El camino del lactato exógeno hasta el Tour: un fracaso inicial y una ciencia aún por demostrar
El uso de lactato exógeno por parte de UAE Team Emirates-XRG durante el Tour de Francia 2026 ha sido una de las novedades nutricionales más comentadas del año. Sin embargo, esta apuesta no nació hace unos meses. De hecho, el equipo de Tadej Pogačar ya había intentado desarrollar un producto similar años atrás, aunque aquel primer experimento terminó descartándose tras no ofrecer los resultados esperados.
Antes del Tour de Francia, UAE ya había probado el lactato exógeno... y el experimento acabó en un cajón
Según reveló The Times, UAE trabajó en 2022 con una formulación basada en polilactato combinada con una elevada cantidad de carbohidratos. El objetivo era el mismo que persigue el producto actual: aprovechar el lactato como una fuente adicional de energía para optimizar el rendimiento en esfuerzos de larga duración y reservar una mayor cantidad de glucógeno para los momentos decisivos de la carrera.
Las pruebas realizadas sobre la bicicleta, sin embargo, no convencieron al equipo. La concentración de lactato que aportaba aquella bebida era demasiado baja para producir un efecto apreciable y, además, el sabor resultó tan poco agradable que los propios corredores rechazaron utilizarla. Con esas limitaciones, el proyecto quedó aparcado y UAE continuó recurriendo a las estrategias nutricionales convencionales.
Cuatro años después, el lactato vuelve al Tour
El fracaso de aquel primer intento no significó el final de las investigaciones. Durante los últimos años distintas empresas y grupos científicos han seguido trabajando para resolver uno de los grandes problemas del lactato exógeno: conseguir una formulación estable, con una concentración suficiente y que pueda consumirse durante una competición de máxima exigencia.
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Ese trabajo desembocó este año en el producto desarrollado por Enervit junto a UAE Team Emirates-XRG, utilizado públicamente por primera vez durante el Tour de Francia. Según explicó la propia compañía italiana, la bebida empleada por el equipo contenía 90 gramos de carbohidratos, 10 gramos de lactato sódico y vitamina B1, una formulación que fue utilizada únicamente en etapas muy concretas y no de manera sistemática durante toda la carrera.
La propia estrategia del equipo deja entrever que continúa tratándose de un producto en fase de validación, reservado para jornadas específicas en las que consideran que puede aportar un beneficio adicional.
Mucha expectación... pero todavía pocas evidencias científicas
La irrupción del lactato exógeno ha generado una enorme expectación dentro del ciclismo profesional, aunque la evidencia científica disponible sigue siendo limitada.
La hipótesis sobre sus posibles beneficios no es nueva. Desde los años noventa, investigaciones como las desarrolladas por el fisiólogo George Brooks demostraron que el lactato no es únicamente un producto asociado a la fatiga, sino también un combustible que puede ser reutilizado por músculos, corazón e incluso por el cerebro. Esa teoría, conocida como Lactate Shuttle, sentó las bases para intentar administrar lactato de forma exógena durante el ejercicio.
Sin embargo, trasladar esa idea a un suplemento realmente eficaz ha resultado mucho más complicado. A día de hoy, los ensayos realizados en deportistas siguen siendo una pequeña muestra y todavía no hay una evidencia sólida que demuestre mejoras consistentes del rendimiento en competición.
El posible beneficio podría ser otro
Aunque inicialmente el interés se centró en un posible aumento del rendimiento, algunas de las hipótesis más recientes apuntan a que el principal beneficio podría estar relacionado con la fatiga central.
Diversos trabajos han demostrado que el cerebro puede utilizar lactato como combustible y que esta molécula también desempeña funciones de señalización celular, aunque todavía no existen estudios suficientes para confirmar que su administración exógena reduzca de forma consistente la percepción del esfuerzo durante el ejercicio.
Por ahora, esa hipótesis necesita ser confirmada con estudios de mayor calidad y realizados en situaciones reales de competición. Mientras tanto, el lactato exógeno sigue siendo una de las líneas de investigación más prometedoras de la nutrición deportiva, pero también una de las que más preguntas mantiene todavía sin responder.