Lesiones más comunes en el ciclismo de carretera y cómo evitarlas

Lesiones más comunes en el ciclismo de carretera y cómo evitarlas

Entrenamiento 9 sep. 2022 07:09 Sergio P.

La falta de impacto del ciclismo y realizar un movimiento cíclico lo convierte en un deporte poco lesivo aunque no exento de ellas. Con unas pequeñas precauciones podemos reducir el riesgo de sufrir lesiones sobre la bici a una probabilidad casi despreciable.

En bici sin lesiones

De entre los deportes más practicados a nivel popular, no cabe duda que el ciclismo es de los menos lesivos, a la par de otros como pueden ser la natación. La razón principal la tenemos que buscar en que son deportes sin impacto al contrario de otros como la carrera a pie donde el cuerpo del corredor sufre continuos y prolongados impactos contra la superficie que es fácil que degeneren en una lesión.

Sin embargo, pese a la seguridad que supone montar en bici, sus practicantes tampoco están exentos de sufrir lesiones.

Caídas

Sin duda, las lesiones más habituales que sufren los ciclistas son las caídas. Algo inevitable y que tarde o temprano nos toca sufrir, ya sea por un error nuestro, el mal estado de la calzada o por una colisión con otro ciclista o, en el peor de los casos, contra un vehículo.

Por suerte, en la mayoría de las ocasiones, aunque son dolorosas por la dureza del asfalto, suelen saldarse con lo que, en el argot, se denomina como ‘chapa y pintura’: erosiones y quemaduras que habitualmente se localizan en muslos, caderas y hombros que suelen ser las regiones peor paradas, sin olvidar las manos que instintivamente suelen buscar el suelo cuando nos caemos.

Las caídas más serias son aquellas que implican impactos en la cabeza aunque, gracias al uso generalizado del casco, han disminuido su gravedad.

Luego está la lesión estrella del ciclismo, el equivalente al boxeador al que le rompen la nariz en un combate. No es otra que la rotura de clavícula que se produce cuando aterrizamos con el hombro sobre la dura carretera.

Aunque en muchos casos, las caídas son inevitables, contar con un buen dominio de la bicicleta y una adecuada técnica nos permite contar con recursos para salvar muchas de ellas. En todo caso, tarde o temprano seguro que acabamos besando el suelo por lo que llevar el casco para protegernos de un posible impacto en la cabeza y guantes para evitar sufrir abrasiones en las manos se convierten en medidas de seguridad pasiva que no debemos obviar.

Lesiones posturales

Dolores y adormecimientos siguen entre los practicantes del ciclismo a las caídas como lesiones más comunes.

No es extraño encontrar en las grupetas a quienes se quejan de la espalda o el cuello según van pasando los kilómetros, unas molestias que, a menudo, se atribuyen de forma errónea a la mera dureza intrínseca al ciclismo.

Dentro del catálogo de molestias que sufren los ciclistas están las relacionadas con el sillín. Una de las más habituales son los roces en la zona inguinal e incluso la aparición del temido forúnculo, esos granitos que se infectan y acaban produciendo un intenso dolor.

También se pueden calificar como lesiones, o al menos pueden degenerar en una, son los adormecimientos que muchos ciclistas sufren en las manos, en los pies o en la zona inguinal.

En todos los casos, estas lesiones están relacionadas con la colocación del ciclista sobre la bici. Si hablamos de la espalda y cuello por una postura excesivamente forzada sobre la bici que obliga a los músculos afectados a estar en permanente tensión. En el caso de los roces y adormecimientos la causa suele ser una presión excesiva sobre la zona afectada.

La principal recomendación para evitar las lesiones posturales en el ciclismo es acudir a un biomecánico cualificado que verifique y corrija nuestra posición sobre la bici.

Aparte, un gran olvidado por la mayoría de los ciclistas es el trabajo muscular complementario que les hace tener unos músculos estabilizadores débiles que no son capaces de mantener una posición correcta del cuerpo cuando montamos en bici.

Realizar un trabajo muscular que permita fortalecer estos músculos, con sesiones de gimnasio o deportes como el Pilates es necesario no sólo para evitar lesiones posturales sobre la bici sino también para aprovechar todo nuestro potencial a la hora de pedalear.

Lesiones articulares y musculares

Aunque son mucho menos habituales que las lesiones anteriormente citadas, ningún ciclista está exento de sufrir estos problemas.

En la mayoría de las ocasiones se trata de lesiones leves a nivel muscular producidas por un sobreesfuerzo y que se traducen en sobrecargas y calambres que suelen remitir con el reposo tras la actividad. Sin embargo, si se producen de forma repetitiva en un grupo muscular específico habría que plantear que probablemente haya algún parámetro biomecánico que se encuentre fuera de lugar, por ejemplo un sillín a una altura retraso incorrectos o unas calas mal colocadas o desgastadas por citar algunas causas típicas de este tipo de lesión.

Más serios son los problemas articulares. Aquí, la gran damnificada suele ser la rodilla, la articulación que más carga recibe en el ciclo de la pedalada.

La lesión más habitual relacionada con la rodilla es la tendinopatía que se produce al inflamarse el tendón rotuliano por una sobrecarga del mismo, ya sea por un esfuerzo mayor al que estamos entrenados, por abusar de desarrollo o por un mal gesto deportivo.

Otra lesión típica de las rodillas es la condromalacia. Se trata de un desgaste del cartílago de la rodilla que se va produciendo por una mala mecánica en el movimiento de la rodilla y que acaba causando un dolor persistente.

Ambas molestias se encuentran relacionadas con la forma en la que pedaleamos por lo que, de nuevo, la mejor prevención es contar con una colocación idónea sobre la bici que evite que las articulaciones se muevan en rangos lesivos. Es por ello que ponernos en las manos de un biomecánico cualificado es esencial tanto a la hora de prevenir como de encontrar la solución a estos problemas.

En la protección de la rodilla juega también un importante papel el tono muscular del cuadriceps que aumenta la estabilidad de la rodilla y la protege de movimientos lesivos.

Aparte de los consejos que os hemos dado para cada uno de los casos, otro de los grandes olvidados del ciclismo es la flexibilidad. Realizar estiramientos tras cada entrenamiento es esencial para mantener adecuadamente los rangos articulares de todos los segmentos implicados en la pedalada. Tampoco debemos obviar el calentamiento y la vuelta a la calma tras la sesión de bici tanto para dejar los músculos listos para el esfuerzo que les espera como para favorecer una adecuada recuperación tras la sesión de entrenamiento.

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