Lapierre estrena equipo y bici en la Copa del Mundo 2026
La marca francesa Lapierre ha arrancado la Copa del Mundo XCO 2026 con un movimiento doble que marca un punto de inflexión en su proyecto deportivo. Nuevo equipo y nueva bici en carrera. El nuevo Lapierre PXR Racing acaba de debutar como estructura en Corea del Sur y lo ha hecho con lo que debería ser la próxima XRM, un prototipo que lleva meses acumulando kilómetros y resultados antes de dar ahora el salto al máximo nivel.
Lapierre estrena en la Copa del Mundo lo que será su próxima XRM
El nuevo Lapierre PXR Racing recoge la base del desaparecido Ghost Factory Racing, lo que explica que no haya fase de adaptación. La estructura ya estaba construida y funcionando. Lapierre simplemente la ha absorbido y la ha puesto a competir con identidad propia y con un bloque de corredores preparado para rendir desde la primera prueba: Anne Terpstra, Nicole Koller, Caroline Bohè, Anton Cooper y Tobias Lillelund.
Y lo mismo sucede con la nueva XRM, que no es un prototipo que se haya estrenad en Corea. Es la misma plataforma en desarrollo con la que Anne Terpstra ya ganó en Chelva y lleva meses probándose. Pero lo que cambia sí ahora es la escala, y podríamos decir que pasa de ser un prototipo puntual a convertirse en la bici oficial de todo el equipo en una Copa del Mundo.
A nivel técnico, el cambio respecto a la actual XRM es total. No hay continuidad real en el diseño. El cuadro ha sido replanteado desde cero y adopta una arquitectura que se sale de la línea dominante en el XCO actual.
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El punto de ruptura está en la posición del amortiguador. A diferencia de la tendecia actual, Lapierre abandona la ubicación elevada del tubo superior y lo sitúa en la parte baja del cuadro, integrado en torno al eje de pedalier. Un planteamiento claramente orientado al comportamiento dinámico de la bici.
Bajar el amortiguador implica trabajar con un centro de gravedad más bajo. En términos prácticos, eso debería traducirse en una bici más asentada en apoyos rápidos y más precisa cuando el circuito obliga a enlazar curvas o cambios de ritmo en zonas técnicas.
El sistema de suspensión mantiene una base monopivote con tirantes flexibles, lo que permite reducir puntos de giro, simplificar el conjunto y ahorrar peso. Además, su diseño ha contemplado desde el inicio una configuración con amortiguadores electrónicos como el Flight Attendant, que necesita más espacio para albergar la centralita y batería integrada.
No hay cifras oficiales, pero las proporciones del cuadro y el propio enfoque del proyecto apuntan a más recorrido que en su versión anterior. Todo indica que la bici se mueve por encima de los 100 mm, probablemente en un rango cercano a los 110–115 mm, siguiendo la tendencia de llevar las bicicletas de XCO hacia un terreno más agresivo sin perder eficiencia en pedaleo.
También cambia la integración. El cableado desaparece del frontal del cuadro y pasa por la dirección, una solución limpia a nivel visual pero que complica el mantenimiento, algo asumido en este nivel de competición.
El triángulo trasero, por su parte, apuesta por tirantes muy estilizados que trabajan mediante flexión del carbono, buscando rigidez y respuesta directa sin añadir complejidad mecánica.

Solo nos queda esperar para comprobar si se trata de un modelo que aún se está afinando en competición o una plataforma ya lista para salir al mercado.