"Una decisión particularmente dolorosa": ¿por qué Canyon ha entrado en una fase delicada?
La situación del mercado de la bicicleta sigue pasando factura incluso a las marcas más consolidadas. Canyon ha confirmado un plan de reestructuración que contempla el recorte de hasta 320 puestos de trabajo en sus sedes de Koblenz (Alemania) y Ámsterdam (Países Bajos), dentro de una plantilla global de unos 1.600 empleados. La decisión llega tras varios meses marcados por la caída de ventas, un contexto de mercado adverso y cambios relevantes en la cúpula directiva de la compañía.
Canyon prepara un ajuste de hasta 320 empleos tras la caída de ventas y el cambio de rumbo en la dirección
Durante el tercer trimestre de 2025, Canyon registró una caída interanual del 7 % en sus ventas. Su empresa matriz, Groupe Bruxelles Lambert (GBL), atribuyó este retroceso a factores estructurales del mercado ciclista más que a un problema puntual de producto o posicionamiento.
Entre los elementos clave que ya explicamos en este otro artículo, destacan el exceso de oferta y política de descuentos generalizada, el impacto que sufrió la marca por varias retiradas de eBikes con problemas de seguridad o la incertidumbre geopolítica y arancelaria.
Todo eso hizo que, el fundador de la marca, Roman Arnold, regresara a un papel ejecutivo activo como presidente ejecutivo tras la salida de Nicolas De Ros Wallace. Un movimiento interpretado como el inicio de una etapa de corrección interna y redefinición estratégica.
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En este contexto, Canyon ha comunicado a su plantilla la eliminación de hasta 320 puestos de trabajo en Europa. La compañía justifica la medida como una respuesta a un “entorno de mercado fundamentalmente cambiado” y a la necesidad de adaptar sus estructuras organizativas y de costes para garantizar la competitividad a largo plazo.
Según el comunicado, la marca busca reducir complejidad, simplificar procesos y ganar agilidad, tras un periodo de fuerte crecimiento que, en palabras del propio Roman Arnold, habría generado silos internos y un exceso de burocracia. El fundador reconoció que se trata de una decisión “particularmente dolorosa” por el impacto humano que conlleva, subrayando que el proceso se llevará a cabo en diálogo con los comités de empresa y con el máximo respeto hacia los empleados afectados.
Pese al ajuste, Canyon insiste en que la reestructuración no supone una retirada, sino un reposicionamiento. La marca quiere reforzar su ADN y concentrar recursos en áreas consideradas estratégicas, con especial atención al desarrollo de las bicicletas eléctricas. De hecho, la compañía prevé la apertura de un nuevo centro dedicado al e-bike en su sede de Koblenz a lo largo de 2026.
El recorte de empleo se suma a despidos previos en Estados Unidos durante 2025 y confirma que Canyon no es ajena a la profunda transformación que vive la industria ciclista tras el fin del ciclo expansivo postpandemia. Ahora, el reto para la firma alemana pasa por recuperar claridad estratégica, eficiencia interna y una propuesta de valor diferencial en un mercado mucho más competitivo y contenido que hace apenas unos años.