros para hacer las cosas con su sello de identidad.

Partimos de un cuadro fabricado completamente en carbono, a excepción de la pieza que une el amortiguador con la bieleta y los tirantes. La fibra de carbono utilizada es la HUS-MOD de Wilier, también usada en sus modelos estrella de carretera, buscando la máxima rigidez y capacidad de respuesta, y dejando el peso en 1730g en talla M sin amortiguador.

Su sistema monopivote sin articulación trasera ofrece 100 mm de recorrido y confía parte de su funcionamiento en la propioa flexión del carbono y la estructura. Algo que aligera el conjunto respecto a otros sistemas más complejos.

Visualmente destaca mucho la zona de la bieleta donde han adaptado las formas de cada pieza para que todo encaje en una integración que, aparte del atractivo estético, busca mejorar la rigidez todo lo posible. También el tubo superior se divide en dos en su encuentro con el vertical, formando un tercer triángulo.

La posición del amortiguador deja espacio suficiente para la colocación de dos portabidones. En el tubo diagonal cabe uno de gran capacidad ya que, a pesar de la proximidad del amortiguador, los diales de ajuste del mismo están en la parte superior, quedando protegidos y con una buena integración del cable del mando remoto, y no interfieren en el movimiento de poner y quitar el bidón.

El guiado de los cables es sencillo pero efectivo y suficientemente discreto. Entran en el cuadro por la parte delantera de la pipa de dirección. A pesar de montar un conjunto de potencia y manillar de una pieza de carbono, no se han complicado con un guiado por el manillar o la dirección. En la unión con el basculante asoman de nuevo las fundas y, aunque otras bicis consiguen ocultarlos en esta zona por completo, no llaman la atención demasiado.
También han previsto la instalación de tija telescópica, aunque el diámetro de 27,2mm limita un poco las opciones, es posible instalarla y está previsto su cableado.

En el eje trasero, como ya hemos dicho, se recurre a las propiedades del carbono y para facilitar esa flexión natural se recurre a una pinza de freno trasera de tipo flatmount, igual que las utilizadas en las bicis de carretera de la propia marca.

También en la trasera se opta por la patilla de cambio universal Sram UHD, buscando no solo la facilidad de recambio en caso necesario, sino también la función de giro en caso de impacto que puede salvar un cambio de una posible rotura.

Como colofón, el cuadro tiene algunos detalles interesantes como la instalación de un guiacadenas de serie, pequeño pero 100% efectivo.

La vaina derecha viene cubierta por un protector de silicona con estrías para, además de proteger la vaina, reducir el ruido del golpeo de la cadena.
También encontramos un protector en la parte baja del tubo diagonal, aunque en este caso es de carbono y muy robusto. Dicho protector se atornilla al cuadro utilizando unas roscas específicas para ello.

En la geometría de la Wilier Urta SLR es donde se han desmarcado de tendencias y modas. Allá donde todas las marcas parecen competir por ver quién pone el ángulo de dirección más lanzado y el reach más largo (entre otras cosas), Wilier busca un equilibrio y no se va a los extremos.
Su ángulo de dirección de 69º es más relajado de lo que se solía ver hace unos años, pero no se acerca a los valores que se ven actualmente en cada bici que se presenta.

Se puede decir lo mismo de sus 74º de ángulo en el tubo vertical y su reach que, en talla M, se queda en 426mm.
Estas medidas dan como resultado una distancia entre ejes de 1115mm en talla M.
¿Y qué quiere decir esto? Pues que antes de subirnos en ella, la Wilier ya nos anuncia que va a ser una bici muy manejable y con algo de ese nervio puro que tenían las XC y que se ha ido perdiendo en busca de la máxima estabilidad a grandes velocidades.

La Urta SLR solo se equipa con alta gama

Wilier nos presenta su modelo Urta SLR con una variación de equipamientos tal, que podemos casi configurarla a nuestro gusto.

Actualmente, en su catálogo podemos elegir entre nada más y nada menos que trece versiones diferentes de montaje, aparte del kit de cuadro suelto con amortiguador.

En todos los casos las suspensiones son Fox en su versión Factory, y luego podemos elegir entre cinco opciones de grupos, empezando por el Shimano XT en el nivel más bajo, hasta el exclusivo Sram XX1 AXS, y a su vez también podemos elegir entre tres opciones de ruedas, en los tres casos de la compañía italiana Miche.

La versión que hemos probado es la que monta el grupo Sram XX1 en su versión mecánica y las ruedas tope de gama de Miche, las K1 Carbon. Con este montaje el precio se va a los 9800€.

Como hemos avanzado, las suspensiones corren a cargo de Fox, con la horquilla Fox 32 Stepcast Factory Kashima en 100mm de recorrido.

El amortiguador es un Fox Float Factory en medida 190x45 que se traduce en 100mm de recorrido trasero.

El grupo que monta nuestra versión, como ya hemos dicho es el Sram XX1 mecánico, que viene al completo excepto en los frenos, donde se recurre a unos Shimano XT. Esta elección nos ha resultado curiosa tratándose de una bici que se acerca mucho a los 10000€, y no por déficit en el funcionamiento, ya que los XT son uno de los frenos más fiables del mercado y con una potencia sobresaliente, pero los XTR encajarían mejor en las características de esta bici y estarían más acordes al precio final.

Las que sí nos han parecido unas auténticas joyas en este montaje son sus ruedas Miche K1 Carbon. Sus llantas fabricadas en carbono son asimétricas y tienen un ancho interno de 27mm, y lo que llama poderosamente la atención son sus bujes fabricados en carbono y aluminio con unos acabados impresionantes. Montan 24 radios straight pull cada una y sistema de anclaje Center Lock para los discos.

 

Sobre las MIche K1 Carbon, supuestamente en la versión de serie vienen montados unos neumáticos Pirelli Scorpion, aunque nuestra versión de prueba montaba unos Vittoria Mezcal en 2,25” de anchura para ambas ruedas.

Del resto de componentes destaca sobre el resto su conjunto de potencia y manillar de la propia marca. Se trata del manillar integrado Urta Bar. Tiene unas formas muy atractivas y se ofrece en tres longitudes de potencia, siendo la que hemos probado de 75mm (aunque por la forma del conjunto equivale a una potencia tradicional algo más larga).
Tiene 17º de angulación negativa, lo que nos coloca en una posición bastante racing, y una longitud de 760mm.
Su precio, si se pretende adquirirlo por separado, asciende a 700€.

Se completa el montaje con una tija Ritchey WCS de aluminio, que también resulta curioso a estos niveles de precio, y un sillín Selle Italia X-LR Kit Carbon.

Rodando con la Wilier Urta SLR

Hay aspectos intangibles a la hora de valorar cualquier bici. No todo se puede evaluar, pesar y medir desde un punto de vista objetivo. Y tenemos que reconocer que la Wilier tiene algo especial que nos cautivó nada más verla. Influye sin duda el hecho de estar ante una mítica firma italiana centenaria pero, independientemente, la Wilier posee una combinación de elegancia y diseño muy particular.

Las formas del cuadro y, sobre todo, la integración que han conseguido en la zona de la bieleta es espectacular.
Los tirantes también nos resultaron llamativos, con una considerable anchura vistos desde arriba, de esa manera se gana en rigidez lateral, y tremendamente finos vistos lateralmente, facilitando de esta manera la flexión del basculante cuando actúa la suspensión.

Hicimos los primeros ajustes de posición y suspensiones y la subimos, como es costumbre, a nuestra báscula. Nos dio la cifra exacta de 10.00kg sin pedales. Cifra muy buena y además con margen de mejora ya que hay componentes en el montaje en los que no se ha ido a lo más ligero.

Nos subimos a ella para recorrer los primeros metros y lo primero que percibimos es que estamos sobre una bici de carreras. La postura que adoptamos no es tan cómoda como en otras XC actuales que priorizan la comodidad y las capacidades bajadoras.

Aquí el manillar lo encontramos bastante bajo debido a la angulación negativa del cockpit integrado y a la pipa de dirección corta que tiene la Wilier (9,3cm en talla M). De todas formas no llega a ser tan exigente ya que tenemos 2cm de espaciadores bajo la potencia y el reach de la Wilier Urta es relativamente corto, pero ya nos quedan claras las intenciones de la Wilier y nos damos cuenta de que nos vamos a exprimir de lo lindo dando pedales, y es que este tipo de bicis incitan a ello.

La Wilier Urta SLR transmite su ADN racing

Poca distancia habíamos recorrido cuando ya estábamos con las pulsaciones por las nubes, y es que es tan adictiva la sensación de aceleración que transmite la Wilier y lo fácil que es mantener un ritmo alto que se nos olvidan nuestras limitaciones.

Al principio rodamos por asfalto y nos sirvió para comprobar que el bloqueo de ambas suspensiones es total, y la bici se siente como una rígida. Además pudimos comprobar que la rigidez que transmite la Urta SLR es altísima. Cuando llegaron las subidas, nos pusimos de pie y no se nota pérdida de energía por ningún sitio, la Wilier mantiene la velocidad con una facilidad asombrosa.

Hablando del bloqueo, hay que mencionar que el mando es de tipo “Push to Unlock”, o sea, que las suspensiones por defecto están bloqueadas y pulsando el mando las desbloqueamos. Al liberar el mando, se vuelven a bloquear con la acción de los muelles.

Es cuestión de gustos, y muchos lo prefieren así, pero hasta que te adaptas puede haber bloqueos involuntarios, sobre todo si hay un mando de tija telescópica cerca, que no es el caso en esta Wilier.

En cuanto al funcionamiento de la transmisión no hay mucho que decir. El Sram XX1 mecánico lo hemos probado en innumerables ocasiones y su funcionamiento se acerca mucho a la perfección, de hecho, conserva alguna ventaja con respecto a su hermano electrónico, como por ejemplo la rapidez a la hora de subir varias coronas de golpe.
La combinación de desarrollos que hemos probado es con el cassette 10-50, la cual nosotros preferimos ya que el último escalón se siente más natural que con la versión 10-52. Y el plato que monta la Wilier es un 32, aquí algunos usuarios preferirían un 34, sobre todo teniendo en cuenta el uso al que va destinada esta bici.

Llega el momento de adentrarnos en pistas y senderos. Aquí ya soltamos el bloqueo y empiezan las suspensiones a actuar. Percibimos desde el primer momento una sensibilidad muy alta, sobre todo en la trasera.
Las pequeñas irregularidades se absorben completamente y la comodidad en ese sentido es altísima.

Esta alta sensibilidad implica cierta oscilación con el pedaleo. Si miramos el amortiguador mientras pedaleamos lo vemos en un leve, pero continuo movimiento. Aquí es donde hemos echado en falta una posición intermedia de los bloqueos, ya que cuando hemos ido por pistas con relativo buen firme, siempre hemos tenido que elegir entre esa pequeña oscilación (aunque la pérdida de vatios no la llegamos a percibir si vamos sentados) o ir bloqueados y no gozar de una mínima absorción.
La parte positiva de esta alta sensibilidad es que gozamos de una tracción en subidas rotas inigualable, potenciada también por esa geometría que conserva el nervio y agilidad de una auténtica Cross Country.

Entrados ya en senderos y zonas más técnicas hemos disfrutado de unas sensaciones de puro XC que ya íbamos olvidando. Cierto es que en zonas de mucha velocidad y pura bajada, las geometrías más radicales que se ven últimamente te dan más aplomo y estabilidad, pero la Urta SLR no se desenvuelve nada mal, y en zonas reviradas y técnicas hemos disfrutado de una agilidad y una chispa olvidada. A esto no solo contribuye su geometría más manejable sino que también su peso tan contenido tiene mucho que ver.
Lo que sí hemos echado en falta en estos terrenos es una tija telescópica, a la que ya estamos tan acostumbrados, y en una bici con una postura racing como esta Wilier, es una gran aliada en zonas inclinadas.

En terrenos muy rotos y abruptos, la suspensión se muestra muy capaz, más de lo que esperábamos. En ello tiene mucho que ver la alta progresividad de la trasera, que en los primeros milímetros es altamente sensible, como hemos comentado, pero cuando llegamos hacia la mitad del recorrido se endurece notablemente, hasta el punto de que es muy difícil acercarse al final de la carrera del amortiguador.

Conclusiones finales sobre la Wilier Urta SLR

Durante el tiempo que hemos tenido a la Urta SLR con nosotros hemos disfrutado de unas sensaciones que se empiezan a perder ahora que todas las bicis quieren encajar en el denominado “Down Country”. La Wilier tiene la chispa que solían tener las XC, pero con una geometría evolucionada que la hace defenderse bien en todas las situaciones.

Es, sin duda, una de las mejores escaladoras que hemos probado últimamente, y te contagia ese carácter racing que hace que en cada salida te exprimas hasta la última gota.

Y al margen de consideraciones técnicas, la Wilier tiene algo especial. Pocas bicis hay con un “Pedigree” como el de esta joya italiana.

La Wilier Urta SLR se ofrece actualmente en 13 versiones de montaje, además del cuadro suelto que se puede comprar por 3800€.

El primer precio de montaje es de 6400€, con grupo Shimano XT y ruedas Miche 966. Y la versión más exclusiva se va a los 10800€ con un Sram XX1 AXS y ruedas Miche K1 Carbon.

Wilier Urta SLR (versión E129ECKK): especificaciones, peso y precio

  • Cuadro: Urta Carbon Monocoque HUS MOD
  • Horquilla: Fox 32 Stepcast Factory Kashima, 100mm
  • Amortiguador: Fox Float Factory Kashima
  • Manillar: Urta Integrated Carbon Bar
  • Pulsador: Sram XX1
  • Cambio: Sram XX1
  • Bielas: Sram XX1, 32T
  • Cassette: Sram XX1
  • Cadena: Sram XX1
  • Frenos: Shimano XT BR-8100
  • Neumáticos: Pirelli Scorpion XC RC Lite, 29x2,4”
  • Sillin: Selle Italia X-LR Kit Carbon
  • Tija: Ritchey WCS Trail Alu
  • Peso: 10,00kg
  • Precio: 9800€

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