“Ese era todo el plan que teníamos“: Vingegaard convierte el Giro en un entrenamiento de lujo para el Tour
Jonas Vingegaard llegó al Giro de Italia 2026 con el objetivo de ganar la Gran Vuelta que le faltaba, pero también con la incógnita de saber en qué punto estaba realmente respecto a Tadej Pogačar después de un inicio de temporada irregular y condicionado por problemas físicos.
Vingegaard crece etapa a etapa en un Giro que ya se ve como una preparación para el Tour
Dos semanas después, la sensación dentro del pelotón es muy distinta. El danés no solo domina la carrera con autoridad, sino que además parece estar utilizando este Giro como un enorme banco de pruebas de cara al Tour de Francia. Y lo que es objetivo es que, etapa tras etapa, va mejorando.
La victoria en Carì fue el mejor ejemplo hasta ahora. Vingegaard atacó a 6,6 kilómetros de meta y terminó sacándole 1:09 a Felix Gall, una diferencia muy superior a la vista en anteriores finales en alto. Ya suma cuatro triunfos en cuatro llegadas de montaña y aventaja en más de cuatro minutos a sus rivales en la general, en una edición donde nadie parece realmente capaz de discutirle el control de la carrera.

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La superioridad del líder de Visma Lease a Bike es tal que incluso dentro del pelotón se asume que la lucha real ya no está por el maillot rosa, sino por las otras posiciones del podio. El propio Gall apenas intentó seguir el ataque definitivo antes de centrarse en defender la segunda plaza frente a corredores como Jai Hindley o Thymen Arensman.
Pero más allá de las victorias, lo interesante está en la evolución física del danés. En la primera semana hubo dudas. En Blockhaus o Corno alle Scale Gall se constató que Vingegaard todavía estaba lejos de su mejor versión. Después se supo que había pasado un resfriado durante los primeros días de carrera, aunque ahora empieza a parecer evidente que tras la ausencia de grandes rivales como Isaac del Toro o el abandono de Yates el plan era utilizar el Giro para construir forma física de cara a julio.
El propio Vingegaard reconoció trasd ganar su cuarta etapa que está encontrando mejores sensaciones con el paso de los días. “Sí, yo diría que he vuelto a mi mejor nivel. Quizás incluso mejor”, aseguró cuando le preguntaron si esta actuación confirmaba que ya estaba otra vez en sus valores habituales.

En Visma tampoco esconden demasiado el enfoque de esta carrera. Cada etapa importante parece diseñada con antelación milimétrica, casi como si fueran simulaciones de lo que llegará en el Tour. En Carì repitieron el mismo esquema que ya habían utilizado en otras jornadas de montaña: control férreo desde el inicio, desgaste progresivo de los rivales y lanzamiento final de Vingegaard tras el trabajo de Campenaerts, Kuss y Piganzoli.
El danés incluso explicó que esta etapa había sido marcada meses antes del inicio del Giro porque conocía perfectamente la subida. “Creo que era una subida muy bonita, una subida muy dura”, comentó tras la etapa.
Aunque la comparación con Pogačar aparece constantemente, especialmente después de sumar ya cuatro triunfos parciales, Vingegaard evita entrar demasiado en ese terreno. Cuando le preguntaron si quería igualar las seis victorias de etapa que logró el esloveno en el Giro de 2024, respondió con cautela. “Me lo tomo día a día. Ahora tengo cuatro etapas y luego veremos qué hacemos el resto de la semana”.
Más tarde, en rueda de prensa, bromeó sobre ello antes de dejar clara cuál es realmente su prioridad. “Bueno, voy a intentar ganar todas las etapas esta semana. También en Roma”, dijo primero sonriendo. Pero inmediatamente rebajó el tono. “No pienso demasiado en lo que ha pasado en la historia”.
Y esa parece precisamente la clave de este Giro. Vingegaard está ganando, sí, pero sobre todo está afinando detalles. Está acumulando esfuerzos largos en montaña, mejorando sus números y encontrando sensaciones de competición sin necesidad de exprimirse al límite porque simplemente no tiene oposición real en esta carrera.
El propio corredor reconoció que esa progresión formaba parte del plan desde el inicio. “Creo que también he evolucionado o dado un paso adelante aquí durante el Giro”, explicó. “Ese era básicamente todo el plan que teníamos. Es algo que ya me había pasado cuando hice la Vuelta después del Tour. Mi potencia total era más alta. Creemos que estamos en el buen camino para el Tour”.
La gran duda ahora es cuánto de este crecimiento será suficiente para enfrentarse a Pogačar en julio. Porque aunque el nivel del danés está claramente subiendo y ya vuelve a parecer el corredor dominante de hace dos temporadas, todavía queda la sensación de que el esloveno sigue siendo la referencia absoluta del ciclismo mundial.
Mientras tanto, el Giro continúa convertido en una especie de entrenamiento público de lujo para Vingegaard. Uno en el que, además, también está sumando victorias casi sin despeinarse