¿Se están cargando el mountain bike? el debate que la Copa del Mundo ya no puede esquivar
El último vídeo publicado por Ibon Zugasti tras su paso por la Copa del Mundo de Pal Arinsal (Andorra) vuelve a poner sobre la mesa una conversación que lleva meses creciendo entre aficionados, equipos e incluso personas vinculadas al paddock: ¿está perdiendo atractivo el mountain bike de competición? La pregunta no tiene una respuesta sencilla, pero sí hay una serie de indicios que invitan a analizar hacia dónde se dirige el deporte desde que la Copa del Mundo cambió radicalmente de modelo en 2023.
De una Copa del Mundo MTB gratuita y en crecimiento a un modelo de pago
Hasta 2022, la Copa del Mundo de mountain bike se retransmitía gratuitamente a través de Red Bull TV, un modelo que durante años permitió seguir las carreras desde prácticamente cualquier parte del mundo sin necesidad de suscripción. Además de la calidad de las retransmisiones, la propia UCI defendía públicamente que el campeonato no dejaba de crecer en audiencia.
Un buen ejemplo es el comunicado publicado en 2018, cuando el organismo internacional anunció la renovación del acuerdo con Red Bull Media House. En él, la UCI aseguraba que "las audiencias habían experimentado un crecimiento significativo durante los últimos años", un argumento que utilizó para justificar la continuidad de la alianza. No solo eso. El organismo también aportó algunas cifras que permiten hacerse una idea del alcance que había alcanzado la competición en aquel momento: las retransmisiones llegaban a 103 países, eran distribuidas por 45 cadenas de televisión, acumulaban una audiencia televisiva de 66 millones de espectadores y, además, la audiencia de Red Bull TV había aumentado un 50% respecto a la temporada anterior.
Estas cifras son especialmente relevantes porque constituyen una de las últimas referencias públicas y comparables de la etapa de Red Bull antes del cambio de modelo.
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El cambio que transformó la Copa del Mundo
Todo cambió en junio de 2022, cuando la UCI anunció un acuerdo de ocho años con Discovery Sports, integrada posteriormente en Warner Bros. Discovery, para hacerse cargo de la organización y explotación de la Copa del Mundo entre 2023 y 2030. No se trataba únicamente de un cambio de operador televisivo. Warner pasaba a controlar prácticamente toda la explotación comercial del campeonato, desde la producción y distribución de las retransmisiones hasta el marketing, la búsqueda de patrocinadores, el desarrollo del calendario y la organización del circuito.
La UCI presentó el acuerdo como el inicio de "una nueva era" para el mountain bike. El objetivo era profesionalizar todavía más el campeonato, aumentar su alcance internacional y crear un producto más atractivo tanto para los aficionados como para patrocinadores y medios de comunicación.
Y hay un aspecto en el que resulta difícil llevar la contraria a ese planteamiento. La Copa del Mundo ha dado un importante salto de calidad en su producción. Las retransmisiones son hoy más completas y espectaculares que nunca, con una realización impecable, una cobertura mucho más cuidada antes y después de cada carrera y una puesta en escena que sitúa al mountain bike al nivel de otras grandes competiciones internacionales. A ello se suma la incorporación de gráficos más elaborados, análisis técnicos, entrevistas, contenido exclusivo y una programación adicional que enriquece considerablemente la experiencia del espectador.
Sin embargo, esa evidente mejora del producto televisivo ha venido acompañada de un cambio mucho más profundo: el paso de un modelo de acceso gratuito a otro basado principalmente en plataformas de pago. Es precisamente ahí donde nace el debate actual. Porque, aunque la calidad de las retransmisiones es objetivamente superior, sigue sin conocerse si ese mejor producto está llegando a más aficionados o, por el contrario, a menos personas que durante la etapa de Red Bull TV.
Cuánta gente ve la Copa del Mundo
Desde la llegada de Warner Bros. Discovery en 2023, la compañía comunica periódicamente que la audiencia continúa creciendo respecto al año anterior, pero ya no publica una comparación directa con los datos obtenidos durante la etapa en la que la Copa del Mundo podía seguirse gratuitamente.
Es decir, sabemos que Warner mejora sus propios registros año tras año, pero no sabemos si esos registros son mayores o menores que los que tenía la Copa del Mundo cuando las retransmisiones eran en abierto.
La diferencia no es menor. Sin esa comparación resulta imposible valorar si el nuevo modelo ha conseguido ampliar realmente el alcance del mountain bike o simplemente aumentar los ingresos del campeonato.
La experiencia de otros deportes invita a la prudencia
El mountain bike tampoco sería una excepción si hubiera perdido audiencia tras pasar a un modelo de pago. Los precedentes son numerosos.
La Fórmula 1 experimentó una importante reducción de espectadores tras abandonar progresivamente la televisión en abierto en numerosos países. Liberty Media siempre ha defendido esa estrategia porque el incremento de los ingresos por derechos audiovisuales compensa la pérdida de alcance.
En España ocurrió algo parecido con MotoGP. Las carreras que durante años reunían varios millones de espectadores en Telecinco pasaron a emitirse exclusivamente en plataformas de pago. Cuando algunos Grandes Premios regresaron puntualmente a TVE, las audiencias volvieron a superar ampliamente el millón de espectadores.
Diversos estudios también han analizado este fenómeno. Un informe elaborado por Ampere Analysis para la Unión Europea de Radiodifusión (EBU) concluye que cuando un deporte pasa de televisión gratuita a televisión de pago su alcance puede reducirse alrededor de un 68%, aunque los ingresos por derechos audiovisuales aumenten considerablemente.
Más ingresos... ¿para quién?
Ese modelo suele justificarse porque los mayores ingresos obtenidos por la venta de derechos deberían traducirse en un campeonato más sólido. Sin embargo, en el mountain bike también han aparecido nuevos costes.
Uno de los cambios más polémicos fue la creación de una cuota de inscripción de 40.000 euros para que los equipos puedan acceder al estatus de UCI Mountain Bike Team, además de un nuevo sistema de clasificación.
A ello se suma un calendario mucho más internacional, con un mayor número de desplazamientos intercontinentales que incrementan notablemente los presupuestos logísticos de los equipos.
Los síntomas empiezan a acumularse
Resulta imposible atribuir una única causa a la situación actual del mountain bike, pero los síntomas empiezan a multiplicarse.
En apenas dos temporadas han desaparecido estructuras históricas. Primero fue el cierre del equipo Lapierre, una estructura con más de 25 años en competición, y hace apenas unos días también se anunció el final del Cannondale Factory Racing al término de la temporada 2026.
Además, según ha podido saber Brújula Bike por fuentes del sector, otra de las grandes estructuras del paddock, respaldada por una de las marcas más importantes de la industria, también desaparecerá de cara a 2027.
También cambia el ambiente en los circuitos
Quienes llevan años siguiendo la Copa del Mundo sobre el terreno perciben otra diferencia. En muchas sedes, el ambiente que se vivía hace unos años parece más difícil de encontrar hoy.
No existen estadísticas oficiales de asistencia que permitan cuantificar esa evolución, pero la sensación es visible por los aficionados habituales a los circuitos. A ello podrían contribuir distintos factores, como el incremento del precio de determinados servicios o entradas que las sedes repercuten por el mayor coste que, según fuentes del sector, deben asumir para formar parte ahora del calendario oficial.
Entonces... ¿se están cargando el mountain bike?
Responder afirmativamente sería atrevido y más si eso implica echar la culpa a unos pocos. Lo que sí parece evidente es que el mountain bike competitivo atraviesa un momento de transición en el que existen más preguntas que respuestas.
No conocemos las audiencias reales de Warner comparadas con la etapa de Red Bull. No existen cifras públicas de asistencia a los circuitos. Y tampoco sabemos si la pérdida de visibilidad puede acabar afectando al interés general por la competición.
Aunque sí sabemos es que el mountain bike sigue siendo la modalidad que más bicicletas vende en España.

Según los datos de AMBE, en 2025 se comercializaron 486.767 bicicletas de montaña, que representaron el 50,8% del valor económico de todas las bicicletas vendidas en el país, muy por delante de la carretera (29%).
Ese dato demuestra que el mountain bike continúa siendo la categoría dominante para quienes compran una bicicleta. Sin embargo, esa fortaleza comercial contrasta con una percepción cada vez más extendida de que la competición ha perdido parte de la visibilidad y del seguimiento que tuvo durante años anteriores.