Ayuno intermitente, beneficios y desventajas

Germán M. Porcel - 2019-01-08 16:00:00

Está de moda, hay que asumirlo: el ayuno intermitente ha sido tendencia en 2018. Pero, ¿sabes qué es y qué implica?

Porque esa es la cuestión con todos los regímenes de alimentación: en primer lugar, y por encima de todo, saber si son sanos, si son nutritiva y saludablemente seguros; y en segundo lugar, saber si de verdad aportan algo o sólo se trata de bulos o famas poco merecidas. Hoy ahondamos en el uso del ayuno intermitente.

ayuno-intermitente

¿Qué es el ayuno intermitente?

Te puede resultar raro o natural, lejano o cercano, pero es muy simple: el ayuno intermitente consiste en establecer períodos de abstinencia alimenticia durante un tiempo determinado. Así es, es un método drástico que seguro te recuerda aspectos más culturales que alimenticios, como el ramadán o la cuaresma. Pero nada tiene que ver con esto, el ayuno intermitente que se ha puesto de moda es totalmente ajeno a la religión y a la cultura.

El ayuno es un método que se ha practicado durante siglos, pero que entra en debate en la actualidad ya que hay multitud de nutricionistas que lo rechazan como un método válido, tanto porque es sumamente arriesgado y entienden que además poco saludable; y también porque la concienciación de más número de comidas (5 al día aconsejan) con menor cantidad, es algo por lo que están trabajando y que este tipo de métodos corrompen por completo.

ayuno-intermitente

Sea como sea, y antes de entrar en cualquier debate, ten claro que se trata de eso solamente: restringir tu alimentación durante un período de tiempo. Algo como lo que hacemos de noche, que dormimos durante unas 8 o 9 horas sin ingerir, pero llevado a un período más prolongado de tiempo.

Pero ¿tiene riesgos hacer ayuno intermitente?

Por supuesto que los tiene. Tenlo claro, el cuerpo humano no está preparado para hacer ayunos prolongados de forma saludable. Es ciencia: a las 20 horas aproximadamente de comenzar tu ayuno intermitente, tu cuerpo empezará a quemar la grasa acumulada. Al hacer esto, producirá cuerpos cetónicos en exceso. Sí, quemarás grasa pero el residuo, estos cuerpos cetónicos que son el desecho de esa quema de calorías y esa fuente de energía de reservas, aumentarán en cifras poco saludables.

Los cuerpos cetónicos en valores muy altos producidos durante el ayuno intermitente, tendrán como consecuencia una alta toxicidad en el organismo. Este exceso sobrecargará fundamentalmente tu hígado y tus riñones, que trabajarán más del triple que al máximo rendimiento cuando digieren una comida de cantidades normales.

ayuno-intermitente

Asimismo, los radicales libres aumentarán a la par, y estos son causa de envejecimiento del organismo y regeneración celular. Es decir, insistimos, quemarás grasa, sí, pero a cambio de forzar órganos vitales como el hígado y los riñones, y de acelerar tu envejecimiento celular.

Hay multitud de tipos y variedades de ayuno intermitente: comer un día y otro ayunar; dividir la semana en dos partes de comida y ayuna cada una; ayuno de un solo día, ayuno durante unas horas concretas, seguido de una sola comida y otro ayuno, etc.

Además del quemado de grasas acumuladas, es cierto que un ayuno intermitente puntual ayuda en varios puntos: disminuye los triglicéridos, mejoran la resistencia a la insulina, y reducen la inflamación.

ayuno-intermitente

Pero, a estos aspectos, hay que sumarle de nuevo otra carga de aspectos perniciosos para la salud no solo física, sino mental: el ayuno intermitente te restará muchísima energía, te dejará exento de capacidad de concentración, alterará tus estados emocionales y de ánimo, perderás reflejos y complicará tu conciliación familiar y laboral. Sobra decir además que el ayuno intermitente mal llevado a cabo conllevará una falta de nutrientes básicos para la salud, y que no hay investigaciones a largo plazo que hayan analizado todos los efectos adversos, por lo que puede haber alguno más que aún no se haya descubierto.

Sea como sea, si decides llevar un ayuno intermitente a cabo lo más conveniente es que sigas el consejo y la guía de una persona profesional, nutricionista, que sepa tus objetivos y te ayude a regularlo de la manera más saludable posible y sin correr ningún riesgo para tu salud.