Qué puedes cambiar para mejorar la aerodinámica

Entrenamiento 30/09/23 14:00 Sergio P.

En un artículo anterior te explicábamos cómo podías mejorar tu aerodinámica sin realizar ninguna inversión, simplemente cuidando un poco tu posición sobre la bici o la ropa que vestías. Logradas las mejoras más importantes, es hora de seguir ahondando para conseguir esos vatios gratis que nos harán mejorar mucho más que lo que lograríamos sólo con el entrenamiento.

Mejora tu aerodinámica para ser mejor ciclista

En varias ocasiones os hemos hablado de la importancia de la aerodinámica, un aspecto a menudo desdeñado por el cicloturista, pensando poco menos que son cosas de brujas o, en el mejor de los casos, que eso es sólo para los profesionales que pedalean constantemente a toda velocidad. Sin embargo, muchos no tienen en cuenta que ya a partir de 15-20 km/h la resistencia al viento se convierte en un factor muy importante.

En esta ocasión vamos a partir del supuesto de que ya habéis hechos las principales mejoras que hay que acometer en temas de aerodinámica, es decir, las que afectan al ciclista que, al fin y al cabo, son el 80% de la resistencia total mostrada por el sistema bici/ciclista. Estas mejoras son, principalmente, trabajar la posición sobre la bici para poder ir lo más agresivo que sea sostenible para nuestro físico y evitar llevar ropas holgadas.

A partir de esas mejoras que se pueden calificar como de gratuitas, ya toca empezar a rascarse el bolsillo si queremos seguir reduciendo nuestra penetración al viento. Unas mejoras que, lamentablemente, según vamos ahondando, cada vez van a ser más caras y, a cambio, los beneficios obtenidos van a ser cada vez más marginales. Hasta donde podemos o queremos llegar es ya decisión nuestra dependiendo de nuestro nivel como ciclista y nuestros objetivos. Evidentemente, para un cicloturista que únicamente busca concluir las marchas sin sufrir demasiado o para el que sale los domingos a desayunar con la grupeta a un pueblo cercano apenas va a suponer un beneficio gastar en torno a mil euros en unas roldanas aerodinámicas que te van a otorgar un par de vatios a 40 km/h.

Bicicleta específica

Los que nos leéis habitualmente habréis comprobado como todas las bicis actuales van teniendo en cuenta la aerodinámica en mayor o menor medida. Sin embargo, si vuestra bici es un modelo de corte escalador de hace ya unos años seguramente no tenga implementada ninguna de estas medidas de diseño destinadas a disminuir la resistencia al aire.

Si pensamos cambiar de bici y la aerodinámica es una prioridad para nosotros, por ejemplo porque vivamos en una zona de terreno llano y todas nuestras salidas se vayan por encima de 30 km/h de media, sería conveniente optar por un modelo específicamente aerodinámico que ya de entrada va a permitirnos rascar unos vatios. Modelos como la Scott Foil RC nos darán los mayores beneficios frente al viento aunque, también hay que admitir que las nuevas generaciones de bicicletas aerolight como la Specialiced Tarmac SL8 o la Cannondale SuperSix EVO 4 garantizan importantes beneficios a la vez que aportan ligerezas para cuando nos adentremos en terreno montañoso.

Si no podemos o queremos cambiar de bici, pero queremos mejorar su aerodinámica, cortar los cables a su mínima expresión si son externos y guiarlos lo más pegados posible al cuadro reducirá algo la resistencia. También ayudará, al ser una de las partes que se opone en primer lugar al viento si elegimos un modelo de manillar perfilado frente a los redondos, si encima aprovechamos para optar por un modelo más estrecho es otro extra que sumaremos, y cuidamos detalles como la posición de los cierres rápidos de las ruedas, o en caso de llevar discos, retirar las palancas; o la colocación del ciclocomputador de forma que quede totalmente horizontal.

Ruedas de perfil alto

Las ruedas es el siguiente elemento de la bici que más influye en la resistencia. En general la mayoría de modelos presentes en el mercado tienen ya una aerodinámica suficientemente trabajada como para ofrecer ventajas. Sin embargo, los modelos más elitistas a menudo están mucho más afinados, todo el estudio que llevan detrás influye en su precio, y mantienen sus propiedades en un mayor rango de ángulos de viento, lo que también influye en una mayor estabilidad con vientos cruzados.

Si en la actualidad, perfiles de 40 mm se han vuelto habituales por su polivalencia y su equilibrio entre peso y aerodinámica, logrando una pentración similar a la que requería perfiles mucho más altos hace apenas unos años, lo que sí es cierto es que, si queremos priorizar la aerodinámica de la bici deberemos elegir unas ruedas con 50 o más milímetros de perfil.

A más perfil mayores ganancias, pero también aumentamos el peso y quedamos más expuestos a vientos laterales que nos puedan desestabilizar. Con todo, en los modelos tope de gama podemos encontrar modelos con más de 60 mm que ofrecen una ligereza notable y se muestran tremendamente estables incluso en las condiciones más duras de viento.

Unas ruedas de 50 mm nos pueden ofrecer una ganancia de en torno a unos 10 W, siempre, claro está, dependiendo del diseño de cada modelo y de las condiciones de viento. También, hay que tener en cuenta el balón de cubierta elegido, de forma que se adapte lo mejor posible a la anchura de la llanta. De hecho, las ruedas actuales con garganta de 21 o 23 mm tienen logran los máximos beneficios aerodinámicos con cubiertas de 28.

Casco aerodinámico de carretera

Ya hace tiempo que los cascos aerodinámicos para un uso diario en carretera son habituales tanto en el pelotón como en las carreteras. Modelos que priorizan la penetración frente al viento a la ventilación al ser más cerrados y envolventes.

Por suerte, desde que comenzaron a ponerse de moda estos cascos, cuando era habitual utilizar una simple cubierta sobre el casco convencional, estos modelos han evolucionado mucho, logrando no sólo unos diseños que reducen la resistencia sin importar el ángulo de incidencia del viento o la posición de la cabeza sino que mantienen una adecuada ventilación que los hace utilizables incluso en los días más tórridos del verano.

A la hora de maximizar el efecto de estos cascos el flujo de aire que transita por el interior del mismo, y que sirve para expulsar el calor, transite de la forma más limpia posible para que se generen las mínimas turbulencias en la parte trasera. Por ello, sacarán mejor partido de estos cascos aquellos que lleven la cabeza con pelo muy corto o rapada, o simplemente, utilizando un sotocasco que evite que nuestro cabello genere turbulencias. Es el mismo principio que utiliza Specialized con sus caracteríscos cascos de contrarreloj que se acompañan de una especie de pasamontañas.

Podríamos cuantificar la ganancia de uno de estos cascos en torno a unos 6 o 7 W, siempre en función del modelo elegido y de la posición que adopte nuestra cabeza sobre la bici, por lo que la variabilidad es enorme. De hecho, con algunas colocaciones de ciclistas pueden incluso perjudicar la aerodinámica respecto a un casco convencional, aunque eso son sólo casos extremos.

Mono de una pieza

Los monos habitualmente han estado asociados a las pruebas contrarreloj, al triatlón o al ciclocross, sin embargo, se trata de una prenda que, poco a poco, se ha normalizado en carretera y que aporta ganancias aerodinámicas al ir más ceñida y disminuir los pliegues que se producen en cualquier maillot.

Evidentemente, para sacar el mejor resultado de un mono hemos de elegir un modelo con un patronaje y una talla que se adapte lo mejor a nuestro cuerpo. Cuanto más ceñido mucho mejor, aunque ello suponga, para el común de los cicloturistas, que queden en evidencia esos kilitos que a menudo nos sobran.

Sin embargo, más allá de una mejor o peor estética, un mono puede aportarnos unos 4 o 5 vatios aparte de que, cuando lo pruebas te das cuenta, resultan prendas muchísimo más cómodas al desaparecer los tirantes del culotte y nos permiten tener mejor organizado nuestro armario. Es una delicia no tener que estar buscando la pareja del maillot que hemos elegido ponernos ese día y que, por alguna razón, no aparece por ninguna parte.

Como veis, las ganancias que aportan estos elementos son pequeñas, sobre todo si comparamos con los 20 o 30 W que podemos ahorrarnos con una buena posición sobre la bici. Sin embargo, cuando ya hemos mejorado los puntos principales toca ir recurriendo a las ganancias marginales para, poquito a poquito, lograr una mejora notable. 

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