“Estaba trabajando para McNulty” ¿Influyeron los equipos comerciales en el Mundial?
La sorprendente victoria de Brandon McNulty en el Mundial de Montréal sigue dejando lecturas tácticas. Algunos ciclistas, como Tom Pidcock y Michael Matthews, han señalado que algunos corredores parecieran colaborar con compañeros de sus equipos comerciales pese a estar compitiendo por selecciones nacionales.
Pidcock señala el papel de Del Toro en la victoria de McNulty
Brandon McNulty se proclamó campeón del mundo después de atacar a 33 kilómetros de meta en un momento en el que la carrera había dejado un grupo perseguidor repleto de favoritos.
La situación táctica era especialmente compleja. Por detrás del estadounidense estaban, entre otros, Mathieu van der Poel, Michael Matthews, Tom Pidcock e Isaac Del Toro. Pero McNulty también tenía a sus compatriotas Matteo Jorgenson y Quinn Simmons en disposición de frenar la persecución. Jorgenson terminó finalmente octavo y Simmons cuarto.

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A ello se añadía que Del Toro y McNulty son compañeros en UAE Team Emirates-XRG, aunque en Montréal estaban compitiendo para México y Estados Unidos respectivamente.
Pidcock cree que esa circunstancia influyó en la persecución.
"Fue difícil marcar la diferencia, abrir la brecha con el viento como estaba, con el equipo de Estados Unidos y con Matteo, que fue súper fuerte una vez que Brandon atacó, y obviamente Isaac está en el mismo equipo también" , explicó el británico a Eurosport después de terminar séptimo.
Pidcock fue precisamente uno de los corredores que más cerca estuvo de cambiar el desenlace. En la última vuelta atacó junto a Giulio Ciccone y consiguió reducir de forma considerable la ventaja del estadounidense. La diferencia llegó a rondar los diez segundos, pero el entendimiento volvió a desaparecer entre los perseguidores. McNulty pudo entonces recuperar algo de margen y resistió hasta meta.
Matthews también habla de «trabajo en equipo» entre selecciones
Michael Matthews, segundo a 13 segundos, ofreció una lectura similar aunque fue bastante más prudente a la hora de señalar responsables.
El australiano no mencionó directamente a Del Toro ni a ningún otro corredor, pero sí aseguró a Sporza que durante la persecución observó comportamientos propios de compañeros de equipo entre ciclistas que oficialmente estaban defendiendo selecciones diferentes. "Hubo un poco de trabajo en equipo (comercial) entre algunos corredores".
Matthews profundizó después en esa idea. "Estaban corriendo un poco juntos. Si menos equipos hubieran trabajado juntos cruzando las fronteras de las selecciones nacionales, habríamos alcanzado a McNulty. Es lo que hay".
Sus declaraciones no permiten afirmar a quién se refería exactamente. Sin embargo, se produjeron después de una final en la que la relación comercial entre McNulty y Del Toro se convirtió en uno de los factores tácticos del grupo perseguidor, precisamente la situación que Pidcock sí mencionó de manera explícita.
McNulty reconoció que Estados Unidos controló perfectamente la persecución
La lectura de Pidcock y Matthews añade otra perspectiva a lo que el propio campeón del mundo explicó inmediatamente después de la carrera. McNulty destacó el trabajo colectivo de Estados Unidos como una de las claves de su victoria.
"Llevábamos semanas diciendo que teníamos un equipo muy fuerte y hoy hemos corrido increíblemente bien. Estábamos en todos los movimientos, siempre teníamos corredores delante y detrás podíamos controlar".
La situación era prácticamente perfecta para Estados Unidos. Mientras McNulty avanzaba en solitario, Jorgenson y Simmons estaban dentro de la batalla por las medallas y no tenían ningún motivo para colaborar en la persecución. La cuestión más controvertida es lo que ocurrió con corredores de otras selecciones.
Del Toro había sido uno de los ciclistas más agresivos durante buena parte del Mundial. Sus aceleraciones habían seleccionado repetidamente el grupo de favoritos y habían puesto en dificultades incluso a hombres como Remco Evenepoel y Van der Poel. Pero cuando McNulty estuvo por delante, la dinámica cambió.
Aun así, el mexicano tampoco permaneció completamente pasivo. En la última vuelta fue precisamente Del Toro quien cerró un ataque de Evenepoel cuando McNulty todavía disponía de 53 segundos de ventaja. Ese detalle refleja hasta qué punto la situación fue más compleja que una simple colaboración entre compañeros comerciales.
Lo único indiscutible es que la falta de colaboración detrás resultó decisiva. McNulty atacó a 33 kilómetros, llegó a disponer de más de un minuto, vio cómo su ventaja se reducía hasta unos diez segundos y finalmente ganó por solo 13.