"Tenemos una oportunidad": Lapierre podría salvar su desaparición
La situación de Lapierre sigue siendo crítica, pero la histórica firma francesa acaba de superar uno de los primeros obstáculos que podían decidir su futuro. El tribunal de Dijon ha abierto formalmente el procedimiento concursal de la compañía, una decisión que permite mantener la actividad mientras su dirección trabaja con el objetivo de encontrar un nuevo inversor que garantice la continuidad de la marca.
Lapierre consigue tiempo para buscar un inversor y tratar de asegurar su futuro
Hace apenas unas semanas explicábamos cómo Lapierre había iniciado un procedimiento de reorganización judicial en Francia después del colapso de Accell Group. Entonces, la compañía insistió en que esta medida no significaba su cierre, sino precisamente un intento de proteger la actividad y buscar una salida propia a la crisis de su matriz.
Ahora se ha producido un paso importante dentro de ese proceso. Tras una audiencia celebrada en Dijon, la justicia francesa ha abierto formalmente el procedimiento que permitirá a Lapierre continuar funcionando mientras busca una solución financiera e industrial.

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William Perrier, director general de Lapierre, ha explicado públicamente el alcance de la decisión y, sobre todo, ha querido dejar claro que todavía queda mucho camino por recorrer.
"No significa que todo esté resuelto, ni que Lapierre esté salvada. Significa que hemos obtenido el derecho y el tiempo para luchar".
La frase resume bastante bien el momento actual de la compañía. Lapierre no puede considerarse fuera de peligro, pero sí ha conseguido tiempo para intentar construir una alternativa después de la caída de Accell Group.
Los últimos 20 días han servido para mantener Lapierre funcionando
Según ha explicado Perrier, las aproximadamente tres semanas transcurridas desde el inicio del procedimiento de insolvencia de Accell han sido una fase de preparación en la que Lapierre ha tenido que gestionar cuestiones tan importantes como la tesorería, la relación con proveedores y la atención a sus clientes.
Mantener esa operativa no es una cuestión menor. De hecho, la capacidad de Lapierre para continuar recibiendo y gestionando pedidos, realizando entregas y conservando la confianza de proveedores y distribuidores puede convertirse en uno de sus principales argumentos a la hora de atraer capital.
La marca ya había insistido desde el principio en que su actividad continuaba. Lapierre mantiene su sede y dirección en Dijon y cuenta con una estructura francesa que le ha permitido afrontar un proceso propio después de que la crisis de Accell Group precipitara los acontecimientos.
Ahora comienza una segunda fase con dos objetivos que tendrán que avanzar simultáneamente: mantener la empresa funcionando y encontrar un inversor industrial o financiero con una visión a largo plazo.
"Cada pedido procesado, cada entrega mantenida, cada cliente y proveedor tranquilizado construye nuestra credibilidad ante los inversores", explica Perrier, que termina su mensaje con una frase mucho más optimista que las escuchadas durante las últimas semanas: "Tenemos una oportunidad. Depende de nosotros transformarla en un futuro".
La caída de Accell Group puso a Lapierre contra las cuerdas
Para entender cómo una marca con 80 años de historia ha llegado hasta aquí hay que mirar directamente a Accell Group.
A principios de agosto contábamos que el gigante neerlandés había entrado en suspensión de pagos, dejando en una situación incierta a un enorme catálogo de marcas entre las que se encuentran Lapierre, Haibike, Ghost, Winora, Raleigh, Batavus, Sparta, Koga, Babboe o XLC.
La compañía llevaba años tratando de recuperarse del brusco cambio de ciclo que vivió el sector tras la pandemia. El enorme crecimiento de la demanda fue seguido por una acumulación de stock, fuertes descuentos y una reducción de los márgenes que acabaron afectando profundamente al negocio.
Accell había sido adquirida por KKR en 2022 por unos 1.800 millones de euros y posteriormente puso en marcha el programa One Accell para centralizar operaciones y reducir costes. Las medidas no fueron suficientes y, después de varias reestructuraciones de deuda, los acreedores terminaron tomando el control del grupo a comienzos de 2026.

La última gran opción parecía ser la venta a DuTech Group. La operación llegó a superar varios trámites regulatorios europeos, pero finalmente no se completó y Accell terminó reconociendo que no existía una solución viable para continuar funcionando en su configuración actual.
Lapierre busca ahora una salida propia, aunque también existe interés por Accell
La vía que está siguiendo Lapierre resulta especialmente interesante porque plantea la posibilidad de garantizar su futuro de manera independiente. La compañía francesa cuenta con dirección propia en Dijon y el proceso judicial le ofrece ahora un periodo para intentar atraer un nuevo propietario o socio financiero.
Pero no es la única posibilidad abierta.
Según Cycling Weekly, la firma de inversión irlandesa Quanta Capital ha expresado su interés por adquirir el conjunto de Accell Group y asegura haber contactado con la compañía y sus administradores para formalizarlo.
Su CEO, Mel Sutcliffe, ha señalado que el objetivo sería estabilizar un grupo que ha atravesado un periodo especialmente convulso. Si una operación de este tipo terminara materializándose, podría ofrecer una salida conjunta para varias de las marcas de Accell. Por ahora, sin embargo, se trata únicamente de una muestra de interés y no de una adquisición cerrada.
Para Lapierre, la prioridad inmediata sigue siendo encontrar una solución que permita sostener la empresa a largo plazo.
La crisis ya ha tenido consecuencias directas en el MTB
Aunque Lapierre siga funcionando como fabricante, los efectos de la crisis ya son visibles en competición.
Hace unos días conocimos que el Lapierre PXR Racing desaparecerá al finalizar la temporada 2026. El proyecto había nacido precisamente esta temporada tomando como base la estructura del antiguo Ghost Factory Racing, pero apenas completará un año bajo la identidad de Lapierre.
La cancelación fue confirmada indirectamente por Anne Terpstra al anunciar su retirada y supone una de las primeras consecuencias deportivas importantes de la crisis de Accell.
El contraste resulta especialmente llamativo porque Lapierre había comenzado 2026 reforzando su presencia en el XCO y desarrollando en competición una nueva generación de su XRM. La desaparición del equipo demuestra hasta qué punto la prioridad ha cambiado en apenas unos meses y antes de mantener grandes programas deportivos, la compañía necesita asegurar su propia continuidad.