La urolitina A entra en el radar del ciclismo profesional: el suplemento que promete mejorar la recuperación
Cada edición del Tour de Francia se convierte en un escaparate para las últimas innovaciones en material, entrenamiento y nutrición. Este año, además de nuevas bicicletas y componentes, varios suplementos están acaparando parte de la atención. Si hace apenas unos días se confirmó el uso de lactato exógeno en el pelotón, ahora es la urolitina A la que empieza a ganar protagonismo por su supuesto potencial para favorecer la recuperación muscular y porque ya habría llegado al entorno de algunos equipos.
Urolitina A, el nuevo suplemento que promete mejorar la recuperación de los ciclistas
El interés surgió después de que Cyclingnews detectara durante el inicio del Tour una caja de productos Mitopure, la forma patentada de urolitina A comercializada por la empresa suiza Timeline. Aunque inicialmente se especuló con que Red Bull-BORA-hansgrohe podía estar utilizándolo, el equipo negó al medio estadounidense posteriormente que el suplemento forme parte de su programa nutricional.
¿Qué es la urolitina A?
La urolitina A no es una sustancia sintética. Se trata de un compuesto que el organismo puede producir de forma natural al metabolizar ciertos polifenoles presentes en alimentos como la granada, las nueces o algunas frutas del bosque. Sin embargo, no todas las personas generan cantidades significativas, ya que su producción depende en gran medida de la microbiota intestinal.

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Los suplementos como Mitopure aportan directamente esta molécula con el objetivo de mejorar el funcionamiento de las mitocondrias, las estructuras celulares encargadas de producir energía. La teoría es que una mejor renovación de estas mitocondrias dañadas podría traducirse en una recuperación más rápida tras esfuerzos repetidos, algo especialmente interesante en competiciones tan exigentes como una gran vuelta de tres semanas.
A diferencia de otros suplementos populares entre los ciclistas, la urolitina A no pretende aumentar directamente la potencia o la resistencia durante la competición. Su principal argumento es ayudar al organismo a recuperarse mejor entre entrenamientos o entre etapas consecutivas.

Esta posibilidad ha despertado el interés de algunos nutricionistas del ciclismo profesional, especialmente pensando en los últimos días de una gran vuelta, cuando la acumulación de fatiga y el estrés fisiológico alcanzan su punto máximo. Sin embargo, incluso quienes conocen el producto desde hace años reconocen que todavía existen demasiadas incógnitas para recomendar su uso de forma generalizada.
Los estudios ofrecen resultados prometedores… pero todavía insuficientes
La investigación científica sobre la urolitina A continúa siendo limitada, especialmente en deportistas de élite.
Uno de los estudios más recientes realizado con corredores de fondo entrenados observó que cuatro semanas de suplementación redujeron algunos marcadores relacionados con la inflamación y el daño muscular, además de mejorar ciertos indicadores de recuperación. Sin embargo, esas mejoras no se tradujeron en un aumento del rendimiento durante las pruebas de resistencia.
Otro ensayo llevado a cabo con jóvenes futbolistas encontró ligeras mejoras en la resistencia aeróbica y en algunas pruebas de potencia de salto, aunque sus propios autores calificaron los resultados como preliminares y reclamaron investigaciones con un mayor número de participantes.
Las revisiones científicas publicadas hasta la fecha coinciden en el mismo mensaje: la urolitina A muestra un potencial interesante para favorecer la salud mitocondrial y la recuperación, pero todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que mejore el rendimiento en deportistas de alto nivel.
La situación guarda ciertas similitudes con la irrupción de las cetonas hace apenas unos años. Aquellos suplementos también llegaron al pelotón rodeados de grandes expectativas y fueron adoptados por varios equipos WorldTour antes de que existiera un consenso científico sólido sobre sus beneficios.
Con el paso del tiempo, los estudios no lograron confirmar las mejoras de rendimiento que inicialmente se esperaban y la propia UCI terminó recomendando no incluir las cetonas dentro de las estrategias nutricionales habituales debido a la falta de evidencia concluyente.
La urolitina A podría seguir un camino diferente, pero por ahora se encuentra en una fase muy parecida en la que despierta interés entre algunos especialistas, existen resultados preliminares prometedores y, al mismo tiempo, falta demostrar que esos beneficios se mantengan cuando quienes la consumen son algunos de los mejores ciclistas del mundo.