¿Se puede entrenar al revés?

Berto Gallego - 2016-10-27 19:00:00 - Entrenamiento

Todos conocemos el método de entrenamiento tradicional -trabajo general, trabajo específica, disminución de la intensidad, competición-, en este mismo sitio hemos hablado de él en más de una ocasión. Pero, ¿se puede entrenar al revés? ¿Es posible darle la vuelta al método habitual, con resultados testados y probados, y lograr igualmente conseguir nuestros objetivos? La respuesta la obtendréis en este artículo.

entrenar al revés

¿A quién le interesa entrenar al revés?

El entrenamiento deportivo depende de multitud de factores, que varían de una persona a otra, de sus peculiaridades físicas, de sus condicionantes familiares y laborales entre otras cosas: lo que es ideal para un ciclista profesional que se dedica en exclusividad al entrenamiento no tiene por qué serlo para un aficionado, que solo dispone de un par de días a la semana para hacer sus salidas. Entrenar al revés puede ser lo más adecuado precisamente para ellos.

¿Qué es entrenar al revés?

Consiste, precisamente, en darle la vuelta a ese método de entrenamiento tradicional. Empezar con series de intensidad alta y corta duración para, progresivamente, ir reduciendo la intensidad y aumentando la duración de nuestras sesiones. Así respetaremos uno de los principios fundamentales del entrenamiento deportivo: que la carga se vaya incrementando con el paso del tiempo. Nuestros entrenamientos en un principio, para lograr que entrenar al revés sea efectivo, deberán por tanto ser intensos, cortos y con amplios periodos de recuperación.

Beneficios de entrenar al revés

Entrenar al revés está relacionado con la importancia que se le da a la potencia y la velocidad. Mientras que el entrenamiento tradicional prima la resistencia, en la que se centran los primeros módulos del sistema, entrenar al revés otorga una base de potencia y velocidad a la vez que se adquiere resistencia, para posteriormente aumentarla y consolidarla para mantener esos esfuerzos intensos durante más tiempo. Además, el tiempo empleado es considerablemente inferior, lo que lo hace más viable de llevar a cabo para aquello que tienen el mtb solo como una afición.

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Fases del entrenamiento inverso

La primera fase tiene por objetivo adquirir una base. Durante cuatro semanas se mezclan salidas tranquilas en bici de un máximo de dos horas, series de sprint cortas e incluso alguna actividad aeróbica distinta a la bici como la natación. A las cuatro semanas será el momento de incorporar a la rutina dos sesiones semanales de entrenamiento a alta intensidad.

La segunda fase tiene por objetivo desarrollar las capacidades que necesitaremos en nuestro objetivo final. Para ello aumentaremos considerablemente el volumen de nuestro entrenamiento, haciendo más largas nuestras salidas de los fines de semana, y el entrenamiento específico será también más largo pero bajando ligeramente la intensidad.

Por último llevaremos a cabo la tercera fase, que tiene por objetivo optimizar el trabajo anterior para llegar al día X en las mejores condiciones. No hay que parar por completo, pero tampoco mantener el ritmo. Descanso, salidas ligeras y un par de sesiones a ritmo competitivo es lo ideal para mantener el tono en las dos últimas semanas si queremos que entrenar al revés sea útil y efectivo. 

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