“Acabar en el Top 5 sería una sorpresa”: el objetivo de Pidcock cambia en solo cinco etapas
Tom Pidcock comenzó el Tour de Francia 2026 con la intención de explorar hasta dónde podía llegar en la clasificación general. Solo cinco etapas después, y antes incluso de afrontar la primera gran jornada de montaña, su entrenador Kurt Bogaerts resintonizado sus expectativas: terminar entre los cinco primeros ya no parece un objetivo realista, sino un resultado que sorprendería al propio entorno del británico.
Pidcock y su entrenador cambian de objetivo antes de la primera gran etapa de montaña
“Si Tom acaba entre los cinco primeros aquí en el Tour, sería toda una sorpresa”, reconoce Bogaerts en declaraciones a In de Leiderstrui.
La afirmación resulta especialmente significativa porque Pidcock todavía no ha sufrido ningún descalabro en la clasificación general. El líder del Pinarello-Q36.5 afronta la sexta etapa, con el Col d’Aspin y el Tourmalet, a 1:22 de Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard. Sin embargo, las sensaciones de estos primeros días y, sobre todo, una preparación muy alejada de la inicialmente prevista han llevado al corredor y a su entrenador a replantear la carrera.

RECOMENDADO
Pogacar destroza el Tour en el Tourmalet y recupera el amarillo con una exhibición histórica
Pidcock estrena una exclusiva Pinarello Dogma F para el Tour de Francia 2026
POC lleva la protección de los cascos de moto al DH con el nuevo Barocon Carbon
"No es un castigo": INEOS explica la ausencia de Carlos Rodriguez en el Tour
Al detalle la S-Works Tarmac SL9 Golden Edition de Remco Evenepoel para el Tour de Francia
Roban a Didi, el mítico Diablo del Tour, en Barcelona
El podio conseguido por Pidcock en la Vuelta a España 2025 abrió un nuevo escenario en su carrera deportiva. El británico demostró que podía mantener la regularidad durante tres semanas y durante el invierno no ocultó su intención de comprobar hasta dónde podía llegar en la clasificación general del Tour.
Pero aquel proyecto ha ido perdiendo fuerza conforme se acercaba la carrera y ahora, después de las cinco primeras etapas, Bogaerts reconoce abiertamente que el planteamiento es diferente.
“Para Tom y para mí está bastante claro. Queremos terminar el Tour, ese es un objetivo. Y, sobre todo, queremos salir de aquí con motivación para volver el próximo año con las ambiciones adecuadas. Al final no ha tenido la preparación correcta para este Tour, así que también tiene que recuperar el placer de correrlo”, explica el entrenador belga.
Pidcock seguirá compitiendo junto a los hombres de la general mientras sus piernas se lo permitan, pero buscar una posición concreta en París ha dejado de ser la prioridad inmediata.
“Quiere ver dónde está su límite en la clasificación y hasta dónde puede llegar, pero eso ahora mismo no está realmente sobre la mesa”, admite Bogaerts.
Una caída y una enfermedad cambiaron por completo su camino hacia el Tour
El problema no está tanto en lo sucedido durante las primeras etapas como en todo lo que Pidcock arrastra desde meses atrás.
Su grave caída en Cataluña durante el mes de marzo, que él mismo tildó de terrorífica y de la que sufrió una lesión de rodilla, alteró una preparación que hasta entonces avanzaba según lo previsto. Aunque pudo regresar relativamente pronto a la competición, la interrupción impidió mantener la progresión esperada y también dejó al equipo sin algunas referencias importantes para conocer su verdadero nivel frente a los grandes favoritos del Tour.
“Cataluña lo cambió todo un poco”, resume Bogaerts. “Tenía unas sensaciones realmente buenas, pero después estar once días sin poder hacer nada es algo muy poco habitual”, añade.
A aquel contratiempo se sumó una enfermedad sufrida apenas tres semanas antes del comienzo del Tour. Pidcock llegó así a Barcelona sin completar la preparación que su entrenador consideraba necesaria para afrontar con garantías una lucha por los primeros puestos de la general.
Los 18 segundos de Les Angles también dejaron algunas dudas
Hasta ahora, el momento más complicado para Pidcock llegó en la tercera etapa. El británico perdió 18 segundos respecto a Pogacar en Les Angles después de una jornada marcada por unas temperaturas extremas.
El propio corredor aseguró tras cruzar la meta que había terminado completamente vacío y Bogaerts admite que su estado de forma todavía condiciona su capacidad para responder ante situaciones tan exigentes.
“Tom ha sufrido algunos contratiempos porque enfermó tres semanas antes del Tour. Por eso lleva algo de retraso en su preparación. Y cuanto mejor es tu condición física, mejor puedes afrontar diferentes circunstancias”, explica.
Su entrenador, sin embargo, tampoco considera preocupante la diferencia cedida aquel día. Pidcock llegó mal colocado al comienzo de la subida final y tuvo que afrontar las curvas de herradura desde la parte trasera del grupo de favoritos, una situación que complicó todavía más sus posibilidades de responder a las aceleraciones.
El Tourmalet decidirá qué carrera puede hacer Pidcock
La sexta etapa aparece ahora como el primer gran examen. Pidcock afrontará el Col d’Aspin y el Tourmalet todavía cerca de los principales favoritos y será allí donde comenzará a descubrir hasta dónde puede llegar realmente en este Tour.
“Con la interrupción que tuvo en la preparación, ahora tenemos que mantenernos en carrera durante la primera semana y después ver cómo podemos volver a casa con algo. Creo que ganar una etapa sería muy importante”, asegura Bogaerts.
La victoria parcial empieza así a ganar peso frente a la clasificación general. Según su entrenador, Pidcock preferiría ganar una etapa antes que terminar simplemente entre los diez primeros, especialmente después de haber demostrado con su podio en la Vuelta que puede competir por una general durante tres semanas.
El objetivo a largo plazo no ha desaparecido. Pidcock quiere destacar algún día en el Tour también luchando por la clasificación general. Pero todo apunta a que 2026 será, sobre todo, una carrera para acumular experiencia, buscar oportunidades y llegar a París con ganas de regresar.
El cambio de expectativas se ha producido en apenas cinco etapas. Pidcock salió de Barcelona dispuesto a descubrir hasta dónde podía llegar en la general y afronta la primera gran jornada de montaña sabiendo que un puesto entre los cinco primeros sería, en palabras de su propio entrenador, más una sorpresa que el resultado esperado.